Martes, 12 de Diciembre de 2017
14:18 CET.

Atrapados en los 'últimos días en La Habana'

Entre lo marginal y lo intimista, transcurre Últimos días en La Habana, la película de Fernando Pérez que ha ganado el Premio Especial del Jurado en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Sus personajes, como las piezas de un rompecabezas, arman el retrato de una ciudad innombrada, donde la sobrevivencia es la meta y no importa el modo que se escoja. Importan aquí la amistad y el sacrificio, que son los puntos claves más definidos.

A pesar de que muestra la miseria de un solar y sus vecinos, en medio de un entorno hostil, la película no es cargante, sino que fluye en ella casi todo el tiempo un aliento de comedia, reflejado en el personaje de Diego, un gay enfermo de sida y postrado en una cama, de un humor sarcástico, que lleva la trama y nos da una visión de la precariedad material y el cambio de sus valores. Sin dudas, un Jorge Martínez conmovedor que aspiraba al premio de actuación masculina.

Su contrapartida es Miguel (Patricio Wood), un amigo que lo cuida y espera pacientemente un visado para Estados Unidos que se demora, mientras trabaja de lavaplatos en un restaurante.

De comportamiento introvertido, metódico, este hombre tiene muy bien centrado su objetivo en la vida. Día tras día mira un mapa y elige una ciudad en la que podría instalarse; asimismo, estudia inglés de manera autodidacta.

Gabriela Ramos, es Yusisleidys, la sobrina de Diego, que queda embarazada a los 15 años. El personaje marca el punto de giro y expresa el lado más oscuro de la incomunicación que existe entre los jóvenes y sus padres en un país donde muchas personas están obligadas a vivir hacinadas y varias generaciones deben convivir.

Hay algunos cabos sueltos, como de dónde sale el dinero de Diego, que vive en un cuartucho sin ventilador, pero que puede pagar a un "pinguero" en su cumpleaños.

A pesar de sus defectos, es una película con una fotografía inquietante que se pudiera catalogar de realista, por sus imágenes chocantes de un contexto verdadero a las que asoman rostros ordinarios y en las que se palpa la pobreza.

Como en otras películas de Pérez, el telón de fondo es La Habana, una ciudad cambiante para algunos, aunque otros la perciban varada en el tiempo, con sus habitantes, sus luchas cotidianas y el propósito común de intentar salir adelante.

'Últimos días en La Habana' de Fernando Pérez

Tráiler de la película del realizador cubano, la cual fue presentada en la edición 38 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Fernando Pérez siempre caminó por la cornisa. Hay que decir que no es fácil ejercer el arte en esa peligrosa frontera. Muy reticente y cuidadoso a la hora de comunicarse con la prensa internacional (tal vez eso lo salvó de ser catalogado de "artista disidente"), sus obras destilan pobreza, melancolía y dolor. No discuten políticas de Estado, pero socavan los supuestos éxitos revolucionarios.Como una fotografía, FP muestra otra vez una imágen de la que cualquier persona fuera de Cuba quisiera escapar.En la isla, están todos presos de esa cotidianeidad.