Jueves, 14 de Diciembre de 2017
11:37 CET.
Literatura

Premio Casa: los jurados

Los 21 jurados que trabajaron en las seis categorías —Cuento, Teatro, Ensayo, Literatura Brasileña, Literatura Caribeña en Francés o Creole, y Estudios sobre las culturas originarias de América— del Premio Casa de las Américas han llegado al final de una exigente meta que los mantuvo en vilo intensas jornadas de mucha lectura, de diálogo profesional y conversaciones fraternas para hallar consenso favorable.

Interesantes paneles de exposición y debate sobre los respectivos quehaceres y proyecciones profesionales colmaron la segunda semana de labor, ya en La Habana, luego de la tradicional  etapa cienfueguera en el hotel Jagua, y su consabido maratón de textos a examinar.

En sintéticas conferencias, mostraban sus habilidades respectivas, su profesionalismo y su claro desconcierto ante los desafíos que la creación contemporánea enfrenta en un continente atravesado por desigualdades donde leer, escribir ya no es solo un dilema de alfabetización posible, sino que los propios autores, investigadores, académicos, desconocen la escritura de otras naciones, dada la pobreza de distribución o circulación editorial. En resumen, el raigal desencuentro intelectual latinoamericano.

Así, uno de los privilegios del evento, ha sido el encuentro de todos con todos: conocerse los jurados, intercambiar no solo los criterios sobre los textos que juzgaban, sino sobre su propio quehacer docente, escritural, investigativo: un ponerse al día con el otro, un relacionarse desprejuiciado, abierto en tan pocos días de trabajo vehemente, memorable.

Sin lugar a duda,s en las tardes de la Sala Manuel Galich brillaban los jurados de Cuento y Ensayo en las intervenciones públicas ante un  auditorio mayoritario y atento. Para el ensayista y profesor puertorriqueño Julio Ramos, cuestionar no solo el valor de la literatura, sino el sentido de la misma hoy, es una pregunta política, dadas las condiciones que hacen posible el cambio en el mundo de la cultura. Ramos puntualizó cómo el canon cambia de acuerdo con el momento histórico en que se producen las obras y destaca elacto de la interpretación como horizonte en el campo de los estudios literarios latinoamericanos, "la lectura como un entramado de la obra misma" (Bolaño, Piglia, Eduardo Lalo).

Se hicieron evidentes los problemas del mercado literario en las sociedades donde se ha privatizado la edición, el desplome de la universidad clásica y el abordaje de la literatura y la lectura como "compensación ciudadana". Ramos consideró los cambios que ha sufrido la categoría ensayo en la última década y cuestionó "las modas autorizadas de canonización dado el impacto del mundo digital sobre la escritura, que acompaña la idea misma de la creatividad, la sensibilidad del mundo contemporáneo".

Mientras que el colombiano Santiago Gamboa afirmaba su hipótesis de que "la verdad de la novela es el paso del tiempo", el cubano Pedro Juan Gutiérrez convenía en que la experiencia de leer y juzgar 221 relatos iba más allá de toda lógica existencial: "Ha sido un duro trabajo, una experiencia interesante: han predominado los temas urbanos, la droga, la prostitución, lo marginal. Hemos votado por un libro arriesgado".

Eduardo Lalo, Premio Rómulo Gallegos 2013 por su novela Simone, se refirió al mayor aislamiento de los artistas puertorriqueños. Dada la conquista e invasión norteamericana aún vigente en su país, "hay un enorme desconocimiento de lo que somos y lo que representamos. La capacidad de resistencia de nuestra cultura ha producido nombres como Hostos y Paoli, poco estudiados". Y si Puerto Rico es la frontera extrema de América Latina, "se impone asumir el lugar propio como un centro".

"¿Seremos dignos de la palabra del chamán?", se preguntó el teórico y crítico literario brasileño Idelber Avellar, al hablar sobre el genocidio y limpieza étnica que en estos momentos sucede en Brasil contra el pueblo guaraní, acorralado en el Matto Grosso. Avellar, quien ganó notoriedad en los medios académicos con su obra Alegorías de la derrota: la ficción postdictatorial y el trabajo del duelo (2000), disertó sobre un libro aún no traducido al castellano, La caída del cielo (el original en francés, y también se halla en lengua portuguesa), que tardó 27 años en escribirse y es obra del intelectual indígena Davi Kopenawa, chamán yanomami en colaboración con el antropólogo francés Bruce Albert. Avellar trató de cómo este libro rompe con el canon conocido del género Testimonio: "Son textos no literarios que echan mano a la ficción y acosan al canon establecido desde afuera, una manera de estar y no estar en la sociedad blanca".

Sobre literatura comparada dio cuenta la investigadora argentina Viviana Gelado, catedrática en Brasil, donde se desempeña en la Universidad de Campinas, autora de Poéticas de la transgresión. Vanguardia y cultura popular en los años veinte en América Latina (2008). Ella, que estudia diversas formas de poesía oral como el rap, cuestionó el uso de la lengua mayor cuando se habla de problemáticas y circunstancias de grupos marginales y su afirmación. "La memoria y el archivo tienen que ver con el canon pero altera su orden", aseguró. Son temas de sus investigaciones la diáspora cubana y la interculturalidad, y prepara una antología sobre literatura afrobrasileña.

Para la argentina-mexicana Sandra Lorenzano, vicerrectora de Investigación y Proyectos Creativos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Claustro de Sor Juana, donde dirige el Programa de Escritura Creativa, elogia la incertidumbre, el seguir generando preguntas: "Estudios Literarios, ¿hablamos de lo mismo? Las construcciones económicas, ideológicas, culturales, políticas son las fronteras, pero el canon ya ha establecido como proceder. En México, las crónicas de la Conquista entran en cierto canon, pero no así las crónicas de Carlos Monsiváis. El canon permite estudiar la literatura oral si está escrita. La poesía de la calle, los que hacen rap y hip hop en México, están más allá de las tertulias y lecturas poéticas acostumbradas, convenidas.  Si hubiera una palabra que definiera el reto de los estudios literarios hoy en América Latina, pienso que sería 'escucha'. Lo que está pasando afuera, en las calles, lo que sucede en nuestro entorno y no va a las antologías".

"¿A quiénes estudiamos?", agregó, "¿A quiénes seleccionamos para estudiar en nuestras cátedras? Hay que repensar conceptos claves, socializar el canon, ir a la enunciación de las voces silenciadas por su estatus de oralidad al  diálogo entre los diferentes géneros. Y, sobre todo, mantener la ética humanista en la Era Antropocena".

Hay que señalar el equilibrio logrado en la conformación y selección de estos jurados, toda una obra de arte de Jorge Fornet, director del Centro de Estudios Literarios de Casa de las Américas, quien con sagacidad, agudeza y experiencia logró reunir en La Habana a  excelentes profesionales, acordes en edad (no mayores en una generación) y afines en más de un sentido, por lo que llegar a un consenso no les habrá sido difícil. 

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Comentarios [ 4 ]

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Premios de la izquierda latinoamericana, sin valor alguno, manchados de sangre, sembrado de los cuerpos de cubanos muertos en el Estrecho de la Florida, de hermanos fusilados por aquella tiranía que todavía repudia cualquier oposición. Nunca premiarían un libro que hablara de esos oprobios, de la persecución de homosexuales en el país, de su expulsión de las universidades, de sus centros de trabajo. Libros panfletarios. Día llegara cuando los hagamos desaparecer, cuando tener en su posesión uno de ellos sea una vergüenza, una infamia.

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Anónimos 2.43 pm y 2.40pm.- (mejor decir el mismo escritor): Tu quieres leer solo lo que te hace 'volar',ya que no solo con drogas se logra ese efímero estado,te recomiendo que aterrices en la realidad actual de lo contrario seguiras en el aire.

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DDC cae en la trampa de reproducir y amplificar toda la mierdita que publican y hablan en Cuba. Es como la perra que odia a la madre y se pega de la teta. No por su culpa, ni porque no lo sabe, sino porque no puede hacer otra cosa. Reproduce lo que la gente alla escribe, con su cerebro lavado con cloro. Un caso patologico interesante para la historia del exilio

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Estos tipos son tan hipocritas que no vale de hablar de ellos. Van a un pais donde reina la censura a dar un premio al mejor libro. ?que pueden leer sino mierda? ?cojones torcidos y lenguas arrancadas? Bochornoso, e infame.