Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Literatura

'Paradiso' en tiempo de Bim Bom y reguetón

Paradiso, la primera novela publicada por José Lezama Lima, y única que pudo ver editada en vida, vio la luz el 16 de febrero de 1966. Cinco décadas después, la actual Feria del Libro de La Habana transcurre, desde el sábado 14 de febrero, de espaldas al medio siglo de este clásico indiscutible de las letras hispanas. 

Una lectura leve del texto nos muestra al personaje central, José Cemí, como alter ego del autor en el viaje desde la niñez hasta la adolescencia, y luego en su juventud tempestuosa, durante el periodo dictatorial de Gerardo Machado (1925-1933). Para los lectores, acostumbrados a la fabulación sin muchas complicaciones, el enredo suele comenzar luego del célebre capítulo VIII. Aparece entonces Oppiano Licario, una suerte de "maestro interior" a la manera en que este se asume en diversas tradiciones místicas e iniciáticas.   

La primera edición comenzó a venderse en las librerías cubanas el 16 de febrero de 1966 y constaba de 4.000 ejemplares. En los días siguientes, los rumores amigos, y también los "enemigos rumores", a propósito de la novela fueron creciendo. El susurro era constante y anunciaba pecado: "Léete el capítulo VIII".

Tanto fue así, que el texto fue retirado de la venta en varias librerías y una atmósfera de escándalo rodeó al libro. Las aventuras de Farraluque y su pene enhiesto entrando en agujeros femeninos y masculinos pasaban como un tornado de veinte páginas frente a la vista asombrada y libidinosa del subdesarrollo mental tropical cubiche. Pocos quisieron, o pudieron, ver más allá. Durante años, solía decirse en Cuba que existían dos tipos de lectores de Paradiso: los de la novela en sí, y los del antes mencionado capítulo octavo.    

El Paradiso del terror revolucionario

"Me asusté mucho cuando retiraron el libro", rememora una antigua empleada de librería habanera. "Pensé que se trataba de un texto contrarrevolucionario y pregunte lo que pasaba. Me respondieron que ese libro era pornográfico y describía aberraciones sexuales entre hombres".

La Isla era sacudida por una ola represiva. Cientos de hombres estaban internados en campos de trabajo forzado, las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), desde noviembre de 1965. Otros tantos resultaban expulsados de centros de estudio y trabajo. La revista Mella publicaba las historietas homofóbicas de "Hermenegildo Sorullo" y "Florito Volandero".   

La novela fue recogida y vuelta a vender hasta que se agotó aquella primera edición. Al menos fuera de Cuba, la neblina comenzó a disiparse en 1968, cuando el libro fue publicado en México y Argentina. Luego, en 1971 y hasta su muerte, la censura del régimen cubano cayó como una maldición medieval sobre Lezama Lima. Hubo que esperar por décadas para la reedición de la novela. Mientras tanto, los ejemplares que sobrevivieron al tiempo y el miedo, pasaban de mano en mano. 

"La primera vez que leí la novela, fue en casa de un amigo que no quiso prestármela", cuenta Arnaldo, ingeniero y veterano de la guerra de Angola. "Él decía que ese libro no salía de su casa. El capítulo VIII no me chocó tanto, pero hubo un momento en que no entendí 'ni pitoche'".

"Es que cuando crees que estas siguiendo la historia, esta se te pierde en una digresión y para ubicarse de nuevo hay que 'romper monte mental'", añadé. Realmente logró disfrutar de la novela cuando pudo comprarla en 2006.

Farraluque arma la gozadera 

Noche de sábado 14 de febrero, en la zona cercana a la céntrica y capitalina intersección de 23 y Malecón. Heladería Bim Bom.

"¡Oye 'pelú'!", llaman y voy. "Aquí te traje el libro que me prestaste."

Un antiguo vecino del barrio de Guanabacoa me devuelve un ejemplar de Paradiso. Me pregunta: "Asere, ¿de verdad ese tipo publicó eso en 1966? ¿Cómo es que no lo fusilaron?"

"¿Él es el del libro?", preguntan al vecino. "¡Mira tú, un cheo (argot: heterosexual) culto… Yo también le pasé la vista. En realidad, lo único que se puede leer es el capítulo ese donde un chiquito ahí, Farra… algo, arma la gozadera y 'el dále al que no te dio'. Lo demás no lo entendí."

Mientras los escucho, casi tengo la certeza de que  José Lezama Lima nació, vivió y escribió demasiado adelantado a su época y la nuestra. Cuba era, y sigue siendo, un país demasiado joven aunque envejece por día desangrado por la migración, huyendo del caos dictatorial que le nubla el futuro.

Sin embargo, el mismo faro del Morro que iluminó a Lezama sigue emitiendo su luz. A fin de cuentas, cada libro tiene sus lectores. Algún día la poesía, como espejo verbal del oculto idioma para iniciados y demiurgos, unirá lo que hoy está fragmentado.     

Un Lezama Lima musical en DDC

La raíces de lo cubano: como si fuera candela, la música movilizada surgió por cada una de las esquinas del parque: el Sexteto Habanero, la Orquesta Valenzuela, la Orquesta de Felipe Valdés y el Conjunto Típico Habanero.

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Comentarios [ 17 ]

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Ano. 11:20, qué miserable debe ser su vida cuando no se atreve a dar en público una opinión literaria y tiene tanto miedo como si la discusión sobre un libro fuera un acto de repudio. Se ve que no tiene usted inteligencia suficiente para una simple argumentación y también se ve que o no sabe usted lo que es un verdadero acto de repudio o es un miedoso de cuidado.

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Anónimo - 18 Feb 2016 - 3:36 amEstoy 100% de acuerdo con usted.  Yo nunca digo en público que Lezama me parece un mal narrador porque enseguida salen las tropas especiales de la literatura aburrida a hacerme actos de repudio. Solo en el anonimato me atrevo.

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Ano. 3.36, con sus "No joda", "me importa un carajo" y "reverenda mierda", demuestra su pobreza de argumentación. Con la apelación a las opiniones políticas de Cortázar para devaluar su gusto literario, demuestra su profunda ignorancia, que lo hace suponer que el buen gusto literario depende de la elección de buenas casuas políticas. Se inventa la opinión de Rulfo y desconoce la de Carpentier, que aparece en la Valoración Múltiple de Lezama Lima. Y hablando de "todos esos viejos ya pasados" da la medida de su sensibilidad reguetonera, que cree únicamente en lo que suena actualmente. Siga alardeando de los idiomas que lee, que usted lee mal y groseramente en todos esos idiomas. No sabe ni argumentar, ya puede imaginar uno cuán grande es su "curtura y apreparamiento"

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12:05 am. Por su discurso puedo inferir que usted no se la ha leído. Julio Cortázar amaba la "revolución cubana" y yo encuentro que parece mentira que un hombre tan inteligente dijera semejante mierda de una tiranía nazicomunista. Pero de seguro, como lo dijo Cortázar, pues usted dice lo mismo. Por otro lado, le ruego que diga, a los herederos del Juan Rulfo, que era un burro. Fue otro, como yo, que no tuvo miedo de decir lo mismo: que Paradiso es una basura. A mí me importa un carajo lo que digan otros. Tengo mi criterio. Y soy un lector que lee en siete lenguas y culto. No me joda. Lezama Lima no es santo de mi devoción. Sería un erudito, pero no sabía escribir novelas. A otro que hay que desinflar es Severo Sarduy. Naturalmente, gente idiota, sin criterio propio, que repite como un papagayo lo que dicen otros,  siempre va a seguir alabando al rey desnudo. Vaya tontería la suya. El mejor de todos esos viejos ya pasados, aunque no fuera cubano, se llama Alejo Carpentier. Narrador, señor, en grande, es Jorge Luis Borges.

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Anónimo 11:19, allí donde usted ha visto "una reverindísima mierda", lectores como Julio Cortázar, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro y Carlos Monsiváis -por citar a unos cuantos escritores muy distintos entre sí- encontraron una novela digna de alabanza. Pero ya lo dijo Lichtenberg, que un libro es un espejo en el que, si un burro se mira en él, no puede esperar verse reflejado como un apóstol. 

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El más sobrevalorado de los escritores cubanos. Paradiso, que tiene algunos párrafos salvables es una novela malísimamente escrita, intragable, pero es de mal gusto decir de esa obra lo que realmente es, una reverendísima mierda. Y conste, me la leí dos veces. Una obligándome, pues varias veces intenté leerla y siempre terminaba no haciéndolo. Otra en mis estudios universitarios de letras. Es un globo inflado. Por otro lado, de seguro, Fernández Retamar y Pablo Armando son informantes, o mucho más. No sé cuál es el tercero.  

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Bueno, entinces son mas de tres. Un anonimo deice que son Casaus, Nogueras y Alvarez, y otro dice que son Pablo Armando, Retamar y Casaus. Las matemáticas me dan que son 5. 

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Pablo Armando, Retamar y Casaus. No es obvio?

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Por cierto, si alguien se cree que ser un "escritor reconocido" está reñido con ser un chivatiente, les recuerdo que en Cuba muchas veces el reconocimiento era consecuencia de la chivatería. En Alemania, después de caer el Muro, Crista Wolf "descubrió" un día que tenía número de informante en la Stasi. Hasta escribió un libro muy bueno sobre el tema. Anda por ahí. Ilústrense.

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No creo en asboluto cizaña, solo digo verdades. Se me olvidó añadir que entre esos escritores hay ahora uno que es miembro del Consejo de Estado, el doctor Fernández Retamar. Entre los tres informantes de entonces hay dos muertos: Sigifredo Alvarez y Luis Rogelio Nogueras. Gracias a Dios ya no le dan a la lengua. Alvarez recibió un puestecito diplomático en cierto momento a cambio de sus servicios. Nogueras le publicaron libros y dieron premios y viajecitos. El tercero es Víctor Casaus, que sigue informando todavía, y está al frente de una de tantas fundaciones-pantalla. Solo para chivatear se explica que dos enemigos declarados de los homosexuales como Alvarez y Casaus estuvieran celebrando allí la salida de una novela como Paradiso. Se hallaban tomando nota. El pobre Heberto Padilla, años después, pagó las consecuencias de compartir mesa con ellos, y Lezama también, y Arrufat, por si no se acuerdan. Y ahora vas a preguntar quién soy, y cómo lo sé, y todo eso, y no te lo voy a decir, para que no tengas más material para tus despachos.