Viernes, 15 de Diciembre de 2017
19:50 CET.
Radio

Una rebelión contra el olvido

Memoria de La Habana es algo más que un programa de radio. También es más que un sitio de lujo en internet y una referencia que se hace ineludible en Facebook. No en balde habría que buscar sus precedentes en El Programa de Ramón y en la emisora donde este se originó, Radio Ciudad de La Habana, ambos generadores de un fenómeno de popularidad cuya significación para la cultura cubana (en los años 80 del siglo XX) aguarda aún por el examen de los entendidos. 

Seguro de que para saber quiénes somos debemos conocer de dónde venimos, el poeta Ramón Fernández Larrea, creador, guionista y director de Memoria de La Habana, ha dado perfil de eslogan a esta formulación con la que carga desde hace unas tres décadas, de La Habana a Barcelona y luego a Miami, desde donde se emite ahora, en versión renovadora pero manteniendo lo esencial de aquellas pautas con las que Larrea y su equipo hicieron historia al rescatar el interés de los jóvenes habaneros por la radio, la cual no despertaba entre ellos el menor atractivo como fuente de esparcimiento o de retroalimentación, y a la que muy pronto dejarían de considerar un medio obsoleto.

Para su fortuna —que es la fortuna del que persiste y sabe hacerlo— las nuevas emisiones de Memoria de La Habana cuentan hoy con los soportes de internet. De manera que además de ser radiado por dos emisoras de Miami, La Poderosa y Cadena Azul, a las 7:00 pm de cada viernes, el programa se difunde, con el complemento de magnificas ilustraciones, a través de Facebook y  en su propia página, accesible desde cualquier lugar del mundo.

Claro que sus posibilidades de propagación no servirían de mucho si no se tratara de un espacio de muy especial atractivo, hecho a mano como suele decirse. Y con qué manos, las de Jaime Almiral Jr., un editor de imágenes y sonidos como difícilmente pueda encontrarse otro en Miami, o en cualquier sitio. Que Memoria de La Habana, espacio destinado a no dejarnos olvidar cómo eran Cuba y los cubanos hace medio siglo, suene todo el tiempo en nuestros oídos como una propuesta novedosa, siendo a la vez clásica, responde en gran medida a las manos mágicas de este profesional con mayúscula.

Para que un programa como este logre el cuasi milagro de gustar a la gente joven en igual proporción con la que interesa a las personas mayores; para que sea a un mismo tiempo ameno y sustancioso, elegante y ligero, cautivador e instructivo, requiere disponer, ante todo, de un equipo de trabajo conformado por un realizador como Fernández Larrea, por un artífice de las teclas como Almiral, y por una voz presentadora tan excepcional como la de Danilo José, muerto hace unas pocas semanas —de repente y todavía joven, como suelen morir los buenos—, quizá con la pícara intención de ocasionarle al director un último apuro, el de buscar un nuevo color para redondear la tricromía, que, como no podría ser de otra forma, es también sedimento neto de El Programa de Ramón.   

La mejor música popular cubana de los mejores tiempos (que para nosotros, desgraciadamente, son tiempos idos), los sucesos, anécdotas, lugares, personas y personajes que fueron notables en la Isla antes del terremoto  fidelista. Desde La Macorina hasta Abelardo Barroso, quien inmortalizó con su voz a esta singularísima dama. Desde el piano de Lecuona hasta la tumbadora celestial de Chano Pozo. Desde la historia de los barrios de La Habana, o de enclaves culturales y comerciales que la hicieron proverbial en el mundo, hasta el rastreo tras las vidas y obras de célebres compositores e intérpretes que fueron borrados de los diccionarios, o de figuras públicas que jalonaron nuestra identidad.

Como un cilindro de cincuenta ruedas, el fidelismo ha ido allanando minuciosamente las cumbres de nuestras tradiciones y nuestra cultura popular. Casi todo lo bueno de antes nos fue negado, ocultado, tergiversado. Y resulta  demasiado poco lo que hemos hecho hasta hoy por reconquistar debidamente ese tesoro. Es justo de lo que se ocupa Memoria de la Habana. No será el único, pero tampoco abundan los que consiguen hacerlo de un modo tan placentero y distinguido.

Que existan programas como este es señal de que aún patalea la esperanza, así que no todo está perdido. Entonces no hay por qué dejar pasar la ocasión de extender un agradecimiento a su equipo de realización, ni a quienes apostaron y apuestan por su permanencia, como el productor Miguel Grillo, o como los cubanos gestores de negocios privados en Miami que patrocinan los anuncios publicitarios, por cierto, elaborados a tono con la singularidad de su diseño sonoro.

Una rebelión contra el olvido. A partir de este otro eslogan se proyecta al éter Memoria de La Habana. Y no se necesita escucharlo dos veces para comprender que de eso se trata, ni más ni menos. Una muy inspiradora rebelión.

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Comentarios [ 4 ]

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Totalmente de acuerdo con el Anónimo - 7 Mar 2016 - 5:44 am.Yo creo que la intención es buena, pero el resultado pobre. Descargué y escuché el programa dedicado a Yarini y, por cada dos frases sobre el asunto que decía Larrea, había que aguantar doscientas de publicidad de servicios médicos y otros asuntos sin ninguna relación a esa memoria del título del programa. Lo de los ruidos innecesarios y molestos de película de los 70 es asombroso, ¿de quién fue esa decisión?. Por lo demás, todo lo que Larrea dijo sobre el personaje histórico, difícil de seguir por las constantes interrupciones, alcanza apenas para 10  minutos del programa. Para saber sobre Yarini mejor se leen: Dulcila Cañizares: San Isidro 1910. Alberto Yarini y su época. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2006, p. 118. No vuelvo a perder mi tiempo.

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Y por que llamar  "... de la Habana" a lo que a todos nos pertenece como cubanos!??? o acaso la historia y musica fue solo hecha en la capital!? El autor sigue reaccionando pueblerinamente, y reduce nuestros valores culturales como Nacion a una ciudad, si, importante! pero no representativa del resto de la Isla. Escuche uno de los programas (el dedicado al Malecon) y apartando todo el valor historico que nos pueda aportar el tema, el programa fue un bombardeo de sonidos y efectos que en verdad eran propios de la creacion radial de los anhos 80s y 90s.... el programa me dio la idea de un eterno "regueton" de temas, efectos sonoros y bulla.

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No conocía el programa, pero acabo de escucharlo y me ha gustado, tiene swing.

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Este artículo de josé Hugo invita a escuchar el programa, que por otra parte cuando uno lo oye le da toda la razón a lo que el dice. Les sugiero que no dejen pasar esta oportunidad de disfrutar y aprender.