Martes, 12 de Diciembre de 2017
20:40 CET.
Literatura

'Quisiera ser muchos'

Para Octavio Armand conversar no es sino otra de las tantas prolongaciones de la poesía en la vida. En él, nunca está de más recordarlo, hay muchas fronteras entre lo dicho y el aire que las sílabas apresan y caen como meteoritos en sus páginas.

Este juego conversacional solo intenta apresar un instante que sigue repicando y metamorfoseándose en los días. Así pasa con las huellas que están detrás del muro donde Octavio —hace pocas semanas atrás— fue retratado por Vasco Szinetar. Lleno de vetas, coladuras, elocuentes filtraciones y trazos, remaches y manchas, se me antoja ver en ese instante la mejor alegoría del tiempo y sus derivas. Él sereno, expectante, presto al juego, se deja envolver por el paisaje y sus tramas.

¿Cómo ves (te ves) en la vida?

Lamentablemente, como en un espejo.

¿Por aquello de las imágenes posibles?

Prefiero las imposibles. A veces a uno le dan ganas de ser Drácula para no verse.

Hoy cumples años.

Yo ya cumplo décadas.

¿Mides el tiempo en instantes?

No soy un reloj suizo. Ni siquiera un reloj de arena. Tampoco me hago ilusiones. Es el tiempo el que nos mide a nosotros. A mí ya me tiene medido.

A lo Proust, dime, ¿cuál es el estado actual de tu espíritu?

Si contestara a lo Proust, tendría que derramar el tintero. Limito la respuesta a lo pru, la sabrosa bebida oriental, de allá, de mi Oriente cubano. ¿Mi espíritu? Consultaré a madame Blavatsky esta noche y te lo digo mañana.

¿Es finalmente el alma la que pilotea?

El alma apetente, que tiene apetito, puede ser timonel, si creemos en las etimologías, que a mí siempre me han interesado. Son las biografías de las palabras. Y más, mucho más: las novelas de las palabras. En este caso, si buscas "apetito", tropiezas con ad, hacia, y petere, dirigirse a, buscar. Buen apetito, pues, aunque el alma se pierda en pecados mortales.

¿Contigo mismo, contra ti mismo?

No puedo vivir ni conmigo ni sin mí. Quisiera ser muchos, como Whitman, o como San Luis, rey de Francia, quien comenzaba sus decretos afirmando. "Nosotros, Luis".  Johan [Gotera] está conmigo porque dice que yo no lo estoy. Según él yo estoy contra eso que se llama Octavio Armand.

Un rasgo elocuente de tu infancia

En las noches de El Uvero, la playa inolvidable que todavía jalona mi paisaje profundo, me encantaba caer hacia arriba. Me empinaba en la punta de los pies, la cabeza volcada hacia el cielo, hasta que perdía la línea del horizonte. Lograba así por unos instantes un horizonte paradójica y absolutamente vertical, hasta que por un leve mareo me caía. Pero me caía con la sensación de caer hacia arriba. Tumbado en la arena, me recuperaba rápidamente para volver y volver a caer.

¿Traducir es como respirar?

¿Será como respirar por una herida?

¿Cuál es tu educación sentimental?

Gozar, sufrir.

¿Y tu mala educación?

Sufrir, gozar.

¿En cuántas imágenes cabe tu vida?

Tanto me identifico con la ausencia que me atrevería a decir que en todas aquellas imágenes donde yo no esté. En selfies sin mí.

¿La imagen hace posible lo imposible?

El cero también.

¿Por qué?

¿No crees que el cero se abre a posibilidades infinitas? Es el huevo de los números. Aunque no lo parezca es el gemelo de ∞, el número innumerable, el número que se muerde la cola.

¿Cuáles serán las imágenes de Venezuela?

Cuando el metro caraqueño rivalizaba entre comillas con la Calzada de Jesús del Monte, ese sitio, según Eliseo Diego, donde tan bien se está, le dije a Federico Vegas, un buen amigo venezolano, que lo mejor de Venezuela estaba bajo tierra: el metro, el petróleo, la arqueología y los muertos. Algo de verdad y mucho de humor negro había en esas palabras. El amigo lo comprendió así. El porvenir de Venezuela está en su gente, no en la riqueza que tan paradójicamente la ha empobrecido; y en su naturaleza, espléndida, generosa. Comparados con el Orinoco y el Caroní, los ríos europeos parecen meaditas de los schnauzers de Ana María Mazzei.

Tu signo en la charada.

Me gustaría el 14 o el 16, para estar cerca del 15, que es Niña bonita. Temo, sin embargo, que sea el 9 o el 10, vecinos del 8, que es Muerto.

Tu número en las colas.

Como soy meteórico, solo haría colas en colas de cometa. Ahí estaría dispuesto a ser un número transfinito.

¿Qué no es la amistad?

¿Lo que no está en las cartas de Séneca a Lucilio?

Good! ¿Y Plutarco?

En sus Vidas para lelos el que aparece es el maquiavélico Octavio, no yo. Tal vez yo hubiera aparecido si hubiese pergeñado unas Viudas para lelos. Recuerda que al llegar a una fiesta muy elegante con Violeta, nos anunciaron así: Octavio Armand y su viudaY fíjate, varón Alejandro, lo cerca que están las palabras vida y viuda. Enamórate pero no te cases, ¿será esa la advertencia?

¿Dónde no está la poesía?

Aunque está en todas partes, muchas veces no está en los poemas.

¿Los cocuyos aparecen mientras caminas?

Y mientras sueño. Yo me alumbro con cocuyos. Me gustan sus lucecitas verdes, zigzagueantes, intermitentes. Son semáforos que me dicen pasa, cruza, sígueme. En caprichosas miniaturas, son tigres de Blake. "Tiger, tiger, burning bright, in the forests of the night …."

¿Vuela el ensayo?

Más que las brujas.

¿Escribió el erizo?

Con cada púa.

¿Tú, invertebrado?

¿Acaso no nos decían gusanos a los exilados cubanos? Mi vida es mercurio derramado, teselas sueltas de un mosaico enterrado, soy fragmentos de lo que soy.

¿Es el destino también origen?

Tanto origen como destino invocan metáforas de trascendencia. Quizá para tener destino hay que tener origen. Donde solo hay comienzo, solo hay final.

¿Ayuda el azar a recobrar el tiempo?

Se habla de ganar tiempo, o perder tiempo, como si se estuviera frente a un tapete verde en Montecarlo. O como si fuéramos relojes que se atrasan o adelantan. Un francés, San Luis, prohibió los dados; otro aclaró que un golpe de dados jamás abolirá el azar. Pero al azar de una madeleine un tercero pudo recobrar el tiempo perdido. El sabor, el olfato, los sentidos le dan sentido a las horas. Azar es raza al revés.

¿Tu ética es tu poética y tu política?

Sí. El poema, el poema y el poema.

¿Chanel y Habana?

¿Por qué no? La revolución también es una moda.

¿Qué piensas de Johan Gotera?

Todo lo que pienso de él, lo pienso con el corazón. Lo siento hijo, hermano, nieto, amigo, según las circunstancias. También, según estas, me siento hijo o nieto de él. Soy mucho más joven y mucho más viejo que el anciano y neonato Johan.  Él me entierra y desentierra con su inteligencia y bondad.

¿Y de Santos López?

Nos llamamos hermanos. Morochos de lunar en el entrecejo.

¿Y Rafael Castillo Zapata?

Hace ya años, temí haberlo ofendido. Al felicitarlo al final de una charla le dije que había leído muy bien a Lezama con los ojos abiertos, que también tenía que leerlo con los ojos cerrados. Pero no se ofendió. Creo que comprendió perfectamente lo que le quise decir. Y si se lo dije es porque lo creo capaz de leer con los ojos cerrados.

¿Y Leonardo Rodríguez?

Lo llamo Rugiente. Comedido, irónico, de fino humor, aunque es de Cumaná, le da a la prosa nostra un acento inglés.

¿Guerra económica o psicológica?

Las guerras suelen tener dos bandos armados. Cuando solo uno está armado, de petróleo y granadas, se trata de otra cosa.

¿Golpe de Estado o Estado golpeando?

Como una muchacha embaucada, toda Cuba quedó en estado. Pero ni nueve meses después, ni más de cinco décadas después, ha parido al hombre nuevo. Parece que Adán fue el primer y último hombre nuevo. El único. Menos mal, ¿no? Además, el Estado incestuosamente en estado no tiene que obedecer su propia constitución. Solo la oposición debe hacerlo.

¿La derecha de la "izquierda"?

Hoy hay fascismo de derecha y fascismo de izquierda. Esta heredó la heráldica de aquella. Vivimos un mundo tan empobrecido que los fascistas se creen antifascistas.

Caracas, ¿paisaje?

El Ávila, muchachas, sombras, frutas y la Torre Eiffel.

¿Cómo descansas?

Contestando las preguntas de mi buen amigo Alexander von Sebastiani.

¿Has visto cuervos?

Sí, en el poema de Poe.

¿Y en tu esquina?

El edificio donde vivo, si es eso lo que hago, se llama Tucán. He propuesto cambiarle el nombre. Pues la conserje adoptó a un pichón de zamuro que se había caído del nido y ya lleva meses acá. A veces se va por unos días pero vuelve. Se llama Tito, como Vespasiano. He propuesto que el edificio se llame Zamuro, Zopilote o Aura tiñosa, que es como le decíamos en Cuba.

¿Poeta y arqueólogo?

Ambas cosas simultáneamente. Soy un constructor de ruinas.

¿Poeta y espeleólogo?

Soy paleolítico. Más que por lógica, respondo por paleológica. Las paradojas de Zenón y un episodio espectacular de la vanguardia y del arte conceptual están en el piso de la caverna de Niaux, que me ha ayudado a conocer y a dudar tanto como la cueva platónica.

¿Poeta concreto?

¿Concreto armado? Si respondes que sí, entonces te aseguro que hay versos que son cables pretensados y otros que son cables postensados.

¿Poeta alterado?

Por las erratas sobre todo.

¿Poeta poroso?

En Piel menos mía.

 


Octavio Armand en DDC: La visita, Cuadrado pino, Ocaso, Casa, Cubilete y Lezama Lima o la muerte de Narciso.

Johan Gotera entrevista a Octavio Armand: Cero, no ser, diría Shakespeare (Dados para Octavio Armand).

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Comentarios [ 5 ]

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Un fuerte abrazo con admiración y cariño a Octavio Armand, de los más jóvenes y creativos escritores de Cuba. Sigfredo Ariel

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Cangrejos, golondrinas y Orfeo. El filo de sus respuestas tañe a Orfeo... Salud y dos pesos, ni cubanos ni bolívares. Los fulas no son fulastres.  Un Felicidades por sus últimos setenta. Gracias por leerlo. JPS

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Entrevista de altura, deliciosa y amarga a la vez, paradoja filosa como Armand.  Felicidades poeta!  Pudiera pasarme la vida leyendo su poesia.Gracias por este regalo.  AT

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Muchas felicidades al maestro Armand, gran escritor cubano en Caracas.

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Excelente! Muchas felicidades a Octavio Armand en su 70 cumpleaños!