Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
02:18 CET.
Artes Plásticas

ISA vs. Bienal de La Habana

Como en la pasada de la Bienal de La Habana, el Instituto Superior de Arte (ISA) ha formado parte de las sedes que ofrecen exhibiciones colaterales, una oportunidad perfecta para que los jóvenes creadores intenten mostrar al mundo sus inquietudes y preocupaciones artísticas, pero que no ha cumplido su objetivo.

Los problemas empezaron por imprecisiones sobre la fecha de inauguración de la muestra en la universidad. Los días 23 y el 25 de mayo los estudiantes esperaron impacientemente la llegada de los invitados, pero salvo algunos muy interesados, turistas de ocasión y la presencia del crítico cubano Nelson Herrera Isla, el resto aparentemente se perdió en la duda.

La exposición general del ISA ha contado con propuestas variadas, pero notablemente inferior a ediciones anteriores. La principal atracción ha sido la obra: "Al filo de…", de la artista Lianet Martínez, una instalación de 21 metros de largo simulando un machete confeccionado por ventanas de aluminio. La monumental pieza se ha convertido en esta edición en la imagen del ISA.

Otra de las piezas que daba la bienvenida al visitante, "In Attention", tuvo la duración más corta de la muestra. Luego de dos días expuesta, la escultura de 30 centímetros desapareció de su emplazamiento debido a que un visitante, en su afán de tomar una foto, tropezó con ella y la destruyó, sin siquiera reportar el suceso al equipo organizador de la exposición.

Salvo el esfuerzo del coordinador general, Carlos Aguilar, la muestra colectiva del ISA, ubicada en la galería de dicha institución, carece de una curaduría cerrada, más bien parece que se asume como un pretexto para que los estudiantes coloquen sus obras a su antojo en el espacio. Sugerente resulta entonces el título de la muestra: Con lentes de contacto.

En los pasillos centrales de la facultad, hay pinturas y esculturas que intentan discursar sobre lo kitsch dentro del contexto; pero que sin un análisis previo de sus referentes, pecan de vacías y de un marcado mal gusto, lo que parece no importar a los curadores.

Otro problema ha sido la necesidad de posponer inauguraciones por errores de logística. Domo, una esperada exposición colectiva de estudiantes del tercer año, quedo retrasada una semana. Otras dificultades hicieron que algunas de las piezas aprobadas por el grupo curatorial quedaran ausentes por la falta de presupuesto o por no estar terminadas. Tal es el caso de la obra "En la nueva frontera", de Cristian Cuevas, reducida a fotografías y una proyección en la pared. Lo que pudo ser una sugerente obra quedo en el consuelo del visitante hacia el artista en un "al final lo resolviste inteligentemente".

El ISA corre por la Bienal de la Habana y sus estudiantes se notan satisfechos, pero la crítica cubana debe estar descontenta pues el joven legado del arte cubano padece limitaciones. Las dificultades los superan y solo los más aventajados (económicamente hablando) salen airosos en esta oportunidad.

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