Martes, 12 de Diciembre de 2017
01:53 CET.
Sociedad

Reflexiones carnavaleras en Santiago

¿El carnaval santiaguero sigue siendo de los mejores de Cuba? "Eso creen los que lo visitaron años atrás, lo cierto es que se ha convertido en un ir de venir de gente buscando cerveza de termo, de aquellas que tropiezan unas con otras subiendo y bajando las áreas; quioscos deprimentes y reguetón, mucho reguetón", opina Delia, económica de 42 años, muy divertida y gustosa de las trepidantes noches de shows y cabarets santiagueros.

Y en mucho tiene razón. Sus palabras en esencia han caracterizado el rostro de los carnavales santiagueros de los últimos tiempos, considerados otrora  los mejores de la Isla. Y no es cuestión de ver siempre las manchas del sol, pero ciertamente, la fiesta popular hace mucho que dejó de ser el acontecimiento multitudinario
más esperado del año en la etapa de verano.

Primeramente, la  nueva ubicación del área del jurado, ha perdido la aceptación de muchas personas. Anteriormente colocada en la Avenida Garzón, con mayor acceso y esplendor, las luminarias y arquitectura de esta amplia arteria contribuían a la vistosidad de los paseos, congas y carrozas.

Quizás en busca de descongestionar el tráfico en una arteria principal de la ciudad y apelando a su amplitud desde el carnaval de 2015, efectuado dentro de los festejos por el 500 aniversario de la fundación de la villa, los organizadores trasladaron el festejo para la remodelada Alameda Michaelson, que bordea la bahía de la ciudad. Para deslucimiento del espectáculo, la avenida todavía padece de una iluminación inadecuada, lo que resultó en un espectáculo mustio y casi en penumbras.

Otro aspecto en su contra, problema no resuelto ni con la remodelación de la avenida, fue el deficiente desagüe del lugar que, con las lluvias características en esta época del año, dejó acumulaciones de aguas debajo de las gradas, descompuestas con el paso de los días, lo cual provocó fetidez. Y habría que sumar a ello las peligrosas enfermedades  infecciosas que focos como estos provocan.

Este año las palmas se las llevan el diseño de vestuario de muchas de las comparsas y las decoraciones de carrozas, que lucieron en cada ocasión un espectáculo con gran derroche de creatividad y plasticidad. También la presentación de agrupaciones de renombre nacional en las áreas principales del festejo.

Situación preocupante es la de la ubicación en algunos viales de los estéticamente desagradables baños públicos, un tinglado de tablas mal cortadas y peor montadas, en las esquinas de algunas calles, muy cerca de los kioscos expendedores de comida. (Esas comidas resultaron, por lo general, de dudosa calidad; al igual que la cerveza de termo que, amén de aguada, se tornó escasa en las horas pico.)

A pesar de los llamados baños ecológicos, que cada año aumentan en cifras y "variedad" de diseños, este año pintados con alusiones a los 90 años del expresidente,  las hileras de hombres y mujeres evacuando en las calles aledañas a las plazas principales, ya se han convertido en escenas habituales del carnaval santiaguero.

A toda esta sarta de desatinos, se une el estatismo de la diversidad musical,  que en la generalidad de los sitios no varió. A cada paso se escuchaban los reguetones de moda, al punto de dar la imagen que la música cubana es solo eso. Y no es que no se ponga, porque el momento también ameritaba de melodías tan contagiosas como las que propone el género, si no que resulta chocante el hecho de que sea lo que predomine por encima de otros ritmos igualmente disfrutables.

El carnaval de 2016 finalizó y las opiniones coinciden en que las acostumbradas "noches santiagueras" que se realizan cada fin de semana no tienen nada que envidiarle al carnaval.

"Entonces para qué esperar tanto estos siete días una vez al año, si ya tengo noches santiagueras los fines de semana", dice José Antonio, de 63 años, jubilado del sector de Cultura. Y tiene razón, a la larga unos y otras son lo mismo, salvando las distancias de paseos y congas.

Cabría entonces la pregunta de si podrán rescatar los carnavales santiagueros, ese esplendor que les ayudó a conseguir la categoría de los mejores de Cuba.

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Comentarios [ 6 ]

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yo interpreto 90 Y  con MAS MIERDA

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Para el ANO de las 04:02:Papito, tapas el sol con un dedo porque yo estuve en ese carnaval y más mierdero no pudo ser!!!!

Imagen de Anónimo

quisiera aclarar que el que comenta sin vivencias no sabe lo que dice. Estuve en LOS MEJORES CARNAVALES DE CUBA. les puedo asegurar de que gracias a Exposito cambiaron 96% al anterior, la calle trocha es ahora la avenida por donde pasaran las guaguas cuando entren los cruceros a la alameda. el carnaval tuvo buena musica de carnaval, claro un regueton entre salsa y merengue, la discoteca no faltó y nada de agresiones. En verdad fueron unos carnavales a la altura de los años 89,90, se rescató el carro de la salá, el organo oriental y las entrecales de toda la trocha, mucho colorido y la presencia del equipo de Boston en los paseos de la alameda... Visiten a Santiago de Cuba ha cambiado 100% está bella

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Muy buenas las reflexiones carnavaleras, solo que la palabra carnavaleras no existe en el idioma español y debieron decir carnavalescas. Aunque el disparate pudiera ser un aporte de la cultura de los aseres a la lengua cervantina.

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O sea, 90 cagadas y más????? No entendí!!! Espero que no se refieran a las 90 diarreas por día de la Fidela y más!!!! Ahhhh, seguro es por las 90 y más ganas que tiene Dalia de que un guarapito le ensarte su fúsil. Ahhhh, ya, son los 90 y más deseos de que tiene Tony de ser el heredo de Fidel!!!! No entiendo esa frase!!!!!

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Eso de el urinario con el letrerito de 90 y mas esta genial,buena manera de protestar de los santiagueros.Milagro los segurosos no se dieron cuenta del lemita con motivo del aniversario del octogenario meon.Si no fue aproposito entonces mejor,pues por rendir homenaje lo que se ve es el ultraje a la figura del glorioso cagandante en un servicio publico.Carlos Loveira