Lunes, 18 de Diciembre de 2017
10:04 CET.
Bienal de La Habana

'Los artistas hemos tenido que asumir posturas como las de la misses, mostrarnos exóticos y tropicales'

La XII Bienal de la Habana, que cerró el 22 de junio, quedará como el reflejo caótico que muestra un país donde cualquier cosa puede ser arte, los artesanos venden habitualmente en Prado o hay despliegue de policías por toda la ciudad.

Pasará a la historia de las bienales que en esta edición las muestras colaterales, como Zona Franca, el espacio de La Cabaña, tuvo más promoción que la sede principal en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. O como la bienal que disfrazaron de rosado para que luciera bien en medio de una ciudad sucia. Una Bienal que se agotó antes de empezar, sin demasiado interesante que ver.

Luis Manuel Otero Alcántara visitó con su performance, Miss Bienal, la mayoría de los espacios oficiales y da sus impresiones sobre el evento.

El artista asumió al personaje desde tres posibles perspectivas: "un reconocimiento a mí mismo; un cuestionamiento al mundo del arte y un guiño crítico a la Bienal".

"Miss Bienal soy yo", dice Luis Manuel. En la tarjeta de representación —que repartía cada vez que se presentaba, con el slogan "Welcome to Cuba"— "di mis datos reales. No es un personaje de ficción. Soy yo vendiéndome a lo souvenir cubano".

"Si vas a ser un personaje, entonces que sea la Bienal de la Habana que se pinta perfecta, en la que para participar hay que cumplir muchas exigencias, pero que final es un evento vacío", agrega.

Otero Alcántara se presentó en galerías porque era donde debían estar los curadores, los coleccionistas, los estudiosos del arte. "No me interesaba lo social ni la interacción en la calle —como ha hecho en otras ocasiones—, sino los espacios de arte".

Los espacios de arte, ¿para qué?

Mi primera preocupación, cuando concebí el performance era que la Bienal fuera realmente a asumir la postura de miss. Y de alguna manera mi performance fue un acto de premonición. Aunque a nivel institucional ya se venía trabajando con la idea de que esta sería una oportunidad de redescubrir el arte cubano.

Nos estaban vendiendo como la cuna del arte contemporáneo. La idea era que llegarían barcos de curadores.

Y se quedó por debajo de las expectativas que creó, pero nosotros los artistas hemos tenido que asumir posturas como las de las misses, de exóticos y tropicales.

La Bienal no asumió riesgos. Creo que la presencia de Tania Bruguera y [lo ocurrido el 30 de diciembre en] la Plaza de la Revolución la marcó para siempre. Las instituciones en Cuba están muy temerosas de que se les pueda ir de las manos cualquier evento. Todas las miras están sobre el arte cubano y sobre el caos que pueda o no generar. Nadie me lo ha dicho, pero es algo que se percibe.

¿Qué espacios de los que visitaste te marcaron más?

La Cabaña me dio la impresión de que el arte en Cuba no había evolucionado hacia ninguna dirección. Un espacio donde los artistas mostraron obras viejas, que no tienes manera de contemporizar. Lo sentí todo muy regado.

No estoy en contra del comercio del arte ni del arte comercial. La cosa es no perderte por el camino a cambio de dinero.

Zona Franca es un proyecto moroso, donde nadie planteó una búsqueda de un aquí y un ahora del arte cubano. La impresión que me dio es que eran trabajos que la gente tenía metido en sus closets.

Y la Cabaña fue el reflejo de otros tantos espacios a los que fui. Con algunas excepciones, no hubo obras que comunicaran nada.

Pero lo más decepcionante fue ver que el día de la inauguración no había público de la calle. La Bienal pasada fue un éxito en ese sentido.

Para mi "Detrás del Malecón" —salvando que había obras buenas o malas, interactivas o no—, como proyecto curatorial que se proyectó para interactuar con la población, tuvo mejor perspectiva, al menos no se sintió tan hipócrita.

¿No te parece que has usado una imagen trillada para criticar?

Sí, esta es una obra que no le ha gustado a mucha gente, pero para el contexto me pareció interesante esa performance. Me interesaba trabajar sobre lo trillado, hasta el cansancio mismo de la obra.

La tarjeta y la frase, "La Bienal soy yo", que me identificaba, eran el puntillazo final.

Miss Bienal también puede ser Cuba dentro de 10 años, como resultado de una ciudadanía que lo está vendiendo todo. Estamos al borde de convertirnos en animales exóticos.

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Comentarios [ 12 ]

Imagen de Anónimo

Ese quien ? Digo el del performance, es artista? Bueno en su casa debe ser muy conocido... 

Imagen de Anónimo

ese artista fue uno de los poco que hizo algo digno en esa bienal y fue denunciar a la bienal como lo que fue, un circo, y él, como parte de ella se vistio de souvenir! nada mas coherente! esto no tiene nada que ver con ser gay ni nada parecido. Grotesco si, como el gesto de los artistas que se abrieron de patas para los gringos!! vendiendo sus obras a precios ridiculos, unas miserias!

Imagen de Anónimo

¡Qué loca tan fuerte!  Cómo vedette. . .  ¡perrísima!

Imagen de Anónimo

Pero para mostrar el orgullo gay o demostar que se siente hembra, no hay que hacer este papelazo?

Imagen de Anónimo

Muy vulgar.de muy mal gusto.

Imagen de Anónimo

Mi impresión: caricaturización, inconsciente, de las bellezas brasileñas, de su exótico y rico carnaval, pero retomado en un nivel antiestético y cursi, remedo lejano de aquél. Grotesco. Grosero. Vulgar. Ni aunque hubiera querido hacer el David de Miguel Ángel. El portador no tiene la anatomía ni ese equilibrio corpóreo que sí poseen otros cubanos, por ejemplo, gimnastas, o miembros del ballet. Si, por poner un ejemplo, el bello Adonis cubano, hoy miembro del equipo de gimnástica de USA, Danell Leyva, hubiera permanecido allí, estático y desnudo, sobre un pedestal, estuvieran hablando todavía de él, como de la Venus de Milo o la Batalla de Samotracia. Quedaría para la historia. Pero hay gente que no se mide ni se mira al espejo, como esa fealdad personificada que se apellida Otero Alcántara. Pobre Cuba.

Imagen de Anónimo

Este es un ejemplo de la cochiquera de lo que llaman arte hoy.Performance? Que descaro!!!!

Imagen de Anónimo

Recuerdan la cancion de Oscar D Leon: "Esa mujer, lo que quiere es que la miren"

Imagen de Anónimo

¡Qué grotesco! La verdad, de acuerdo a lo que ahora se entiende como "arte", cualquiera lo hace, desde El Chori hasta Maradonna. Habiendo tantos "artistas", ¿para qué pagarles? Que vivan de su "arte"...

Imagen de Anónimo

Aunque el artista intenta una conceptualización de sus acciones, no veo claro el objetivo estético. A mi modo de ver, parece tratarse más de un caso más de exhibicionismo, de hermosos muslos, tal vez unas nalgas esteatopigias, en fin el ingenuo e histórico "épater les bourgeois" de los surrealistas.Si lo que pretendió este artista fue dejar patidifusos a los presentes, estoy seguro que lo logró en exceso, pués muchos receptores de su  tarjeta habrán sentido también vergüenza ajena, algo que no deseaban los maestros hambrientos del Sena, los cuales deseaban ser tomados muy en serio. Nota: Como no se define en la reseña si se trata de un travesti, transexual u otro tipo de desplazamiento de su género, lo he mencionado los pronombres en masculino. Si no fuera el caso, pido disculpas y por favor, léase en femenino, para ser correctos.