Domingo, 17 de Diciembre de 2017
10:46 CET.
Artes Plásticas

Coleccionistas constatan una importante subida de precios en la actual Bienal de La Habana

La Bienal de La Habana se ha llevado a cabo 12 veces desde la década de los ochenta, pero la edición que concluye el lunes es la primera que marcada por un acercamiento entre Washington y La Habana, además de por una gran concurrencia de visitantes estadounidenses y una importante subida de precios, según han constatado coleccionistas que viajaron a la Isla, reporta la AP.

Janda Wetherington, cuya galería Pan American Art Projects, en Miami, se especializa en arte cubano, dirigió un tour de coleccionistas durante el evento y dijo que obras de artistas maduros cuyos precios oscilaban entre 1.000 y 5.000 dólares en la última bienal están en el rango de los 5.000-20.000 dólares, mientras que artistas consagrados venden obras hasta en medio millón de dólares.

Pero por lo menos una artista joven, una estudiante de una secundaria para artes de La Habana, sobreestimó el bombo publicitario de la Bienal y perdió una venta al fijar el precio de una copia de un video en 3.500 dólares.

La obra utilizaba el baño de la escuela como su galería, al proyectar imágenes en vídeo que hacían parecer que el lavabo estaba lleno de peces nadando.

"Era una pieza brillante", dijo Louise Martorano, directora ejecutiva de RedLine, un centro de arte contemporáneo de Denver que organizó el recorrido en el cual un potencial comprador vio el vídeo. El precio —fijado al consultarlo con un profesor— calculó mal lo que un visitante estadounidense pagaría por una unidad de memoria USB con la obra.

Pero para los que tienen plata para gastar, los precios son "ridículos" de tan bajos, dijo Howard Farber, que dice que ha gastado "muchos millones" en arte cubano desde su primer viaje a La Habana en 2001. "Si ves los precios del arte contemporáneo de Estados Unidos, podrías tener una gran colección cubana por lo que pagas en impuestos por la compra de obras comparables en Estados Unidos".

Garber, un neoyorkino que planea comprar seis obras que vio durante la Bienal, hizo una fortuna al comprar y vender arte modernista estadounidense y arte contemporáneo chino. Dice que Cuba ofrece "la mayor oportunidad para que un coleccionista de arte comience una colección. Se podría decir que lo digo para aumentar el valor de mi propia colección, pero no puedo comprarlo todo, y aún sigo comprando".

La Bienal en el Malecón

Muchos asistentes a la Bienal dijeron que el evento más memorable fue en el malecón de La Habana.

"Uno de los elementos más emocionantes de la Bienal fue ver al público interactuar con obras de arte al exterior junto al Malecón", dijo Sara Reisman, curadora para Shelley y Donald Rubin, quienes poseen 1.000 piezas de arte cubano, además de arte himalayo exhibido en el museo Rubin de Nueva York. "Locales y turistas por igual interactuaban con la obra a todas horas del día y la noche".

Entre lo más destacado se incluye un mural de Emilio Pérez, mecedoras enganchadas de Rubén Hernández Varenes, y una pista de hielo artificial.

La variedad de sedes alrededor de La Habana fue otra diferencia entre esta Bienal y las anteriores.

"En el pasado un grupo de artistas no sería aceptado en el programa de la Bienal si no estaba en un lugar oficialmente aprobado", dijo Wetherington. En esta ocasión, las salas iban desde grandes espacios alternativos como La Fábrica, un híbrido de galería y club nocturno, hasta hogares privados en donde los artistas viven y trabajan, aunque muchos no aparecieron en el programa.

"No podías ver eso hace 10 años. El Gobierno no lo habría permitido", coincidió Patricia Hanna, la curadora de Jorge Pérez, fundador del museo en Miami que lleva su nombre. Los nuevos lugares ofrecen "muchas más oportunidades" para que los artistas vendan afuera de un sistema formal de galerías y muestren su obra tanto a coleccionistas como a cubanos comunes.

Muchas obras de la Bienal caen cómodamente en el minimalismo contemporáneo, como una absorbente instalación de espejos con una escala de color de Rachel Valdés Camejo, una de las piezas favoritas de Martorano.

Otras piezas tienen temas políticos, como un camino de ladrillos amarillos hecho de madera que se vuelca desde el Malecón de La Habana, hasta el Atlántico, y una destrozada bandera de Estados Unidos hecha de palillos de colores.

"Mucha gente está sorprendida por la libertad que parecen gozar (los artistas)", dijo Wetherington. "Pero, hasta cierto punto, los artistas son una especie de peones en el mundo político", añadió. Consideró que el Gobierno puede parecer liberal al permitir que los artistas viajen y creen piezas con mensajes que pueden o no ser subversivos, según cómo se interpreten.

Louis Varela Nevaer, que colecciona arte cubano pero no compró nada durante esta Bienal, piensa que en realidad "hay mucho control" en lo que el artista puede hacer adentro de la Isla. "El arte más controversial se exhibe fuera de Cuba: en México, Francia y España especialmente", dijo Nevaer, quien radica en Nueva York.

Dan Pappalardo, fundador y director general de Troika, una empresa de marketing, gastó 100.000 dólares en un viaje previo a Cuba y compró más durante la Bienal. El arte "realmente resonó", dijo, sobre todo los temas relacionados con el aislamiento y seres queridos que se van. "Hay una autenticidad que viene de un lugar tan arraigado, con menos influencia de las tendencias mundiales", dijo.

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Comentarios [ 11 ]

Imagen de Anónimo

A propósito de la Bienal, el periódico español El País trae un reportaje sobre el artista cubano-americano, nacido y criado en New York,  Emilio Pérez, quien participó de este evento:http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/17/actualidad/1434562840_945292.html

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No jodan. a estas alturas ?!

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A comprar rápido, antes de que la Quincalla y el rapiñero peseteo se torne emporio respetable y a niveles del mercado internacional. El/La coleccionista que no quiso pagar $3,500 por una instalación de video, hubiera pagado en París, Ciudad México o Buenos Aires $35,000, sin pensarlo dos veces. Ah!!!  Pero el quileo con los artistas cubanos muertos de hambre y casi desconocidos es la atracción del momento.... Y la pregunta es la misma: Cuánto de lo que reciba un artista de un extranjero que le compre una obra, tiene que pagarle ese artista a su ChuloEstado / PimpState ?   

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que quiere decir esto? " Los nuevos lugares ofrecen "muchas más oportunidades" para que los artistas vendan afuera de un sistema formal de galerías y muestren su obra tanto a coleccionistas como a cubanos comunes."?que cosa son CUBANOS COMUNES? si hay CUBANOS COMUNES entonces hay CUBANOS ESPECIALES.? enough con la izquierda americana amante de Cuba...

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Howard Farber ademas de coleccionista es un inversionista es espera hce mucho dinero con el arte Cubano lo mismo que hizo con el arte Chino, comprar a precios bien bajos y luego cuando se disparen vender su coleccion. 

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Circo. 

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Y? Una obra debe valer por su calidad no por el lugar donde se vende, un buen negociante busca el mejor precio, comprar en la bienal es una tontería emocional.

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QUE ESTUPIDOS   IDIOTAS    SOQUETES   Y  COMEMIERDAS SONEL DIABLO  ES  DIABLO  PARA  TODOS   y  las pasará igual que  al  unico   PAPA  de VATICANO   que  RENUNCIÓ  A  SU  REINADO  DESPUES  DE  VER AL DIABLO EN PERSONA  en  cuba (el infierno) 

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Los que han bajado son los precios de los artistas cubanos y cubanoamericanos de Miami.

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Otro filón que descubren los Castro para continuar chupando de los bolsillos capitalistas.