Back to top
Censura

Lo que Amaury no preguntó ni Guillermo dijo

Amaury Pérez Vidal tuvo como invitado en su programa televisivo al poeta y profesor Guillermo Rodríguez Rivera.

La Habana

El poeta y profesor Guillermo Rodríguez Rivera, uno de los fundadores en 1966, junto a Jesús Díaz y Luís Rogelio Nogueras, de El Caimán Barbudo y figura con cierto protagonismo desde entonces en nuestros avatares literarios, fue el invitado del último programa televisivo de entrevistas de Amaury Pérez Vidal.

No obstante la innata gracia mediática del hijo de Consuelito Vidal, esta vez no quedé satisfecho con su entrevista, que no le sacó al locuaz santiaguero toda la savia de su experiencia.

Para apenas sugerir cuanto quedó sin decir, presentaré un escueto sumario.    

El diálogo entre ambos pasó por alto la represión sufrida por el entrevistado durante el mal llamado I Congreso de Educación y Cultura, de 1971, cuando fue acusado de ser el autor de un informe muy crítico. Esto al parecer contribuyó a su expulsión del local donde se desarrollaba el evento y a la intervención de un familiar suyo, que prestaba servicios médicos en el MININT.

Tampoco se interesó Amaury por los hechos que determinaron la exclusión de todos los literatos fundadores de El Caimán Barbudo, apenas a los dos años de estar publicándose. Ni por aquella aguda encuesta a propósito de la noveleta Pasión de Urbino, que dio pie a que el poeta Heberto Padilla denunciase la intervención de los oscuros policías que marginaron definitivamente de nuestra vida literaria a Guillermo Cabrera Infante.

Mucho menos osó Amaury averiguar acerca del intento del equipo de El Caimán Barbudo de publicar en sus páginas una carta de protesta del escritor soviético Alexandr Solschenitzin, dirigida a las uniones de escritores de todos los países del campo socialista. Heberto Padilla consideraba que esta había sido la última audacia que la dirección de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) ya no pudo tolerar.

Entrevistador y entrevistado afirmaron, entre delatoras risitas nerviosas, no saber lo que había sido el diversionismo ideológico. Pudieran haberle preguntado al respecto a Manolito Ballagas, condenado por mantener correspondencia con el poeta norteamericano Allen Ginsberg, o al joven poeta de Cumanayagua Néstor Díaz de Villegas, o a mis difuntos amigos, el actor y dramaturgo René Ariza, al talentoso narrador Esteban Luis Cárdenas y Junquera, o al brillante poeta Eduardo "Eddy" Campa Bacallao, fallecidos todos en el exilio. No puedo menos que congratular al entrevistador y a su entrevistado por haber sobrevivido a aquella barbarie.

Al pedirle Amaury a Guillermo que leyese uno de sus poemas, tuve la esperanza de escucharle decir aquel largo, escrito a raíz de la caída del aquel césar subalternoque fue José Llanusa, pero el poeta, ya trabajado por los años, nos entregó un sencillo poema de amor, de aquellos que Stalin consideraba solo de interés para el autor y su enamorada.

A favor de Guillermo Rodríguez Rivera hay que decir que mencionó a Jesús Díaz y a Orlando Alomá, sin sentirse obligado a adjetivarlos peyorativamente.

Por lo demás, Amaury Pérez Vidal continúa ignorando a su colega Pedro Luis Ferrer, un legítimo trovador "ciento por ciento cubano".

Sin comentarios

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sesión para comentar.