Jueves, 14 de Diciembre de 2017
01:56 CET.
Conciertos

'Broadway Rox': un pedazo de Broadway para los cubanos

La compañía Nederlander Worlwide Entertaiment volvió en la noche de ayer con su brillante segunda presentación de Broadway Rox, en el capitalino Teatro Mella. Los cantantes Daniel Luis Domenech, Janine Divita, Ashley Loren, Darren Ritchie, Shelley Thomas y Jason Wooten, dejaron claro que tienen voces potentes y saben usarlas, a la par de movimientos coreográficos balanceados, que enriquecen el espectáculo.

Buen gusto y sobriedad trajeron estos jóvenes artistas vestidos de negro; las chicas combinan licras, vestidos ceñidos, sayas, botas, tenis y cintos plateados, mientras los varones mantienen sus camisas y pantalones de principio a fin.

Con la dirección artística de Rob Evan, y en la musical de Charles Czarnecki, la producción está a cargo de Robert Nederlander Jr., Satanle Browne y Marvin Kaplan.

Quienes acompañan son los músicos Alan Stevens Hewit (bajo), Matt Zebroski (percusión), Tomas Monkell (guitarra), Cam Collins (instrumentos de viento), y un virtuoso pianista de identidad desconocida.

El show, que ha recorrido la escena internacional, se arma de canciones de conocidas óperas de Broadway como "Memories", de Cats, "Dancing Queen", de Mamma Mia, "Acuario", de Hair, y otras de Jesus Christ SuperStar, Tommy The Who, Jersey Boys, Wicked, y el Fantasma de la Ópera.

Un momento especial se le dedicó, con el nostálgico "New York State of Mind", al pianista, compositor y cantante del pop rock Billy Joel, narrador de historias de su tiempo, cuya obra musical Movin Out también ha sido llevada a las tablas.

Los cubanos vibraron con música en inglés de la década del 60, en especial la de The Beatles, con "Because", de John Lennon, que según cuenta una leyenda hizo los acordes al revés de "Sonata Claro de Luna", de Ludwing van Beethoven; y "Hey Jude", de Paul McCartney, que funciona muy bien como cierre, y pone a todos a corear la emblemática canción.

Cortinillas con presentadores hablando en español no hacían falta en realidad, pues la música significa el mejor puente para el acercamiento de la cultura. Hubo problemas técnicos que conspiraron con la factura de la función, como ruidos de audio que se sucedieron en varias ocasiones, pero estos fueron obviados por los artistas, que como grandes profesionales, no dejaron ni un segundo de actuar.

La emoción de los asistentes hizo que al espectáculo se le añadiera otro número, esta vez en conjunto con el elenco cubano de Rent, poniendo a todos a corear la melodía de Steve Perry, "Don't Stop Believin'".

Mientras el público abandonaba el teatro, se escuchaban los rumores: los cubanos están preparados para recibir a los artistas foráneos que vendrán a la Isla en el futuro, pero sobre todo agradecen este encuentro con la música que han escuchado en videos, en grabaciones, y ahora en vivo con los estadounidenses, gracias a esta compañía estadounidense. Aquí todos se quedan con un pedazo de Broadway en el corazón.

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