Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
18:59 CET.
artes plásticas

Una balsa universal en el Parque Central

El proyecto Pull, instalación de la neoyorquina Mary Mattingly, parece destinado a crear sensación en el Parque Central habanero. Al preguntar si estamos ante una balsa, una embarcación, la sonrisa viene acompañada de la siguiente reflexión: "Si se trata de salvarse, es válido, una embarcación autosuficiente es buena".

La joven norteamericana no aparece en la lista de unos 80 invitados de 50 países, de acuerdo al tabloide especial publicado por Granma sobre esta XII Bienal de La Habana, con actividades oficiales hasta el próximo 22 de junio.

Mattingly terminó colándose en la fiesta, está contenta, alcanzó un espacio en el Parque Central, donde no cesa la presencia de transeúntes inquisitivos, sobre todo porque cualquier medio de transporte estimula la imaginación de los cubanos.

Sin embargo la artista nos habla de otros conceptos: "alcanzar la verdadera independencia, crear ecosistemas capaces de hacernos vivir por nosotros mismos, limitar el consumismo, típico de mi ciudad, es algo para todos y por todos."

Un señor observa la estructura, cuya base son tanques de agua alineados en dos bandos, semejantes a un catamarán, sujetos por sendas jaulas de madera. Encima, una esfera al estilo ciencia ficción. Dentro, plantas diversas y hasta unas gallinas ponedoras africanas cacarean avisando la puesta de sus próximos huevos.

El observador pregunta: ¿Y por qué las gallinas? No es bueno intentar respuestas conclusivas, sencillamente los animales están ahí, son parte consustancial de nuestra civilización, si los salvamos a ellos nos salvamos nosotros mismos.

El hombre se encoge de hombros, Mattingly sonríe satisfecha de estar en Cuba y exponer su obra en público. Muy cerca, dentro del edificio de Arte Universal del Museo Nacional, terminan otra instalación denominada Push, una hala y la otra empuja, ¿hacia dónde?, buena pregunta para los cubanos.

Aunque para un periodista independiente es imposible obtener acreditación al evento, en calidad de visitante es dable conocer del Push y su especial relación con el Pull.

La señorita Mattingly, solícita, deja al reportero y atiende a los preguntones. No hay límites para estos. Pueden entrar, sentarse en el hogar redondo creado por ella, hasta tirarse fotos, lo malo, según algunos, es que no hay palancas listas para mover el seductor transporte. Algunos quedan decepcionados, otros se alejan pensativos, total libertad al menos por el momento.

La artista norteamericana accede a escribir un mensaje cuya sencilla traducción dice: "Cuando hacemos algo en algún lugar del mundo, afectamos a alguien en otro lugar."

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

si la idea hubiera sido de un artista cubano, seguro que no la aprobarían por ser una crítica, pero debemos acabar de interiorizar que las balsas son partes de la identidad del cubano.