Lunes, 5 de Diciembre de 2016
21:27 CET.
Artes Plásticas

'Cuba o cualquier otro lugar en el que he vivido pudieran desaparecer y yo seguiría dibujando'

Eduardo Sarmiento (Cienfuegos, 1980) ha expuesto el Museo de la Ilustración Estadounidense de Nueva York y en el Museo de Arte Latinoamericano de California, donde tres de sus obras forman parte de la colección permanente de esta institución. Sus trabajos han sido publicados en medios como The New York Times, Texas Monthly, ESPN y Miami New Times.

Aunque sus obras se han paseado por galerías de medio mundo, no había realizado una muestra personal en La Habana hasta La sangre llama. Retratos 2012-2016, inaugurada en El Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV) el mes pasado.

La sangre llama es tu primera muestra personal en Cuba tras diez años residiendo en EEUU. Elegiste mostrar una serie muy personal de retratos familiares, como "una deuda con tu pasado", ¿por qué? ¿Es una forma de reconectar con tus raíces desde tu obra para "recuperar" un lugar "perdido"? ¿Una reagrupación familiar desde el arte? 

La serie principal de esta exposición son 17 dípticos, 17 historias de amor de mi árbol genealógico. Desde que la hice tuve cierta preferencia por mostrarla en Cuba (donde vive la mayor parte de mi familia) o España (de donde vinieron mis tatarabuelos maternos y paternos).

Terminé estas piezas en 2012 y no se concretó el show hasta ahora. No tenía prisa alguna. Es una exposición muy personal, muy especial, que hurga en las historias de amor de mi familia y las desnuda. Deseaba profundamente poder llevar a mis padres, hermanos y tíos a la inauguración y compartirlo con ellos. He expuesto mi trabajo en Estados Unidos, Mexico, Costa Rica, Alemania, Reino Unido, Ucrania, República Dominicana… pero mis padres no lo han podido ver. Finalmente, lo hice en La Habana y fue una experiencia muy grata, una celebración familiar desde el arte, la verdad y la poesía.

No creo que trate de recuperar un lugar perdido (no conscientemente). La vida es tránsito y movimiento. Desde que me mudé de la casa de mi abuela Rebeca, a los 6 años, voy rodando de cama en cama. Nunca encontré un nuevo hogar hasta que conocí a Ketty y nació Luciano. Ellos son mi hogar, mi patria y mis estrellas. Creo que esta exposición es una celebración de la familia que me ha tocado y amo, el cierre de un ciclo, y el inicio de una nueva etapa con la familia que hemos creado.

¿Qué historias hay tras los retratos de La sangre llama?

Son historias de amor de mi familia. Son retratos que he hecho basado en fotos, experiencias personales, conversaciones con mis abuelas. Para mí lo más importante de estas piezas es captar la esencia de la relación, la humanidad del personaje. No busco el retrato realista, me interesa la búsqueda psicológica, las raíces del deseo.

Son retratos de una familia que se asoma al 2016, donde vemos una madre gay y su novia, un padre con pellejo de piedra y corazón de plumas, un abuelo bebedor y una abuela que se desborda de amor, un bisabuelo masón y una bisabuela muy religiosa… y de esta diversidad nace la maravilla.

Dibujando estas historias me acerco a la verdad y la belleza.

Siendo un artista cubano que no reside en la Isla, ¿cómo fue el encuentro con el público local y el diálogo institucional? 

El encuentro con el público habanero fue muy cálido. Pude compartir con colegas, amigos entrañables, exalumnos y gente que vi por primera vez. En general me sentí muy bien, muy a gusto.

Los directivos y montadores del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV) fueron muy abiertos y colaborativos. Expuse lo que quise. No tengo quejas.

Parte fundamental de exponer en la Isla fue mi relación con la curadora Cristina Figueroa. Hace un par de años ella organizó en Casa de Las Américas una exposición del artista e ilustrador cubano residente en Nueva York Edel Rodríguez. Esa exposición fue muy positiva y muy bien organizada (desde lo que pude apreciar). Yo conocía el trabajo de Edel desde que vivía en la Isla y me hubiera encantado poder verlo en vivo cuando estudiaba en La Habana. Esto me motivó. Cristina es muy profesional.

Expresaste que La sangre llama era "la única forma de ver claro el presente". Tras la muestra, ¿ves algo más claro con respecto a tu obra y su relación con Cuba?

Lo veo como un proceso, como una búsqueda, no como un resultado concreto al que uno arriba. La única claridad que tengo es esa búsqueda interminable.

No soy de los artistas que extrañan a Cuba, y no pueden crear si no están cerca, y tienen que hacer alusión a ella.

Cuba o cualquier otro lugar en el que he vivido pudieran desaparecer y yo seguiría dibujando, pintando, diseñando y haciendo el amor. Me mueve la gente. Mi sed es de gente.

¿Cómo ves el contexto artístico en la Isla tras el restablecimiento de relaciones con EEUU?  

Estuve poco tiempo y no pude ver/dialogar mucho sobre esto. Escuché que hay más movimiento, un poco más acceso directo a artistas, coleccionistas e instituciones americanas. La gente tiene esperanza que esto mejore un poco la economía aunque sea de milímetro a milímetro.

También estás promocionando tu libro Naked Lines, de pequeños dibujos a los que has definido como "haikus visuales", ¿por qué los llamas así? 

Naked Lines es un libro íntimo de short-drawings que hice en colaboración con el estudio de diseño alemán Melville Brand Design. Cuando digo short-drawing me refiero a un dibujo hecho en corto tiempo, no al tamaño del mismo.

Los llamo haikus visuales porque salen directo del corazón al papel. Son dibujos completos, terminados. Trato de capturar un momento de belleza y autenticidad. Muchos los he hecho en aviones, habitaciones de hoteles o cafés. Siempre que viajo llevo conmigo un cuaderno de dibujo.

 


Sarmiento es graduado del Instituto Superior de Diseño de La Habana y reside en Miami. La sangre llama puede verse hasta el 15 de diciembre en el CDAV (C/San Ignacio esq. Teniente Rey, Habana Vieja).

'La sangre llama', y Eduardo Sarmiento responde

El artista realiza su primera muestra personal en Cuba tras diez años residiendo en EEUU. 'Dibujando estas historias me acerco a la verdad y la belleza', dijo el creador en entrevista para DIARIO DE CUBA.

Comentarios [ 11 ]

Imagen de Anónimo

Coloratura y dibujo cortesía del primer Lucien Freud, circa 1948...

Imagen de Amadeus

A ver si Sarmiento nos dice con quién hay que hablar para exponer en Cuba. Yo tengo un para de cosas preparadas para cuando me inviten. 

Imagen de Anónimo

El tipo aparte de lambon tien un dominio del color pesimo,sus obras parecen inacabadas,asi que no me comparen al chiva este con Carlos Enriquez,Lam,Portocarrero,Abela.No jodan

Imagen de Anónimo

Que macondada, asi que si el artista no esta contra la "dictadura" no tiene valores...ustedes tienen un solo tema para vivir, que pobreza de espiritu y alma ,que analfabetismo cultural.Cuando comenten de arte ...calladitos se ven mejor.

Imagen de EL BOBO DE LA YUCA

El último dibujo de la relación ("El beso") está fatal

Imagen de Anónimo

Buena entrevista con la clara intencio de mostrar lo que el autor quiere expresar con su trabajo ya sobre su posición como Cubano No la comparto

Imagen de Anónimo

Qué buena entrevista, la he disfrutado mucho. El trabajo de este artista es demasiado bueno y muy universal, leer sobre ello de las palabras del propio autor ha sido un verdadero gusto. Muy buen artículo.

Imagen de Anónimo

Su abstracción de Cuba será total. Pero ?puede hacer abstracción de la dictadura? ?Entró libremente o "alguien" tuvo que autorizar su entrada y su permiso para exponer? Será libre respecto al tema de Cuba (lo cual es dudoso) pero no es libre (y quizás tampoco quiera serlo) respecto a la dictadura. De lo contrario, ni él quisiera ir ni ellos lo dejaran entrar.

Andrés Reynaldo.

Imagen de Anónimo

Mala costumbre la de exigir héroes desde un sillón detrás de una pantalla e internet por medio 

Imagen de Anónimo

TU Y LOS QUE SON COMO TU PUDIERAN DESAPARECER Y YO SEGUIRIA TOMANDO CERVEZA.

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