Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
02:18 CET.
Sociedad

Andariegos de La Habana

Al parecer, se trata de una tribu en extinción. Hoy mismo no tengo referencias de ninguno en ejercicio. No creo que esto se deba precisamente a una elevación espectacular  de la salud mental de sus pobladores. De ser así, la prensa oficial ya nos hubiese enterado. Además, para alcanzar esa categoría no basta con la patología psiquiátrica.

El andariego habanero clásico nunca fue un simple maniático, ni siquiera un mendigo pintoresco. Su exponente por excelencia, El Caballero de París, nunca extendió la mano para pedir, aunque viviese de la caridad pública, lo que él mismo consideraba un honor justamente debido a su jerarquía nobiliaria. Mi amiga La Marquesa sí lo hacía, pero rodeaba el acto de todo un ritual cortesano, que hubiese hecho las delicias de Marcel Proust. Otros, menos connotados, simplemente excluían de su delirio cotidiano esa eventualidad.

El primero para mí fue Cuquito. Sentado en una banqueta de El Ventorrillo, de una edad indefinida, achinado, con aquel sombrero de fieltro circundado de cascabeles que se acomodaba sobre sus bucles, Cuquitoparecía un cangaceiro armado con una mandolina de juguete. No recuerdo haberlo oído cantar, ni hacer otra cosa que estar sentado allí, tomándose su café con leche gratis en El Ventorrillo, que ya no existe, no obstante Cuquito persevera, impregnando de poesía mi niñez.

Otra suerte de diosa local fue María Belén, una morena alta y altiva que recorría Santa Amalia por las mañanas, como inspeccionando sus dominios. María Belén padecía un bocio impresionante, que la obligaba a mantener erguida su sonriente cabeza de watusi. Avanzaba despaciosa, y respondía a los saludos con una invariable sonrisa y un gesto de reina. Solía llevar consigo una gran bolsa de tela, que pendía del hombro opuesto al bocio, a manera de contrapeso. Nunca supe dónde vivía ni lo que llevaba en su bolsa. Su caminata matinal subía hasta la Calzada de 10 de Octubre por la calle Gustavo Sánchez Galarraga, doblaba cuatro cuadras a la derecha y volvía a adentrarse en Santa Amalia por la calle Rivera.

Ambos  fueron deidades locales. Ya en los años 60 surgió, desde Santos Suárez y para toda La Habana, La China, cuyo escenario por excelencia fueron las guaguas. Una mujer trigueña, de pelo muy negro y muy lacio, magra de carnes y más que suelta de lengua, que divertía a la mayoría de los pasajeros con sus dichos procaces, cargados de doble sentido. Digo a la mayoría, porque a veces embromaba lo mismo a hombres que a mujeres.

"Chófer, párasela bien por detrás, mira que está gordita", clamaba con su voz de pito, e incluso se atrevía hacerle cosquillas en las orejas a los hombres, que se sonrojaban amoscados. Fue una precursora de los shorts calienticos, aunque su anatomía ya no la acompañase. La gente decía que era la heredera arruinada de La Casa de los Tres Quilos o hermana del camarógrafo Guayo, con quien guardaba cierto parecido. Lo cierto es que La China nos hizo un poco menos tortuosos los viajes en aquellos tórridos veranos de irremediable socialismo. Un día su esquelética figura desapareció de las calles, que volvieron a su tristeza de costumbre.

Otro andariego de aquellas décadas fue un negro exboxeador, a quien le gritaban "Gavilán te noqueó, Gavilán te quitó la rubia", y se mandaba a tirar golpes al aire, en un remedo de shadow boxing paróxistico. Se llamaba Julián y una vez confirmé con un conocedor que, efectivamente, había peleado con el Kid  y perdido por decisión una buena pelea. La última vez que lo vi fue, de lejos, en el Leprosorio de El Rincón, donde estaba internado. Creo que Mirta Yáñez lo menciona en uno de sus relatos.

Mi andariega favorita fue La Marquesa, aquien pude conocer en la década del 70. Pasados sus mejores tiempos, cuando ya ni la prensa ni la televisión se ocupaban de ella, perseveraba en su oficio de limosnera  ilustrada, con los frágiles sombreritos, milagrosamente sujetos a las ralas pasitas, ahora teñidas de azul de metileno. Así, los sombreros de la marquesa de Revilla de Camargo transitaron la indefinida construcción del socialismo posados en la cabecita de la apócrifa marquesa, quien había trabajado para aquella como exquisita repostera.

Pude presenciar un mediodía sus forcejeos contra un par de esbirros vestidos de civil, que trataban de recogerla a la cañona para que el ilustre visitante de turno no fuese casualmente a verla. Esa "limpieza" solía practicarse entonces a menudo. Con La Marquesa fracasaron, porque sus gritos enseguida provocaron una concentración de testigos que obligaron a los robustos combatientes a desistir. Tan pronto la soltaron, se alisó su vestidito,  recompuso su pelambre y reinstaló su sonrisa de trabajo.

Permanecía en San Rafael hasta que comenzaba a caer la tarde. Entonces enrumbaba hacia el Vedado y podía vérsele a la entrada de Radiocentro,  haciendo tiempo para caer, ya entrada la noche, por El Carmelo de Calzaday El Jardín, en Línea. Con la anuencia de los camareros, se paseaba entre las mesas repartiendo sus sonrisas más personalizadas. "Qué tal mi amigo, tiempo que no lo veía por aquí", les decía como toda una atenta anfitriona.

Alguien, de muy mala entraña, ha escrito que La Marquesa ejercía una especie de prostitución ambulante. Es evidente que nunca vio ni en fotografías a La Marquesa, quien era zalamera para despertar la caridad pero nunca atractiva para provocar el deseo.

Por último, ese ignorante y casi todos los habaneros desconocían que la humilde limosnera tenía detrás de su vida pública, otra vida muy real, con un esposo que había perdido sus piernas en un accidente de ferrocarril y una hija cuya mente permanecía congelada en la niñez. Por ambos, La Marquesa salía día tras día a las calles de La Habana a interpretar su papel de marquesa. Vivían cerca del stadium del Cerro, en un vagón de tren adaptado como vivienda.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 19 ]

Imagen de Anónimo

En 1980 cuando el exodo del Mariel, los "humanitarios" Hijos de Puta que nos gastamos, tuvieron la gran idea de deshacerse de esos infelices andariegos que en nuestros pueblos eran pintorescos, y mal que bien, vivian cobijados por su entorno,( burlas,jodedera interactiva, respeto y cari~o incluidos). Pensaron que juntandolos a presidiarios y gentes normales ayudarian a opacar la razon por la cual la gente huia, y de paso limpiaban los pueblos de elementos que le restaban belleza al ornato comunista. El amigo 3:00 am menciona a Juan Charrasqueado,(el mas notable) pero como Juan Ud se topaba personajes de cualquier pueblo de Cuba, Oscarito (de Bejucal), Mameyon (de Cabaiguan) El Colorao (de cienfuegos creo), Luis (de Pinar). El negro de la trenza de la 37 y la 12 del W (Centro Habana), El Carpintero de Nachon (no se de donde) y un larguisimo etc. Pero ademas estaban los auspicios de la calle 9 del West, donde los que estaban mejores salian a la calle y volvian a comer y dormir, otros, la depresion y el desarraigo los mataba de tristeza y no salian de la cama, habia una casa por la 68 st del West, despues del Palmeto Hospital (en la epoca era monte todavia) que se llamaba San Lazaro la atendia un matrimonio de apellido Ramos, que con subsidios del gobierno tenian como 20 para tratar de levantarles el animo. De esto casi no se habla. Lo de estos mafiosos HPtas no tiene nombre. Gracias Rogelio Fabio.   Chicho Cagatrillo113

Imagen de EL BOBO DE LA YUCA

Aqui pueden ver a Manolito "el Loco" el de 23 y 12:https://www.youtube.com/watch?v=kJmhNjEjMD8

Imagen de Anónimo

Gracias Anonimo 10:16am por el dato. Increible que todavia ande por ahi. Debe tener ahora como unos 50 y pico de annos =:-O

Imagen de Anónimo

Ese que dice el anonimo de las 9.22 es Manolito "el Loco" y todavia seguia por 23 y 12 hasta hace un par de años por lo menos. Ya no lo vi esta ultima vez.

Imagen de Anónimo

Me acuerdo de haber visto a Juan Charrasqueado, a principio de 1980, por la calle 8, con su guitarra. Un personaje sin dudas. Hay veces que pienso, quizás vivian mejor que muchos de nosotros, sin ninguna preocupación en hipoteca, letras, seguros, etc. A el Caballero de Paris, lo veía de niño, por cierto, mi madre dejo en Cuba, un dibujIto pintado por el. Yo le tenía bastante respeto. Feliz Navidad para todos y un saludable y prospero 2016.

Imagen de Anónimo

La China (la de Santos Suárez, no la otra) sufría un trastorno maniaco-depresivo (hoy llamado bipolar). Estando en fase alta, maníaca, era de lo más hiperactiva; cuando caía en depresión, se refugiaba en casa y se perdía del mapa habanero por un buen tiempo. Su lema artístico era: "Hay que morirse con ella adentro... Con la música, claro". El show de la China, espontáneo y picante pero sin caer en lo grosero crudo, era quizás el único espectáculo digno de verse en la triste Cuba de los años 70. NIC

Imagen de Anónimo

Recuerdo a un blanquito de pelo medio claro, flaquito y bastante joven que se montaba en la 22 y comenzaba hacer musica con sus pies, manos, boca a pedido de la gente. Yo era un chamaco pero lo recuerdo claramente, era un combo ambulante.

Imagen de Anónimo

Yo recuerdo a Juan "el borracho".Aparecia cada año por Las Cañas en El Cerro y siempre en Nochebuena.Tomaba cada trago que le servian los vecinos en su andar y cantaba alguna cancion de Benny;pero jamas lo escuche decir grocerias.Despues de las fiesta desaparecia hasta el año siguiente.Teniamos a "Leva" al cual la gente le gritaba para que comenzara a decir palabrotas y a insultar a los muchachos,aunque nunca agredio a alguno.Un dia le pedi a mis amigos que no le gritaran y paso de largo,solo para regresar y decir:-Que,no levan a gritar al viejo Leva hoy hijos de .....Habian tres personajes que subian en la confronta de la ruta 18":el inspector","el chofer" y "corneta".El primero se bajaba en cada parada y le decia al chofer real :"Tiempo" y este le contestaba.El chofer se sentaba detras del verdadero conductor y manejaba todo el  trayecto.Y corneta era un tipo de voz nasal que imitaba este sonido y cuando veia a una mujer decia:Ay yo me quiero morir!!!!.Muchos de estos personajes no vivian en la calle como El Caballero de Paris,tenian familia;pero en ocasiones escapaban de la vigilancia familiar para hacer estas cosas.

Imagen de Anónimo

La Cina fue la creadora de aquella famosa frase de "el ultimo que apague la farola del Morro". Yo vi una vez una discusion entre La Marquesa y La China en una 174 que aquello fue de cojer balcones. La China, gusana empedernida le decia horrores a La Marquesa, que trataba de defenderse con un vocabulario rebuscado y denso.

Imagen de EL BOBO DE LA YUCA

Recomiendo Locos de La Habana hablan en el documental "Existen" de Esteban Insausti, a partir del minuto 2:00https://www.youtube.com/watch?v=TQX2ehdygj0