Viernes, 24 de Marzo de 2017
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Literatura

Vasili Grossman leído y no leído en Cuba

La intimidad con varias culturas extrañas a la nuestra fue uno de los beneficios que le dio a nuestro país el que Fidel Castro, para triunfar como déspota, se aliara al bando perdedor de la Guerra Fría. La derrota de la nación cubana en pos del caudillo dejaría, sin embargo, remanentes aprovechables en un país en el que su mestizaje había inspirado ya en la primera mitad del siglo XX el concepto de transculturación.

Gracias a tales circunstancias los cubanos pudimos leer a Vasili Grossman (1905-1964) antes de que fuera reconocido como uno de los más grandes escritores del siglo XX. Pero, por las mismas razones, no tenemos aún hoy a nuestro alcance sus mejores escritos.

En el libro Moscú-Stalingrado, Relatos de mariscales, escritores y publicistas, publicado por la editorial Progreso y que, a falta de fecha de impresión, se puede deducir de su prólogo que data de 1970, aparece una crónica suya: "La dirección del golpe principal".

"Para un militar no hay palabras más temibles", asegura Vasili Grossman que describe aquí, en pocas cuartillas, un episodio de lo que es el eje de su extraordinaria novela Vida y destino: la victoria soviética sobre el ejército alemán que sitia la ciudad de Stalingrado (antes de Stalin llamada Tsaritsyn y después de él Volgogrado).

La editorial soviética Progreso ocupaba en sus días lo mismo bibliotecas de niños que de adultos. Su encargo era llenar el mundo con el discurso de la superioridad soviética en un número inimaginable de idiomas. La llamada Gran Guerra Patria se prestaba de manera inmejorable para este cometido siempre que se narrara en el tono ideológicamente pertinente. Pero ni Vida y destino, ni Todo fluye, las dos obras maestras de Vasili Grossman, cumplían tales requerimientos, de ahí que el autor no llegara a verlas publicadas. Así lo consideró también el régimen soviético posterior a 1953, aún con el atemperamiento posestalinista. No fue hasta principios de los años 80 que Vida y destino apareció, en Occidente primero y luego en su patria, cuando se batían los huevos con los que, a decir del dictador cubano, "desmerengaron" el campo socialista.

La escueta biografía que anticipa su relato en el ejemplar de la editorial Progreso declara que el autor fue ingeniero químico de profesión, que escribió la novela corta Glückauf y El pueblo es inmortal y, luego de referir brevemente la historia del esbozo La dirección del golpe principal, precisa el año de su muerte. No escribió, por tanto, entre 1945, el año en que terminó la Segunda Guerra Mundial, y 1964. Las décadas en que produjo sus dos obras maestras no cuentan para un biógrafo de oficio al que nada se le puede achacar, porque la obra de Vasili Grossman no había sido publicada siquiera en Occidente cuando el libro fue impreso.

Vida y destino, la mayor de sus obras, es un libro que no se puede evaluar desde la confrontación ideológica. La conjunción del talento de Vasili Grossman y de la sucesión traumática de eventos nacionales y globales posibilitó tan extraordinaria novela.

Afirma Grossman que a los nazis se debió el ingenio de mezclar presos comunes con presos políticos, y pasa inmediatamente a contar de una cárcel estalinista donde los presos comunes asesinan, con el compadrazgo de la oficialidad que dirige el penal, a intelectuales, oficiales o funcionarios soviéticos sometidos a sus rigores degradantes.

Grossman narra las peripecias de los aviadores y los francotiradores; el sufrimiento de una madre frente a la tumba de su hijo y su estado mental mientras escucha las historias de los médicos que lo atendieron los últimos días de su vida; físicos que seguían haciendo ciencia en plena conflagración; judíos sometidos o por someter; académicos informados que hablaban de Trotski de noche y de manera discreta; y junto a ello, la descripción magnífica del estado de guerra que se ciñó sobre Stalingrado.

Allí, en la casa 6/1, uno de esos puestos de avanzada que reciben los primeros embates del golpe principal, un grupo de soldados convive con Katia Véngrova, una joven radiotelegrafista. Todos se le acercan a su modo. Había alguien, sin embargo, que al decir de Grossman se mantenía ajeno a los encantos de la mujer. Su nombre es Liájov, "un zapador de labios finos y cara de perro". Se acerca a la mujer porque a ella le han traído un pequeño gato encontrado entre las ruinas. Le cuenta que en una ocasión algo en las estepas le había golpeado de repente. Que había pensado en una bala perdida, pero que fue una liebre que se quedó con él hasta que todo se calmó, solo entonces se fue. Trata de hacerle ver a Katia que, a diferencia de los seres humanos, los animales no pueden distinguir la naturaleza de un estallido de otro. Según él, para los animales todo es igual y eso los hace sufrir más.

Katia le responde que no está de acuerdo del todo. Le narra que los perros entienden de aviación, que en una ocasión estaban en un pueblo en el que había un perro llamado Kerson, y que cuando los aviones soviéticos estaban volando, "él se quedaba tumbado sin levantar la cabeza siquiera. Pero en cuando oía el ruido de los Junkers, Kerson buscaba refugio. Nunca se equivocaba".

Estas personas que así hablan han visto durante el día cómo son quemados vivos una mujer y un niño por las fuerzas alemanas; uno de sus compañeros se había desplazado por los escombros para preguntarle a una anciana que vivía con su nieta y una cabra en una cueva sobre la razón de aquel horror, pero cuando llegó al lugar, solo vio los escombros dejados por el bombardeo de la artillería soviética, sin encontrar rastros de nadie. Lo narrado acontece en menos de cuatro páginas de una obra que, según la edición, puede superar las 1.000 páginas.

La intensidad de los contrastes establecidos por la brutalidad de la muerte y la manifestación tímida de la vida distinguen a Vida y destino. El éxito de Vasili Grossman, como el de aquellos que consiguieron conservar sus manuscritos, es un éxito de la humanidad; por medio de su texto, cifras inconcebibles de seres humanos, muertos de las maneras más brutales, recibieron simbólicamente un reconocimiento personalizado.

Hoy Vasili Grossman cumple 52 años de fallecido.   

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Muchísimas gracias a Boris González Arenas por este tan informado artículo de homenaje al talentoso Vasili Grossman. ¿Quién en Cuba hubiera pensado, al leer aquella crónica en ese libro de espantoso título de la Ed. Progreso, que se trataba de uno de los grandes novelistas rusos de todos los tiempos? Yo ni sabía de la existencia del libro. Tengo Vida y destino en PDF, por si alguien desea una copia gratuita.  JPS  

Imagen de Anónimo

Muy bueno, gracias