Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Ensayo

Hypermedia publica 'Kaleidoscopio: La poética de Lorenzo García Vega', de Jorge Luis Arcos

La Editorial Hypermedia acaba de publicar en formato digital Kaleidoscopio: La poética de Lorenzo García Vega, del poeta y ensayista Jorge Luis Arcos. El libro ya está disponible en Amazon.

"El objetivo primordial fue reinsertar a Lorenzo García Vega en el corpus del canon de la literatura cubana, del cual había sido borrado (expulsado) a partir de su salida del país en 1968", dijo a DIARIO DE CUBA su autor.

Arcos señaló que, además, tuvo otra intención "más personal" con su ensayo: "Fue perfilar mejor mi propia posición crítica frente a la literatura cubana (y frente a distintos tipos de crítica), pero, sobre todo, la redacción de este libro sobre este extraordinario escritor que he calificado como un oblomovista creador me ayudó a comprender mi propia vida en relación con la literatura de imaginación y, por si fuera poco, a comprender el sentido de mi condición de exiliado. Puedo afirmar que Lorenzo fue, amistad mediante, mi maestro en el exilio", señaló.

Como ha hecho con anteriores ediciones digitales de obras de autores exiliados que considera "fundamentales en la historia cultural y política de Cuba", Hypermedia ha enviado el libro masivamente a la Isla.

De excluido a escritor de culto

García Vega "fue excluido del Diccionario de la Literatura cubana. A partir de la publicación de su libro maldito Los años de Orígenes en 1979 fue, además, demonizado por la crítica origenista, pero, en general, fue relegado a una condición casi fantasmal, como un escritor menor y marginal de Orígenes", explicó Arcos.

"En el exilio no le fue mejor", añadió. "Solo a partir de 1993 comienza una lenta recuperación editorial que ya no cesa hasta su muerte. Paradójicamente, al final de su vida, Lorenzo García Vega llegó a ser, como se demuestra en el libro, no solo un escritor de culto sino un escritor muy leído por muchos de los principales escritores de España y Latinoamérica, especialmente de Argentina, y su obra se sitúa en la vanguardia de la literatura neovanguardista en lengua española".

"Pudiera afirmarse que sus últimos 12 años fueron los más creadores, donde se explaya y consolida su poética que he llamado 'kaleidoscópica'. La publicación de sus memorias, El oficio de perder (2004), significa uno de los momentos más intensos de la literatura cubana contemporánea", opinó Arcos.

"Simultáneamente, a partir de 1994, esa obra también conoce una relativa relectura en Cuba, que todavía debe ampliarse y profundizarse en la Academia. No fueron casuales sus afinidades con un grupo como Diáspora(s) ni, en general, con los escritores que comienzan a manifestarse a partir de la década de los años noventa", agregó.

Arcos indicó que "afortunadamente ya la obra de Lorenzo García Vega (escritor para escritores), es leída en Cuba por los escritores (y críticos) más creadores (con los otros nunca tendrá nada que ver), aunque todavía su difusión es escasa".

"Su lector natural (acaso ya vivo) pertenece al futuro. Su obra, una de las más metapoéticas (experimentales y singulares) de la literatura cubana, tiene un significado muy especial para la formación de cualquier escritor que le interese la naturaleza del proceso creador, las relaciones entre la ficción y la vida, la literatura como autoconocimiento, los peligros de la Forma —y los peligros de la Historia, así como de los llamados Grandes Relatos—, los meandros de la memoria, la ambivalencia hamletiana y daimónica de la imaginación…", dijo.

"Su obra, además, siempre será un ejemplo de cómo un destino y una mente tan singulares puede ganarle la contienda tanto a la Historia como a la enfermedad al asumir, con una inusual y extraña consecuencia, el oficio de escritor como un irrenunciable y trágico oficio de perder…", concluyó Arcos en respuestas enviadas a DIARIO DE CUBA por correo electrónico.

Además de Kaleidoscopio: La poética de Lorenzo García Vega, desde septiembre de 2014 Hypermedia ha publicado en formato digital y enviado a Cuba El caso PM. Cine, poder y censura, coordinado por Orlando Jiménez Leal y Manuel Zayas; Elogio de la levedad, de Enrique del Risco; Villa Marista en plata, de Antonio José Ponte; Viaje al corazón de Cuba, de Carlos Alberto Montaner; Vidas en Vilo, de Gustavo Pérez Firmat; El arte de la espera y José Martí: la invención de Cuba, de Rafael Rojas; Las guerras secretas de Fidel Castro, de Juan Benemelis; Veinte años y cuarenta días. Mi vida en una prisión cubana, de Jorge Valls;  Límites del Origenismo, de Duanel Díaz, y Filosofía cubana in nuce, de Alexis Jardines.

Sobre Jorge Luis Arcos

El poeta y ensayista Jorge Luis Arcos (La Habana, 1956) se exilió en Madrid en 2004. Desde 2010 vive en San Carlos de Bariloche, Argentina, donde es profesor adjunto de Literatura en la Universidad Nacional de Río Negro.

Con una versión de Kaleidoscopio: La poética de Lorenzo García Vega obtuvo en 2012 el Doctorado en la Universidad Complutense de Madrid.

En La Habana se graduó de Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas. Fue profesor de Literatura en el Instituto Superior de Arte y en la Facultad de Letras de la Universidad de La Habana, investigador del Instituto de Literatura y Lingüística, editor de la revista cultural Proposiciones y director de la Cátedra de Estudios Literarios Iberoamericanos José Lezama Lima, en la Fundación Cultural Pablo Milanés. Entre 1995 y 2004 dirigió la revista de literatura y arte Unión, de la UNEAC.

En Madrid, fue corrector de estilo y colaborador de la revista República de las Letras y miembro del consejo de redacción de Encuentro de la Cultura Cubana.

Ha publicado varios libros de ensayo. Entre ellos, En torno a la obra poética de Fina García Marruz (1990); La solución unitiva. Sobre el pensamiento poético de José Lezama Lima (1990); Orígenes. La pobreza irradiante (1994), y La palabra perdida. Ensayos sobre poesía y pensamiento poético (2003).

También ha publicado compilaciones y estudios sobre la poesía cubana del siglo XX y sobre autores como García Marruz, Jorge Mañach, Nicolás Guillén, Roberto Fernández Retamar, José Kozer y Raúl Hernández Novás, entre otros.

Su penúltimo libro de ensayos fue Desde el légamo. Ensayos sobre pensamiento poético (Madrid, Editorial Colibrí, 2007).

Arcos ha publicado asimismo los poemarios Conversación con un rostro nevado (La Habana, Premio Luis Rogelio Nogueras); De los ínferos (1999 y 2000, Premio Internacional de Poesía Rafael Pocaterra en Venezuela y Premio de la Crítica); La avidez del halcón (Cádiz 2002 y La Habana 2003, Premio Internacional de Poesía Rafael Alberti), y Del animal desconocido (Santo Domingo 2002, Premio Internacional de Poesía Casa de Teatro).

En 2014, la editorial Betania publicó El libro de las conversiones imaginarias, que abarca su labor poética desde 2002 hasta 2010.

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Comentarios [ 4 ]

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Anónimo 8 y 57 pm, estos son algunos de los escritores jóvenes que "pierden su tiempo" leyendo a Lorenzo García Vega: Osdany Morales; Jorge Enrique Lage, que tiene un cuento que se llama "Pensando todo el tiempo en Lorenzo García Vega"; Orlando Luis Pardo Lazo; Javier L. Mora; Pablo de Cuba Soria; Gilberto Padilla... Hay más todavía, por no hablar de escritores de generaciones mayores que han leído y escrito sobre él, como Rolando Sánchez Mejías, Carlos A. Aguilera, Pedro Marqués de Armas, Antonio José Ponte, Rogelio Saunders, Víctor Fowler, Reina María Rodríguez, Soleida Ríos... Bienvenido este libro de Jorge L. Arcos. 

Imagen de Anónimo

Poeta menor y tardío, maledicente y egocéntrico, sólo despertó interés por su enfrentamiento al castrismo teleológico de Cintio Vitier y Fina García Marruz. Ningún escritor cubano joven pierde su tiempo leyéndolo, mucho menos con un mamotreto sobre él, también cuajado de remordimientos y rencores. 

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Ano. 8.03 pm, sigan tú y Eloísa Lezama Lima catalogando quién es y quién no es un caballero, como si esto fuera el Havana Country Club, que lo que de verdad importa es ser escritor y lo demás es secundario.

Imagen de Anónimo

    Nadie dice lo contrario sobre García Vega; pero Eloísa Lezama Lima decía que no fue justo con Lezama, digamos que por no actuar exactamente como un caballero, entre otras razones.