Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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ARTES ESCÉNICAS

Proyecto 'Encuentro' hace subir otra vez al escenario a la vedete de 66 años Leticia Herrera

Deleitó con su belleza, canto y baile y fue la estrella de Tropicana. La reina del cabaret más famoso de Cuba jamás aceptó jubilarse y ahora regresó a los escenarios para lanzar un espectáculo al mejor estilo del exitoso Buena Vista Social Club.

A sus 66 años, Leticia Herrera conserva el donaire que le permitió ser vedete de Tropicana por más de dos décadas. En 2003, el cabaret desistió de sus encantos y Leticia se fue para la fría Suecia, donde casi se consume en la nostalgia.

Hace un año decidió regresar a Cuba, según cuenta a la AFP.

"Llevaba 12 años en Suecia, estaba pensionada, pero me hacía falta el escenario nuevamente", evoca esta mulata de dientes grandes, pocas arrugas y brazos tonificados.

De vuelta a la Isla, Leticia confirmó que las vedetes nunca se jubilan y aceptó trabajar con Delia Barroso, una directora de espectáculos de 65 años, en un proyecto que promete prolongar su vida artística.

Encuentro reúne a una veintena de bailarinas y cantantes, de 50 a 80 años, con figuras jóvenes para ofrecer la primera muestra de canto y danza de su tipo en Cuba.

Ya sin colas de plumas o diminutos trajes, estas mujeres todavía derrochan energía sobre la tarima aunque ni ellas ni el público son los mismos.

Abuelas y empleadas de casa

La iniciativa tiene semejanzas con Buena Vista Social Club, que congregó y relanzó al estrellato a finales de la década de 1990 a veteranos músicos de la época de oro de la música popular cubana, señala la AFP.

"El Buena Vista fue música y canto, pero esto es canto y danza, y el baile exige un esfuerzo físico grande", comenta Barroso a la agencia francesa.

En el show "hay figuras muy importantes que hace más de 15 o 20 años fueron olvidadas, bajadas de la escena, porque un director consideró que ya no eran suficientemente jóvenes", explica.

Las que corrieron mejor suerte —agrega— se convirtieron en directoras artísticas, pero otras se dedicaron a limpiar casas, a la costura o a criar nietos.

Antes de ganar un Grammy en 1998 y convertirse en fenómeno mundial, una de las estrellas del Buena Vista, el fallecido Ibrahim Ferrer, lustraba zapatos en La Habana.

'Estaba muerta'

La vedete de Tropicana de los años 80 y 90 vive en un modesto apartamento de La Habana. La pintura de una mujer morena sonriente, de cintura pequeña y grandes caderas, con un traje diminuto de lentejuelas, domina el lugar.

El lienzo retrata a Herrera en pleno esplendor. La mujer, que lleva lentes, repasa fotos y videos de su época de oro en Tropicana, donde cantaron estrellas como Nat King Cole, Libertad Lamarque y Celia Cruz, y hoy lo hace la diva del Buena Vista, Omara Portuondo (con 85 años).

Además de Herrera, Encuentro también sube al escenario a Lucía Subiadur, de 74 años y ex primera bailarina solista del Conjunto Folklórico Nacional, meca de los bailes afrocubanos.

También está la cantante y bailarina Cary Dolet (75), que integró durante 12 años el cuarteto "D'Aida", que tuvo a Portuondo entre sus fundadoras. "Yo estaba muerta", pero "aquí estoy cantando otra vez, bailando otra vez, con mucho amor. Esto es volver a vivir", asegura Dolet.

El regreso al escenario obligó a estas mujeres a perder "15, 20 y hasta 30 libras" (entre 7 y 13 kilos) de peso, según la directora de Encuentro. Durante tres meses ensayaron hasta casi desfallecer, pero "ahora sienten que es algo maravilloso, que sus vidas han cambiado", dice Barroso.

En el espectáculo de poco más de una hora, que se estrenó a mediados de abril en el Teatro Nacional de La Habana, Herrera interpretó a Mayeya no juegues con los santos, un clásico que la inmortalizó en Tropicana con sus sensuales movimientos.

"Nunca va a ser igual (...) porque el cuerpo cambia, ya el cuerpo es diferente, pero esto ha sido mágico", dice la vedete.

Tras el estreno, Barroso planea una nueva presentación en octubre y también quiere filmar un documental como el que hizo conocer a Buena Vista.

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

La situación es el reflejo del ambiente que vive el país: hasta los mayores tienen que ponerse a trabajar para poder vivir. En Cuba se nace trabajando y se trabaja hasta la muerte, si se quiere tener una vida decorosa..., como decían al principio de la Revolución: "El que no trabaja no come" o se tiene que ir el que quiera vivir mejor o vivir de chulo...maleante o negociante, porque pingueros y jineteras trabajan también hasta después de muertos, como los héroes de la Revolución, que siguen trabajando para Fidel en la tumba. Dicen las estadísticas que comían más y mejor los esclavos en Cuba en el siglo XIX, que los ciudadanos cubanos en la actualidad. El que quiera el enlace se lo paso, todo el mundo sabe que a los esclavos les daban diariamente su doble ración de tazajo, yuca, aguacate y torrijas...