Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
17:23 CET.
Bienal de La Habana

'Ruido Salvaje' en Bellas Artes, 'nuevos ricos' en Pabexpo

"Jaloviu, Estados Unidos", grita un borracho en la puerta de Bellas Artes para atraer a los estadounidenses mezclados con un público cubano, que parece americano porque se ha vestido a tono con la Bienal de la Habana.

Hay una multitud circulando por las salas transitorias del antiguo Centro Asturiano.

Las obras del Bronx Museum of the Arts en Bellas Artes Universal de la Habana, "no serán probablemente lo que el imaginario más mediático nos exigiría como referencia obligada", como dice el catálogo.

"Más de los mismo, quizás. Más años sesenta, más protesta social. Pero, ¿qué se está haciendo ahora?", dice un espectador que ha asistido a la inauguración de Wild Noise (Ruido Salvaje). Definitivamente, es alguien que no ha visto la muestra completa.

Esta la mexicana Daniela Rosell con una obra sin título, pero que muestra a "Inge and her mother Emma in living room" (2000): dos mujeres que posan ante la cámara en medio del mal gusto y la opulencia mexicana; Roger Shimura, con "Rape of Nanking" (1997): Pikachu, un personaje de un videojuego, insertado en medio de la violación de una mujer y los recuerdos de una matanza; Jarbas Lopes, brasileño, del que se expone "Cicloviaérea" (2010), una bicicleta de construida en mimbre; Andy Warhol, "Little Re Book 7" (1970), una serie de polaroids de su vida personal; de Sophie Calle, Francia, "The Bronx" (1980), moda, graffiti y anhelos de la gente que fotografía; Paulo Brusckyn, brasileño, con "Personas"; Vito Acconci, neoyorquino, con "Trademarks" (1970-2004), y Nina Chanel Abney, con "Your gig is up" (2009)

"Aunque es una colección donde están muchos artistas cubanos, solo traemos a Ana Mendieta (fotografías de Silueta Works in Iowa, ) porque el resto de los artistas están exhibidos en nuestra salas permanentes", comenta Aylet Ojeda una de las curadoras del Museo Nacional de Bellas Artes.

"Después de dos años de trabajo y esta primera muestra habrá una segunda parte, que sería llevar nuestras colecciones allá (Estados Unidos)", asegura la Ojeda. "Tenemos pensado llevar una exposición de arte contemporáneo cubano que empezaría en los años sesenta hasta nuestros días e incluiría a Raúl Martínez, Antonia Eiriz, Manuel Mendive, Flavio Garciandía…"

El catálogo especifica más y ubica la "segunda parte" de la muestra en marzo de 2016, en la avenida Gran Concourse y en el Bronx Museum.

Muestra de arte cubano contemporáneo

En la Sala D de Pabexpo hay una muestra de Arte Cubano contemporáneo, pero allí solo llegan los que tienen carro.

"Sí, hay catálogo, pero va con la venta", dice un especialista que ha ido "solo para ver por dónde va la cosa".

No quiere decir su nombre, pero no se queda callado. "¿Por qué crees que es tan lejos? ¿No ves que no hay un criterio curatorial? Es solo un conjunto de obras, casi 50, puestas a capricho, sin línea conceptual".

A nadie más se le escucha opinar. No hay nadie con cara de "venimos por el ron", pero tampoco muchas caras de "entiendo lo que estoy mirando". Demasiado tacón, chal (pese al calor) y cara de "nuevo rico".

Ninguna pieza tiene título, pero en las paredes hay dos carboncillos al oleo de Santiago Rodríguez Olázabal; de Adriana Arronte, una colección de cubiertos decorados; de Inti Hernández, "Encuentros (cubitera)", un trago hecho con Habana Club y Bacardí; de Glenda León, una serie de temática ecológica; de Liset Castillo, piezas de arena; fotografías de Jorge Otero y René Peña, y entre otras, la evolución de orgánica de los balseros de Kcho al yate Granma.

"Lo preocupante es que algunos aquí, más allá de no decir nada o de romper las barreras con la artesanía, están industrializando su arte", dice el especialista.

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