Viernes, 24 de Marzo de 2017
14:18 CET.
Teatro

Tres historias humanas en el Bertolt Brecht y polichinelas en el Casco Histórico

Archivado en

Pladur, de la compañía Vital Teatro, se presenta en la sala Tito Junco, del Complejo Cultural Bertolt Brecht, con funciones todos los fines de semana hasta el mes de septiembre.

Son tres historias brevísimas, pero contundentes, que tocan los conflictos humanos y universales desde la óptica del dramaturgo Amado del Pino y Alejandro Palomino, director general de la puesta en escena.

El mundo del periodismo, la primicia de las noticias y la ética profesional son el contexto de "Pladur", la primera de las historias, que se desarrolla en una agencia a punto de quebrar. Con los actores Néstor Jiménez, quien cumple 40 años de carrera, Enrique Bueno y Marlon López, la ironía y el absurdo constituyen el plato fuerte.

"Cajas de madera" refleja el mundo de dos ancianas que ven desarrollarse desde su balcón los acontecimientos del 5 de agosto de 1994, las protestas callejeras en La Habana conocidas como el "Maleconazo", mientras se establece una comparación con su desmembramiento familiar. Esta pieza está interpretada por Nora Elena Rodríguez y Adriana Quesada.

"Revolico a dúo", la tercera de las historias, cuenta con las actuaciones de Yía Caamaño y Susana Lidia Ruiz. Narra la compraventa de un inmueble entre una jinetera que regresa de España y una fotógrafa que le pide posar con una pañoleta roja. Confluyen entre los personajes sentimientos y problemas existenciales planteados con fino humor.

Teatro de marionetas ¿para niños?

Vuelve el teatro de marionetas al Casco Histórico con Polichinela de La Habana, que entretiene a los visitantes en la Plaza de San Francisco de Asís. El rescate de esta antigua tradición alegra a los turistas y a las familias que pasean por el lugar.

Con un buen diseño escenográfico y de títeres, la obra recrea la historia de un muñeco italiano que visita la Isla y consigue una novia cubana. El personaje conoce a alguien que dice ser el dueño absoluto de todo, el cual le propina palizas cada vez que pasa por cualquier lugar (alusión a las prohibiciones que enfrentan los cubanos). Luego aparece la Parca, que lo persigue y se lo quiere llevar si no paga, atractivo recurso que sirve para recolectar dinero entre los presentes.

La historia no es muy original, pero funciona y hace reír, sobre todo a los niños pequeños; sin embargo, tiene situaciones de violencia y humor negro que más bien parecen destinada a un público mucho mayor.

El buen rock de La Vieja Escuela

La banda cubana de rock La Vieja Escuela tiene solo dos años de vida profesional y ya ha conseguido gran éxito de público que llena todas sus presentaciones. Ha grabado su primer fonograma, Class number 1, en los Estudios Cerrito, de San Francisco, California, en Estados Unidos.  

Con un sonido refinado y armonía instrumental, sus fans pueden disfrutan de sus propios temas: "Mujeres de arena", "Lose My Cool", "Mad Love" y "Mulata", armados con novedosos arreglos que se insertanen elrock and roll, el bluesy el rock latino, y la particularidad de los instrumentos lap steel y la dobro hawaiana acústica.

Entre sus integrantes están el noruego Ove Brun (dobro, mandolina y lap steel), el español José Zárate (bajo) y los cubanos Alain García (teclados), Rolando Fernández (batería), Roberto Díaz (guitarra) y Virgilio Torres (cantante).

Todos tienen más de 40 años, aunque parecen una alineación de jovencitos por la gran energía que despliegan en el escenario. Su director, Steinar Seland (guitarra), es un noruego aplatanado en la Isla desde el llamado "Periodo Especial", que confiesa sentirse como en casa. El repertorio de cover que hacen es variado: Led Zeppelin, ZZ Top, Nirvana, The Doors, los Beatles, los Rolling Stones y otras influyentes bandas de rock.

"Soy una rockera empedernida de toda la vida y tengo buen ojo para identificar las bandas de calibre. Esta es la mejor de todas las que hacen cover; además, tienen su propio sello y han grabado un disco maravilloso", dijo Yola, de 63 años.

"Desde que cerraron el Maxim's Rock, por una supuesta reparación que aún no termina, hemos estado medio perdidos, se corre el rumor que nos los van a quitar para dárselo a los salseros. Voy a veces al Submarino Amarillo, pero no me gustan todos los grupos que tocan ni el ambiente miki que se concentra. La Vieja Escuela nos trae felicidad en un país donde el rock ha sido tan vapuleado por décadas, desde que nos quedamos sin el Patio de María", comentó Kalif, un tatuador de 40 años.

"No me gusta ni la salsa ni el reggaetón", afirmó por su parte Milady, una estudiante de 27 años, en la Casa de la Amistad. "Mis padres me inculcaron esta música desde pequeña y me encanta. Aquí se ha creado un espacio para todas las edades de gente que ama el rock. En La Habana hay pocos espacios donde pongan esta música, esto se llena todos los domingos. Le damos gracias a La Vieja Escuela".

Los adictos al rock pueden escucharlos y bailar con su buena onda en la Casa de la Amistad, todos los domingos de 7:00 a 11:00, y en el Centro Cultural Bertol Brecht en viernes alternos.