Jueves, 14 de Diciembre de 2017
01:56 CET.
Literatura

La Feria Internacional del Libro estrena modelo de venta y el público percibe escasez de libros

A diferencia de ediciones anteriores de la Feria Internacional del Libro de La Habana, en esta no hay librería central. Las editoriales asumieron la comercialización de sus propios libros para obtener ganancias directas del evento. El público no se adapta al cambio y percibe menos libros de lo habitual.

Un funcionario de la Cámara del Libro explica a DIARIO DE CUBA que la estrategia fue buena en un inicio pero que habrá que comenzar a trabajar en un diseño más efectivo para que el público se adapte a los cambios.

Y agrega: "Las editoriales ahora venden sus propios libros y lo que logren vender es su ganancia. A diferencia de antes que era la distribuidora del libro quien asumía la mayor parte de las ventas y por tanto se llevaba la mayor parte de las ganancias. Eso sin contar la cadena de robos, tanto de libros como de dinero, que ocurría en la nave de la librería central".

Este método beneficiará fundamentalmente a las editoriales que han pasado al sistema de empresas, lo que les permite una autogestión económica aunque quizás, no tanta autonomía editorial.

Algunas de ellas son la editorial Gente Nueva y Arte y Literatura, quienes tienen sus propias librerías.

Con las editoriales que aún son presupuestadas por el estado, las ganancias irán a sus fondos también, aunque la circulación de esos fondos no depende de la decisión de sus direcciones.

El público no entiende razones y se queja de la desorientación, aún cuando distribuyan mapas en la entrada. Pero sobre todo se queja de la escasez de libros.

"Me pierdo y entre tanta bisutería y pacotilla de fútbol, no encuentro un libro que valga la pena", comenta una lectora que asegura que esta es la Feria que menos libros ha tenido de todos los años.

"Es caótico", dice otro que se ha cansado de caminar en busca de literatura contemporánea, "uno se pierde entre tanta basura, si vas a dejar que las editoriales vendan tienes que ponerlas en lugares privilegiados, tienes que hacer que sean visibles aunque sea con lumínicos porque esto no es una feria de artesanía ni de fútbol ni de gangarrias, es una feria del libro cubano."

Otros están de acuerdo en que los libreros que normalmente vienen a Cuba a vender de remate están en picada y rematan a dos o tres libros por solo uno o dos CUC.

"Lo que demuestra que no hay un trabajo serio detrás es que te encuentras en el mismo estante libros de autoayuda, con libros de narraciones bíblicas, junto a revistas de tejer o de poner uñas postizas", dice Eduardo, librero retirado y de sobrada experiencia en el oficio del libro.

Solo los que asisten a la Feria del Libro a disfrutar de la oferta gastronómica y del sol de la Cabaña se muestran satisfechos con la propuesta de este año.

Un paseo en imágenes por la Feria Internacional del Libro de La Habana

El público no entiende razones y se queja de la desorientación, aún cuando distribuyan mapas en la entrada. Pero sobre todo se queja de la escasez de libros.

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Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

El lugar parece un mercado provinciano.  Todo se ve arrido, mal hecho.  La gente mal vestida sentadas sobre la tierra o en bancas rotos.  La miseria institucionalizada.

Imagen de Anónimo

¿Alguien que me explique, cómo quieren que la gente compre un libro en 5 o 10CUC (que son 100 o 200 pesos cubanos) cuando tiene que comprar primero frijoles o tomates, nada baratos por cierto? La feria del libro es otra de las incongruencias de Cuba.Albert Pike-Pinkerton

Imagen de Anónimo

Habrá que seguir cambiando el modelo de venta, como tantas otras cosas en Cuba, porque tampoco la nueva propuesta resuelve el problema. Lo que sí me dijeron es que la gente a duras penas compra libros en la actual Feria de La Habana por lo caros que resultan para los bajos salarios cubanos. Dicen que éste es el año que menos libros se han vendido en esta Feria dada la imposibilidad de los cubanos de hacer frente al coste de esos libros, tan caros para ellos. El Estado tendría que subvencionarlos, para que puedan comprarlos o las editoriales extranjeras adecuar el precio de los libros que venden en Cuba al salario medio de los cubanos. Es un pecado lo que van a hacer las editoriales extranjeras allí que es abusar.