Sábado, 16 de Diciembre de 2017
14:14 CET.
Censura

Un poeta del diablo

Oí alguna vez, atribuida a William Blake, una afirmación tajante: "Todo poeta pertenece, aunque lo ignore, al partido del Diablo".

Debo habérsela escuchado a Heberto Padilla, pero a veces me complazco en atribuírsela al católico Eliseo Diego, acaso por sospechar que gozó y sufrió con pareja intensidad esta condición.

Mi apreciación de su poesía fue ascendiendo paulatinamente, desde mi encuentro con su Inventario del mundo o Libro de las maravillas de Boloña, hasta el permanente hechizo, a la vez fabuloso y familiar, de "la más bien enorme Calzada de Jesús del Monte", porque desde muy niño también recorría yo esta calzada y recordaba con la intensidad de la infancia algunos de sus parajes. También tengo presente la evocación de la República que pone en boca de su padre.

No se me presentó nunca la ocasión de conocerlo. Aunque comencé a frecuentar la Biblioteca Nacional por la sección juvenil, tampoco contaba yo con el maravilloso don narrativo del holguinero Reinaldo Arenas, así que no hubiese sido detectado por su inefable olfato. Ya más crecido, coincidí una tarde con él dentro de una pequeña librería de la calle Obispo. Estábamos nosotros solos, pero no me atreví a abordarlo.

En 1966 estuvimos al borde de encontrarnos, pero la enemiga burocracia se interpuso. Solicité entonces, con 20 años, matricular en la Escuela de Bibliotecarios, donde Eliseo impartía clases. Estaba yo recién licenciado por razones psiquiátricas de las Tropas Coheteriles Antiaéreas,mi único certificado de estudios presentable, el de Secundaria Básica, era el que pedían y, como me gustaba ya escribir, fui.

Aprobé la prueba de aptitud, pero no convencí del todo al Profesor Salvador Bueno en la entrevista, y así me perdí dos experiencias que hoy, casi 50 años después, lamento con creces: no conocer a un poeta como Eliseo y, última pero no menor, perderme para siempre la única oportunidad de conocer a la bellísima Lourdes González Herrero, a sus 18 años, loca como los pájaros, una alternativa que el magister Diego no desaprovechó. Según algunos amigos, enloqueció literalmente por la muchacha holguinera.

Eliseo fue el único de los poetas del grupo Orígenes que se desempeñó muchos años como alto funcionario de la UNEAC, si bien no le conocí ninguna conducta dañina para nadie. Desempeñaba una de las vicepresidencias, al parecer para nimbar con su categoría y su catolicidad, a la institución. Felizmente, no fue su caso el de otros versificadores de tercera línea que se desempeñaron gustosamente como peritos del DSE (Seguridad del Estado) para establecer acusaciones de "diversionismo ideológico" contra jóvenes escritores desconocidos.

Víctimas conocidas de este procedimiento fueron el dramaturgo y poeta René Ariza, el guionista y escritor Rafael Saumell, el escritor Manuel Ballagas, el poeta y ensayista Néstor Díaz de Villegas, en cuyo juicio se desempeñó como asesor del fiscal el deplorable reglano José Martínez Matos. Muchos otros, entonces jóvenes, fueron acosados en toda la Isla, bajo el cargo de "seguidores de Padilla".

Lo cierto es que a lo largo de esos años terribles, Eliseo estuvo allí, prestando su prestigio personal para usufructo de una institución que cada vez era más una fachada de la DSE, para controlar y amedrentar a los escritores y artistas cubanos.

El desconsiderado tratamiento judicial dado a su hija Josefina Diego García-Marruz, cuando se vio involucrada en un accidente de tránsito en los primeros años de la década del 90, determinó el cambio de actitud del poeta, que lo llevó a radicarse en México. 

Ahora que el Gobierno cubano ha comenzado a intentar lavarse las manos, mediante libros como El 71. Anatomía de una crisis (Letras Cubanas, La Habana, 2013) de Jorge Fornet que minimizan y escamotean la verdad de aquel genocidio cultural, sería magnífico que las víctimas y los testigos con capacidad para denunciar, lo hagan sin dilación.

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

Conocí a Eliseo Diego en mi adolescencia. Y conocerlo a él (como a Fina y Cintio) resultó decisivo en mi formación de escritor). A los tres les reservo un afecto profundo y reverencial porque han sido verdaderos patriarcas de nuestra literatura, como lo fueron también otros del grupo Orígenes a los que no tuve la ocasión de conocer personalmente, como Lezama, Gastón Baquero y Lorenzo García Vega. De estos tres poetas con los que mantuve trato, fue Eliseo quien me resultó más cercano, y el recuerdo de su amistad (que fue siempre tan cordial como respetuosa) me sirve hoy como asidero –quizás también como refugio– cada vez que pienso en mi país natal en la distancia.

Imagen de Lector de DDC

VIITendrá que vercómo mi padre lo decía:la República.En el tranvía amarillo:la República, era,lleno el pecho, comodecir la suave,amplia, sagradamujer que le dio hijos.En el café morado:la República, luegode cierta pausa, comoquien pone su bastónde granadillo, su alma,su ofrendada justicia,sobre la mesa fría.Como si fuese una materia,el alma, la camisa,las dos manos,una parte cualquierade su vida.Yo, que no sédecirlo: la República.                                                                  Eliseo Diego

Imagen de Anónimo

Saludos, Fabio, desde Holguín te envío este breve poema, a tono con tu artículo:RETRATO DE CESAR CON PALOMASSobre César se posaban las palomasBrujería?O recto tan agraviadoque aventura una gran trepacon que hacerle al rival la gran mamonaMas qué caro va costándonos la pegaFelonía?La sindéresis el Malo le ha obturadoo maligno de la andorga ya veníaPues del Diablo ha mamadocon él se pierda su molondraNo baldíasobre César se cagaba una palomaO.J.C.F.

Imagen de Anónimo

Bueno, entre ser alcohólico y ser alto funcionario de la UNEAC en los años 70, creo que lo más denigrante es lo último, ¿no?

Imagen de Anónimo

5555/-Las malas entrañas de esta piara de comunistas,dejan en pañales a Hitler

Imagen de Anónimo

A19/7/2,43 pm.Ya las clarias como tu,abrumadas y desconsoladas por que sus argumentos han caducado la enprenden contra cualquiera que reconozca las virtudes de cualquer cubano digno y ponga en su lugar a los que camuflados dentro de la intelectualidad,servian como secuaces y chivateaban hasta a su madre,por tal de aparecer o mas bien creerse importantes,quizaz tu por ser de la hornada de los que solo has tenido como ense~anza la historia atropellada y tergiversada,escrita por una pandilla de oportunistas intelectualoides que son los unicos capaces de deformar la rica historia cubana,por que es la unica forma de sentirse "impirtante"y no saber ganarse la vida de otra forma,En este pais convertido en finca y sus habitantes en haitianos desde 1959,quien se vislumbrara como un ser dotado de alguna brillates ecepcional fue perseguido,injuriado y reprimido por seres con poca lucidez mental y bajo nivel moral,no solo fueron perseguidos con sa~a los intelectuales;tambien lo fueron los jovenes que simplemente osaban oir los Beattles y como es natural a esa edad inmitarlos,vastaba tener un par de gafas o un pantalon estrecho y dejarse el pelo larguito,para ser llevados al ostracinio mas aberrante y despiadado,era la era de la UMAP,de que las universidades para los"revolucionarios"de que debias andar pelado al rape y vestir como un"bolo"para ser hombre e "integrado"pero no tienes valor de decir que R.C.aparte de otras cosas fue un borracho peleador de gallos/el b.alipio

Imagen de Anónimo

It had to be you...

Imagen de Anónimo

Ya está hecho: http://www.amazon.com/P%C2%B7Jaro-Cuenta-Spanish-Manuel-Ballagas/dp/1105407969/ref=sr_1_10?s=books&ie=UTF8&qid=1437312502&sr=1-10&keywords=Manuel+Ballagas

Imagen de Anónimo

¿Puedes decirme, grandísimo HP de las 2.43 pm, cuándo Eliseo Diego fue "alcohólico"? Le gustaba echarse sus wiskis, como a cualquiera, pero de eso a ser lo que tú difamas, hay un tramo? Era DEPRESIVO, como varios de su familia, pero no "alcohólico". Eres una reverendísima MIERDA. Debes ser un consentido del supermediocre que fue toda su vida el jutía de Salvador ¿Bueno?

Imagen de Anónimo

Artículo de una simplicidad abismal. No extraña que hasta Salvadot Bueno le negara entrar a la escuela de bibliotecarios. Respecto de Eliseo ni siquiera menciona su alcoholismo