Lunes, 18 de Diciembre de 2017
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Literatura

Premio, revista y libro en el Club de Escritores Independientes de Cuba

En la tarde del martes 26 de febrero, el Club de Escritores Independientes de Cuba (CEIC) presentó al ganador del Premio Nacional de Literatura Independiente Gastón Baquero, el primer número de la revista Puente de Letras, y el poemario Quemar las naves, del poeta, narrador y periodista, Jorge Olivera Castillo. El escenario fue la galería Cristo Salvador, en 19 entre 14 y 16, Vedado.

Víctor Manuel Domínguez, vicedirector del CEIC, y director de la revista Puente de Letras, realizó las presentaciones ante un público compuesto por periodistas independientes, escritores, activistas y miembros de la sociedad civil cubana.

El Premio Nacional de Literatura Independiente, en su segunda edición, correspondió a los escritores Rafael Alcides, en Cuba, y Manuel Díaz Martínez, en el exilio.

Como muy honestamente afirma el también poeta y narrador Víctor Manuel Domínguez, en su primera edición el Premio Nacional de Literatura Independiente solo tuvo en cuenta a escritores que llevaran al menos cuatro o cinco años fuera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Esto lo convertía en un premio para excluidos, que a la vez era excluyente. Víctor Manuel Domínguez, quien nunca ha sido publicado en Cuba a pesar de haber sido premiado en concursos como El Caimán Barbudo, el Úrsula de Céspedes y el Manuel Navarro Luna, confiesa que se dejaron llevar por la rabia y el deseo de venganza.

Ya para la segunda edición, se decidió tener en cuenta a todos los escritores cubanos, con residencia en el país o en el exilio, sin tener en cuenta membresía de la UNEAC ni ideología política. Entre quienes fueron postulados hubo esta vez escritores publicados en Cuba, miembros de la UNEAC, como Ena Lucía Portela.

Rafael Alcides (Barrancas, 1933), quien no estuvo presente por encontrarse enfermo, es considerado una de las voces más originales de la Generación del 50. Víctor Domínguez cita al crítico Virgilio López Lemus, para quien en la obra de Alcides "el coloquialismo cubano encuentra uno de sus poetas mayores, mejores, de más singular aliento". Edmundo Aray, también crítico, dice de él en el prólogo a Poesía de Cuba. Antología viva, publicada por la Universidad de Carabobo, en 1976: "Dulce y brutal, lírico sobre todo, y prosaico, preciso y contundente. Rafael Alcides es un escándalo poético". Algunos de sus poemarios son La pata de palo (1967), Agradecido como un perro (1983), que resultó Premio de la Crítica en 1984, Nadie (1993). Es también autor de novelas como Habana feroz, Contracastro, y de una trilogía policial.

Alcides fue prohibido desde 1969 hasta 1984, y luego borrado de revistas y editoriales cubanas.

Manuel Díaz Martínez (Santa Clara, 1936) es otro de los más destacados miembros de la Generación del 50. Ha publicado más de una docena de libros de poemas, entre los que se cuentan Vivir es eso (1967) y Poesía inconclusa (1985). Firmante de la Carta de los Diez, que exigía la democratización del país, se vio obligado a exiliarse en 1992 y desde entonces reside en Las Palmas de Gran Canaria. Díaz Martínez es autor de un libro de memorias: Solo un leve rasguño en la solapa (2002).

Una revista y un poemario

Puente de Palabras es uno de los sueños que ha logrado concretar el Club, después que nuestro Gobierno entendió que los cubanos no necesitábamos pedir permiso para viajar fuera del país. A partir de 2013, los miembros del club han podido viajar (su director Jorge Olivera Castillo, no). Gracias a ello, han podido publicar doce títulos en Neo Club Ediciones, además de realizar el primer número de la revista, aunque en esta ocasión no fue posible contar con las copias físicas que no han podido llegar a Cuba.

Un título como Quemar las naves casi se explica por sí solo, pero Jorge Olivera Castillo (La Habana, 1961) quiso explicar la circunstancia personal en la que quemó las suyas: "El 12 de octubre del 2010, la policía política me ofreció la posibilidad de abandonar Cuba definitivamente y la rechacé". Jorge Olivera Castillo es uno encarcelados en el 2003, durante la llamada Primavera Negra.  Recibió una sentencia de 18 años de prisión, que aún cumple, "en una especie de libertad condicional, bajo una licencia extra penal por motivos de salud"

Aunque se define como un autor tardío, "comencé a tomarlo más en serio en la segunda década de los 90, con los concursos convocados por las Bibliotecas Independientes, pero el mayor impulso lo recibí en la prisión… estuve nueve meses en una celda de aislamiento; ahí comencé a escribir mi primer libro de poesía", ha publicado hasta el momento seis poemarios, entre los que se incluyen: Confesiones antes del crepúsculo (Miami, 2005) y Tatuajes en la memoria (Praga, 2013), además de los libros de cuentos Huésped del Infierno (Cádiz, 2007) y Antes que amanezca y otros relatos (Buenos Aires, 2010). Toda su obra literaria está publicada fuera de Cuba, y ha sido traducida al checo, polaco, inglés, italiano y francés. Obtuvo una beca en la Universidad de Harvard en 2009, a propuesta del English PEN, pero el Gobierno cubano le negó el permiso para viajar. Es miembro de honor del PEN inglés y del PEN checo. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura Independiente Gastón Baquero, en 2014. El acto de premiación fue realizado en Miami, justo el 17 de diciembre.

Los ejemplares de Quemar las naves tampoco han podido llegar a Cuba, pero tanto él como Víctor Domínguez expresaron su esperanza en que tanto la revista como el libro puedan ser ofrecidos al público en marzo. Por el momento, los presentes en el Cristo Salvador pudimos disfrutar de algunos poemas de Quemar… en la voz de su propio autor.

La presentación sirvió de marco para lanzar las convocatorias de los concursos Reinaldo Arenas, de narrativa, y Dulce María Loynaz, de poesía. Ambas están abiertas a todos los escritores cubanos residentes en el país, sean o no miembros del CEIC.

El Club de Escritores Independientes fue fundado en mayo de 2007 por Jorge Olivera, Víctor Domínguez, Lucas Garvey, quien murió en el exilio, y Manuel Cuesta Morúa. El objetivo era difundir el arte y la literatura de manera independiente.

Durante mucho tiempo carecieron de la logística y recursos, pero el Club, en palabras de su director vive "un nuevo despertar, tras años de esfuerzos y esperanzas". Este año se proponen la publicación de varios libros y la realización de un festival en Cuba, entre otras cosas.

Olivera considera que es el momento "de tender puentes, dejar un poco a un lado la confrontación". Plantea que el Club está abierto incluso a escritores oficialistas: "Estamos abiertos al diálogo, no queremos condicionar el discurso de nadie".

El CEIC cumple nueve años este año, cuando también se conmemora el aniversario número 50 del cierre de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). El Cristo Salvador, escenario de las presentaciones del Club de Escritores, también acoge en estos momentos una exposición del artista Hamlet Lavastida dedicada a este aniversario.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Demasiado tarde para Rectificar. Si una vez excluyeron por rabia y venganza, nada asegura que no lo vuelvan a hacer y menos que luzcan ahora como dialogueros por conveniencia. 

Imagen de Anónimo

Oh...por una vez nos tratan con cierto decoro.Otari Oliva