Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Literatura

La suerte del Floridita

Uno de los pocos sitios emblemáticos de la Habana de los 50, respetado por los años y la arbitraria vorágine revolucionaria, ha sido este bar restaurant, enclavado al flanco izquierdo de la plazoleta, "donde Obispo y O'Reilly desenfundan su Tarot" y el buen ingeniero Albear corrige desde su estatua el curso de las potables aguas. El Floridita ha gozado de rara suerte. Mientras sus competidores colindantes, como La Zaragozana, el Dirty Dick y el Sloppy Joe's han sucumbido definitiva o temporalmente, el pequeño gran Royal Bar Floridita, "La Cuna del Daiquirí", no ha padecido eclipse.

Si bien su menú a la carta experimentó sensibles ausencias, nunca fue condenado al funesto "Cerrado por reparaciones" que en la vida real socialista equivalía a entregarlo a la crianza de ratas por tiempo indefinido. Dentro de sus posibilidades, el desaparecido INIT se preocupó de que El Floridita mantuviese su rango y su sello de identidad.

Dando por sentado la solidez de su construcción, su inserción en la ruta habanera de Hemingway, "el más cubano" de los escritores norteamericanos, ha desempeñado en esta permanencia del legendario sitio un papel decisivo, reforzado por su cordial relación con el entonces Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, admirador del escritor, cuya novela acerca de la Guerra Civil Española, Por quién doblan las campanas, había formado parte de su preparación como guerrillero.

La decisión de su viuda Mary de donar al Gobierno Revolucionario la Finca Vigía, en San Francisco de Paula, el suburbio habanero donde el "Viejo Papa" era venerado, también contribuyó a que Hemingway, y todo lo relacionado con su persona, fuese tratado en Cuba con especial respeto. Que los sentimientos del "Dios de bronce de la literatura norteamericana" hacia la Isla fueron recíprocos, lo prueba la presencia en el Santuario del Cobre, de la medalla del Premio Nobel de Literatura, en cumplimiento de la promesa que le hace a la Virgen de la Caridad el pescador de El viejo y el mar mientras lucha en plena Corriente del Golfo, con la gran Aguja.

Por supuesto, no todas las referencias habaneras de Hemingway han corrido la misma suerte. Así, el gran Café del Puerto que sirve de  escenario a la espectacular balacera que inicia Tener y no tener, la más habanera de sus novelas, sucumbió a la demolición. Tampoco se ha averiguado gran cosa respecto a la zona del litoral al oeste de La Habana, Jaimanitas, precisamente muy cerca del llamado Punto Cero. Parece que un Hemingway mucho más joven se dedicó por esas orillas al lucrativo contrabando de alcohol, con su amiguísimo Bill Rousell, sujeto muy recordado aún hoy en las grandes tabernas de Cayo Hueso.

En fin, que se ha cumplido un feliz centenario para el Floridita. Como van las cosas, con la arribazón de americanos que se espera, el futuro pinta bien. Por cierto, ¿cuándo pondremos un busto de Guillén en La Bodeguita, otro de Virgilio Piñera en El Gato Tuerto, y uno del rozagante Lezama contemplando a los laureles del Prado, "cómo los menea el viento".

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Comentarios [ 8 ]

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Quién sabe del mural de los perros bebedores en el bar del Hotel Colina? Era la reproducción de uno muy famoso en Nueva York. 

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nadie menciona al fundador del floridita y del daiquiri constante ribalaigua ,y de su hijo una gran persona,todo lo demas es qupae si hemingway lo visitaba,oero el hecho es del que lo hizo fue este espanol,con su esfuerzo y sace=crificio ,y despues ;;ego el mafioso castro y se lo quito,un vulgar ladron,un capovulgar que se llamo comandante mato a camilo al che parqa quedarse con el poder absoluto,pro algun dia las pagaras.palabra de dios.

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Para el Anónimo - 5 Sep 2015 - 11:27 pm.El Sloppy Joe ya lo reabrieron bastante parecido a lo que fue en sus tiempos. Tenia la barra de bar mas grande de la Habana y dicen que unos ninjas se la robaron, no se si para hacer una balsa.

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Anónimo - 5 Sep 2015 - 7:10 pm ..... "cimo que los articulistas de DDC se quedan cortos".Creo que el que se quedo corto esta vez fuiste tu.....

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y poniendo las cosas en su sitio, la salvacion del Floridita tiene su mérito por eso, por salvarse. En cualquier ciudad capital del mundo occidental sería un sitio más, con toda la clase que quisieras , pero un sitio más no sujeto a la destrucción y abandono como docenas de bares ydemas con enorme encanto que habia en la tambien muy encantadora ciudad de la Habana. Una pequeña correccion: el Sollpy JOes, como todos sabemos lleva una temporada restaurado, más bien, reconstruido pues no quedaba nada y funcionando, esperemos que bien, a mi, personalmente, me parece carisimo...pero ese es tema para otro día y otro momento

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......como siempre, cimo que los articulistas de DDC se quedan cortos.........le faltó La Bodeguita, el 1830, etc.....

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Pues sí ! Habría que llenar el país de estatuas : Celia Cruz, Bebo Valdés, Rolando Laserie, Olga Guillot, Lydia Cabrera, Reynaldo Arenas, Cundo Bermúdez ... La lista es enorme. Al menos se podría cambiar el sistema de numeración de calles del Vedado y remplazarlo por esos nombres... Aunque, total, para qué? Eso de nada serviría ya...! 

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Muy jugosa crónica. De acuerdo con las sugerencias.  Aunque faltarían estatuas de bronce colado de Guillermo Cabrera Infante en La Rampa o en el corredor frente al Capitolio que sale al antiguo Instituto de La Habana, de Calvert Casey cerca de la Avenida de Paula, de Gastón Baquero en el Malecón, de Leví Marrero en la escalinata universitaria... Y de tantos otros exiliados.  JPS