Domingo, 17 de Diciembre de 2017
15:08 CET.
Moda

La Policía 'desfila para Chanel'

Siempre hay un despistado que pregunta quién es el tal Chanel, pero la mayoría de los habaneros parece conocer a la prestigiosa firma de alta costura francesa, si no por sus diseños de vestuario, al menos por su célebre perfumería.

A pesar de que los medios oficiales han mencionado escasamente el desfile que se celebró este martes por la tarde en La Habana, tantos días de preparativos en Prado y la Plaza de la Catedral alertaron a los habaneros sobre el evento.

La ciudad despertó enfocada en Chanel y hubo personas que hasta el último momento soñaron con poder ver el desfile aunque fuera de lejos. Se especuló con todo, desde el precio de las invitaciones hasta la identidad de los invitados.

"A mí me dijeron la gente del Saratoga que el asiento cuesta 3.000 CUC", decía una muchacha. Otra comentaba: "Dicen que viene Jennifer López y Naomi Campbell", aunque ni la cantante ni la modelo estuvieron en el desfile.

Algunos aseguraron haber visto al diseñador Karl Lagerfeld en persona. "Es un tipo rarísimo".

Según los policías y el personal de seguridad ubicado en Prado, la orden fue cerrar la calle a las 4:00 de la tarde. Sin embargo, el tráfico estuvo desviado desde la mañana. Los peatones pudieron transitar por la calle y las aceras, aunque no por el paseo, donde los músicos ya probaban sus instrumentos.

"La música va a ser en vivo", explicó uno de los trabajadores de montaje.

La Plaza de la Catedral, lugar donde se celebraría la fiesta después del desfile, también debía aislarse a las 4:00, pero ya en horas de la mañana todos sus accesos se encontraban cerrados con vallas, plantas, telones negros y policías.

"Es que ya están haciendo las pruebas de audio", explicó uno de los guardias de seguridad. "El restaurante El patio no abrió hoy y ni los curas vinieron a la iglesia". En la calle Empedrado, tapada con un telón negro, los guías turísticos explicaban a sus clientes que no podían pasar a la plaza por causa de Chanel y los conducían hacia la Bodeguita del Medio.

Entre 5:00 y 6:00 de la tarde ya no se permitía transitar por Prado y todos los accesos se encontraban cerrados. Algunos vecinos que quedaron fuera del cerco protestaban porque no les dejaban llegar a sus casas. Un hombre montado en una moto exigió a los policías de la calle Ánimas que lo dejaran pasar. "No podemos", respondieron ellos. "Estamos siguiendo órdenes".

Una mujer en la acera conversaba con algunos vecinos: "La gente sabe que no puede pasar y se pone a discutir. Por eso es que no nos dejan entrar en el desfile, porque los cubanos somos unos indisciplinados". A esto, un señor que pasaba caminando respondió indignado: "Señora, él discute porque no es lógico que no pueda llegar a su casa después del trabajo. Nosotros no somos indisciplinados, somos unos carneros con el cerebro lavado. Nos tratan como les da la gana y encima los justificamos".

Se especulo sobre otra medida para limitar el acceso de los cubanos a la pasarela, prohibir que los residentes de Prado se asomaran a sus balcones.

"A mi sobrina le dijeron que no podía salir de la casa ni asomarse al balcón", aseguró una mujer que vive en Consulado, aunque según reportes e imágenes de la prensa extranjera finalmente los vecinos de Prado sí pudieron ver el desfile desde sus balcones.

"Si querían que fuera privado tenían que haberlo hecho en otro lugar, más cerrado", protestó un hombre. "Pero no, lo hacen en el medio de un lugar público para tener que joder a todos los vecinos".

Las medidas para aislar a los cubanos molestaron a casi todos los habaneros que se acercaron al lugar.

"Aquí el Gobierno dispone de los espacios públicos como si el pueblo no tuviera derecho sobre ellos", opinó una muchacha estudiante de diseño. "Y entonces nos quieren esconder como si fuéramos una vergüenza. Es una ofensa para todos".

Mientras la caravana de almendrones que transportaban a los invitados subía por Colón, los policías se encargaban de contener a los curiosos y a ponerse frente a los objetivos de celulares y cámaras.

"Tal parece que la policía es la que desfila para Chanel", bromeaba un muchacho. "Son los protagonistas de todas las fotos que he sacado".

Una mujer que se identificó como periodista del Instituto Cubano de Radio y Televisión se lamentaba del poco interés del Gobierno por darle acceso a la prensa. "En el ICRT todo el mundo sabe que la intriga la armó el Gobierno", afirmó. "A Karl Lagerfeld le daba lo mismo, fueron ellos quienes decidieron que la pasarela fuera tan excluyente".

Lo cierto es que al desfile sí acudió prensa extranjera, que se acercó a fotografiar y grabar a los cubanos aglomerados tras las vallas y el cerco policial. "Pero nosotros no lo hemos hablado ni en el noticiero", insistía la mujer. "Esto es un evento cultural igualito que fue el concierto de los Rolling Stones y no tuvieron en cuenta que el pueblo nunca ha visto algo así".

Un hombre cerca de ella comentó en voz baja: "Como no sea que tengan miedo de que la gente se les vire y empiece a gritar aprovechando que hay cantidad de prensa extranjera".

Sea cual sea el motivo, los cubanos fueron excluidos del evento sin miramientos y durante varios días tuvieron prohibido transitar por lugares públicos de su ciudad. Ni siquiera fueron informados sobre el tema por los medios nacionales.

El pedacito de Chanel que les ha correspondido es la exposición Karl Lagerfeld: Work in progress, que yace, sin promoción alguna, en Factoría Habana. En ese local de O'Reilly entre Aguiar y Habana está lo único a lo que puede acceder la gente de a pie, si es que logra enterarse.

"Es una locura", comentó una de las visitantes de la galería. "Lagerfeld está en La Habana, pero no está, a los cubanos no nos está aportando nada. Igual a él le falta un pedazo de Cuba, porque no ha podido interactuar con la gente. Como negocio tal vez sea buenísimo, pero como arte, deja mucho que desear".

Para un adolescente sentado en un portal de Consulado, fue más sencillo resumir lo ofendido que se sentía por la exclusión. "Ojalá que les caiga arriba el primer aguacero de mayo", dijo.

Barreras para Chanel en La Habana

Archivado en

La firma presentó en el Paseo del Prado su colección Crucero. Cientos de agentes de seguridad impidieron el paso de vecinos y curiosos al lugar del desfile.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de padre Ignacio

Este  Karl Lagerfeld debe tener botox hasta en el oricagua.

Imagen de Anónimo

Putaide, personaje abstracto que no sabe ser, ni estar, si fue, existió o hacia donde va, mañana toca el desfile de los tabacos torcidos e igual, no dejaremos de ser unos putaides, que suena a nadies, ajenos de todo y para todo, apartados, fétidos e ignorados. Maquiavelo rencarno en La Habana y Rasputin recorre pasillos sin destino fijo, el uno al otro son el agua junto al aceite, la razón de cubania se esfuma, no por un desfile que es glamour y belleza para quien le importa y es su ambiente, resulta que nos han obligado como huerfanos a carecer de todo, apartarnos de todo, ignorarnos en todo y ahora disfrutamos a 100-200 metros de algo ajeno  y que no llena cazuelas aunque gasten en el Hotel Nacional fortunas y sus empleados por unos meses (que serán exponenciales) disfruten de unas prebendas. El país cae y se segrega, negros más negros y excluidos, los no segregados una cola de guataqueria perpetua para tratar de "coger algo" de esto que no se sabe que es porque no tiene definida agenda, ni convocatorias de opinión. En algo más que estas distorsiones o ilusiones los desgobernantes van convirtiendo nuestro querido país sin saber a donde lo llevan y mientra tanto le roban a sus ciudadanos (ilegitimos ciudadanos, nada de empoderamiento) cualquier particular atisbo de decisión en lo que resulta importante para la administración de una nación. Mañana ponen a Marti unas enaguas, puestos y convidados en el destino del apostol, de la patria.