Jueves, 14 de Diciembre de 2017
11:37 CET.
Música

¿Qué bolá con el arte alternativo?

Kbolá es una peña  mensual que surgió en noviembre de 2012, en la ciudad de Cienfuegos. Según su coordinador Carlos Infante, antropólogo y cuentapropista, el propósito inicial era "compartir una música genial que nos llegaba a través de amigos del Caribe, principalmente de las islas anglófonas como San Vicente, Dominica, Jamaica, etc".

El proyecto fue mutando hasta convertirse en un espectáculo de música alternativa  donde se proyectan audiovisuales (videoclips, imágenes de obras plásticas, documentales) y se colocan cartulinas sobre las que trabajan en vivo artistas plásticos.

La expresión "Kbolá" proviene de la jerga y equivale a "¿Qué tal?", "¿Qué hay?", sintetizando eficazmente el concepto de saludo popular y novedad.

Muy bien recibida en un entorno de histórica pobreza cultural, la peña ha activado la oposición de funcionarios  como Maikel Geral Argüelles Freizer, subdirector del Municipio de  Cultura, quien ha intentado clausurarla con el argumento de que "en Cuba solo son independientes los proyectos financiados por el enemigo", es decir, Estados Unidos.

Conversamos con su coordinador Carlos Infante.

¿Qué tipo de música querían difundir, y por qué?

Específicamente nuevas formas de hacer reggae, ya que nuestra conexión con este género musical está muy relacionada con nuestra posición crítica respecto al racismo, un tema aún por resolver en Cuba. En un inicio solo éramos Rasta Fran y yo. La idea era llevar música y videos a proyectos de audiovisuales para que los difundieran, pero esto no resultó. A esos Djs solo les interesaba mostrar lo más popular, casi siempre canciones con un discurso bien superficial. Entonces nos dimos cuenta de que si queríamos hacer llegar esta música a la gente, tendríamos que hacerlo nosotros.

¿Cuándo empiezan a incluir las artes visuales?

El hecho de que se incorporara Amet Laza, artista que se mueve entre la pintura, la performance y el videoarte, nos llevó a incluir no solo la proyección de videos musicales de reggae y hip hop fundamentalmente, sino de videoarte (materiales de Amet y todos los realizadores de la ciudad que quisieran colaborar). Ahora mismo, aparte del webmaster Rolando Miranda, el resto de los miembros del grupo son artistas visuales: Alberto Veloz, Carlos Herón, y José Montes, alias Pepe.

¿Por qué Kbolá es un proyecto independiente?

Somos independientes en la medida en que financiamos todo el evento, desde el pago de los equipos hasta los gastos de alimentación, transporte y hospedaje de los artistas. En un inicio tratamos de insertarlo dentro de las instituciones pero las trabas burocráticas no nos dejaron más opción que producirlo nosotros. Sin embargo, no renegamos de la ayuda institucional, de hecho estamos tratando de establecer lazos de trabajo con la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC), la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y quizás Cultura Municipal, con la nueva dirección.

¿Cómo hacen la promoción?

Nos ayuda PMU con lo de los sms y los folletos que imprimen cada mes, así como en su sitio web, pero realmente la mayor parte corre por nuestra cuenta. Diseñamos e imprimimos los volantes y nosotros los repartimos, aunque es menester mencionar que tenemos amigos incondicionales que siempre están prestos a ayudar.

¿Cuáles son las aspiraciones de Kbolá a nivel de espectáculo?

Nos gustaría lograr una mejor producción, o sea, apoyo técnico de luces y audio, y desde lo artístico que, sin dejar de usar las máquinas, hubiese una mayor presencia de instrumentos musicales, así como una gran variedad y balance, tanto de géneros musicales, como de hombres y mujeres. Ah, y artistas de todas partes, no solo de la capital.

¿En un inicio no contemplaban el hip hop? Si es así, ¿cuándo éste se incorpora al espacio?

Empezamos con el reggae pero nos dimos cuenta de que el discurso de muchos raperos y artistas del reggae es similar, así que lo añadimos casi inmediatamente. Tienen una misma preocupación social, principalmente por aquellos que están en la base de la pirámide, por eso ambos géneros nacieron y se desarrollaron en barrios bajos, o sea en la periferia. Mira al rap, su cuna fue Alamar, surgió por la necesidad social de visibilizar un montón de cosas que estaban pasando y no salían por ninguna parte.

¿Has dicho que el rap cubano necesita incorporar instrumentos en vivo?

Para empezar, esa es una tendencia internacional, recuerdo un pulóver que llevaba un canadiense que decía "Alive music is better". Hay una actitud internacional de apoyar la música en vivo con instrumentos como una forma de proteger al ser humano del uso y abuso de la tecnología.

El rap es un género que se identifica por ser contestatario pero también es un espectáculo. Constituye todo un reto hacerlo atractivo sin que se prostituya, pero es necesario buscar la forma. La Peña de Ahmel (artista del spokenword), en un centro nocturno del Vedado, no la censuró nadie, tuvieron que suspenderla porque la gente no iba. Entonces ¿cómo esperan los raperos vivir del rap si no son capaces de convocar un público que sufrague sus espectáculos?

¿Han tenido problemas con raperos que se sientan ofendidos por no ser incluidos a causa de su discurso?

Hasta ahora no. Soy bastante diplomático, les explico de qué va la cosa y ellos deciden si participar o no.

¿Qué otros géneros musicales les gustaría incluir, cuáles no y por qué?

Me gusta mucho la mezcla, creo que incluiría cualquier cosa que no constituya un contradiscurso, como es el caso del reguetón y la timba.

Has dicho que la idea inicial era promover una música que critica el racismo. ¿Hay otros temas sociales que les interese difundir?

Cuando uno profundiza en el tema del racismo, se da cuenta que no es la única forma de discriminación, así que termina solidarizándose con aquellos que también han sido vejados, como por ejemplo la mujer, los homosexuales, también está la discriminación religiosa, de clases, etc.

Hay puntos donde el rap y el reggae confluyen, y otros no. Por ejemplo, los rastas rehúyen del discurso de violencia y lucha física y política que abunda en los textos de los raperos. No ha sido fácil lograr que coincidan ambos géneros en un mismo escenario, pero por el momento lo hemos logrado.

Has dicho que se ha hablado del evento como "la peña de los rastafaris", ¿es posible que en alguna medida los prejuicios oficiales contra el proyecto sean los que atacan a esta cultura, como el uso de la marihuana?

Creo que sí.

¿Te han hecho algún comentario al respecto?

No directamente, pero hay mucho desconocimiento en la población cubana acerca de esta cultura. Lo pude comprobar cuando comenté el libro Los rastafaris en Cuba, de Samuel Furé Davis, con algunos intelectuales. Para ellos los rastas son unos yonquis marihuaneros, y si eso piensan estos intelectuales, qué vas a dejar para el resto de la población.

¿Piensas que los nuevos productores puedan aprender de la experiencia de eventos alternativos pasados? ¿Por qué, en tu opinión, han desaparecido tantos proyectos (Festival de Rap, OMNI, Rotilla…)?

No sé tanto de estos eventos como para aventurarme a dar una opinión, pero sí hay que mirar al pasado para poder proyectar el futuro y aprender, y así no chocar con la misma piedra. Muchos de los mejores raperos ya no están en el país, es comprensible pues la emigración es algo que nos está marcando como cubanos ahora mismo. Varios de ellos se autodenominaron los verdaderos representantes del pueblo, sin embargo, ya no están acá, mucha gente los siguió y hasta se metió en candela por apoyarlos… Por eso  ahora hay tanto escepticismo.

¿Confías en que podrán sostener Kbolá? ¿Qué opinas de esa opinión bastante generalizada en la alternatividad, de que existe una política de desgaste para que los productores independientes se rindan a fuerza de trabas y los proyectos aborten, o se disuelvan en pleno esplendor?

Bueno, nosotros siempre hemos estado listos para que nos censuren, por eso tenemos estrategias diseñadas para esquivar los obstáculos. Por ejemplo, en este último Kbolá el concierto estaba preparado para el Museo Naval. Un día antes la directora nos dice que no se puede porque no le alcanzan los kilowatts. Nos molestó por supuesto, pero no nos cogió de sorpresa, así que lo movimos para uno de los sitios alternativos que teníamos pensado.

Siempre tenemos un plan de contingencias. Kbolá es, para sus miembros y aquellos que nos rodean, una oportunidad de realización espiritual. Cienfuegos es una ciudad bastante atrasada en lo cultural y por momentos aburrida, pero el par de días que trabajamos con los conciertos logramos sacarla de esa modorra. En esta última peña, como parte de la promoción nos fuimos al Rápido del Boulevard con los invitados: David D'Omni, Malcon Beybe y la AKDmia y allí pusimos música, sobre todo hip hop, repartíamos los volantes cantando y bailando, fue todo un show: la gente se paraba a mirar. La policía pasó en más de una ocasión observando con recelo, pero nunca nos molestaron.

Por lo general cuando la gente ve bulto piensa que es problema, es muy extraño en una ciudad tan tradicional como Cienfuegos esa cantidad de peluós (dreadlocks), con ropa tan fuera de lo que dictan las modas occidentales. Eso es a lo que llamo alternatividad, no solo representándola en la obra artística sino que además sea parte de la vida misma del artista, de su praxis social.

¿Piensas que omitir temas de contenido político proteja indefinidamente el evento?

Espero que sí, pero eso no lo sabe ni Dios. Basta con que uno de los que tienen mucho poder se le meta entre ceja y ceja que somos un peligro y ya, estamos jodidos. Pero mientras, como dice la frase, no queremos mear contra el ventilador. Y la verdad es que no comenzamos esta aventura por razones políticas. Solo queríamos poner en un fórum de discusión más plural las desigualdades sociales, o como dicen los especialistas: las asimetrías sociales.

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