Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Libros

Rafael Rojas rescata la pluralidad ideológica inicial de la Revolución, menoscabada por 'los tópicos'

Historia mínima de la Revolución cubana (Colegio de México-Turner), el nuevo libro del historiador  Rafael Rojas, trata de rescatar la pluralidad ideológica y política que hubo dentro de la Revolución, informa este lunes el periódico español El País

Según el académico, la complejidad del proceso se ha visto menoscabada por los "fuertes tópicos, equívocos y lugares comunes" generados por la batalla de narrativas entre el oficialismo castrista y la historiografía opositora del exilio. 

Rojas demarca la Revolución cubana como un periodo de 20 años: desde que se generaliza la lucha contra el dictador Batista en 1956 hasta que en 1976 es aprobada la Constitución socialista, cierre según Rojas de lo que en sentido estricto se debe llamar Revolución cubana. 

Dentro de la fase de rebelión que derivó en el derrocamiento del régimen de Batista en 1959, el investigador subraya la heterogeneidad de fuerzas opositoras: el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), cuyo líder Carlos Prío Socarrás era presidente cuando el golpe de estado Batista, 1952; el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), en el que de joven militó Fidel Castro, aprendiendo de su líder Eduardo Chibás el poder de la oratoria; el Partido Socialista Popular, comunista, que rechazó públicamente el primer intento armado de Fidel Castro y los suyos, el asalto al cuartel Moncada de 1953; el foco de resistencia que fue la Universidad de La Habana; la organizada red civil de Santiago de Cuba; o el Directorio Revolucionario, que asaltó el Palacio Presidencial en 1957 y armó una importante guerrilla en la sierra del Escambray. 

El autor considera que en aquella época la ideología mayoritaria de la oposición "gravitaba hacia un tipo de izquierda democrática entre populista y nacionalista revolucionaria", incluido Fidel Castro, aunque, según Rojas, la historia oficial cubana insiste en que era comunista desde sus inicios: "Dicen que los asaltantes del Moncada ya eran marxistas-leninistas, y que lo ocultaban por el macartismo y el anticomunismo que había entonces en Cuba".

Rojas define el año 1960 como "el parteaguas de la historia contemporánea de Cuba". Lo caracterizan dos acontecimientos: la estatalización de la economía, nacionalizando las compañías americanas y buena parte de la empresa privada cubana, y la inserción diplomática de Cuba en el bloque socialista: "No sólo de Europa del Este sino también de China". 

Tal vez la pregunta clave de la historiografía de la Revolución cubana sea saber si en el giro comunista de Fidel Castro hubo más de convicción ideológica o de coyuntura geopolítica. "Si fue una operación defensiva", formula Rojas, "o una toma de conciencia doctrinal, o una mezcla de las dos cosas: yo creo que fueron las dos cosas a la vez", sostiene. 

Del Che ratifica que creía en el comunismo desde que se enroló en la insurgencia. En una carta de diciembre de 1957 reproducida en Historia mínima, Guevara escribe: "Pertenezco por mi preparación ideológica a los que creen que la solución de los problemas del mundo está detrás de la llamada cortina de hierro".

La misiva formaba parte del debate ideológico que había en aquel momento sobre el programa de la Revolución y sobre qué relación tener con Estados Unidos. En la Sierra Maestra los comandantes guerrilleros iban adoptando posiciones más tajantes, mientras que en el Llano, como se conocía al espacio urbano de apoyo clandestino a la insurgencia, los puntos de vista eran más moderados. 

"No es ahora el momento de discutir dónde está la salvación del mundo", le responde en otra carta el destinatario de la misiva del Che, René Ramos Latour, líder del Llano, de orientación demócrata, que finalmente terminó combatiendo con la guerrilla y muriendo en la Sierra. 

Con respecto a la nueva era abierta por el deshielo entre Cuba y Estados Unidos, Rojas celebra el ensanchamiento que ha traído en el ámbito del debate académico. "Antes la discusión estaba siempre atravesada por el tema del embargo, por el nacionalismo, por el conflicto entre Estados Unidos y Cuba. Ahora creo que hay más posibilidades de que en los medios intelectuales de la isla y de la diáspora se concentre el debate en la cuestión de la democracia".

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Comentarios [ 29 ]

Imagen de Anónimo

No hay ninguna contradicción porque en la entrevista con El País Rojas se refiere a la pluralidad ideológica de la oposición contra Batista, entre 1952 y 1958, donde había auténticos, ortodoxos, moncadistas, Directorio..., donde había demócratas, liberales, católicos y si acaso socialdemócratas, pero muy pocos comunistas. No he leído el libro pero leí los 20 artículos que Rojas publicó en el Nuevo Herald entre fines del 2008 y 2009 y si la tesis es la misma, es absurdo suponer que porque afirma que la oposición a Batista era diversa está diciendo que la Revolución fue democrática. Una vez más, todos los anónimos y pseudónimos que escriben se equivocan al identificar Revolución y castrismo, ya que convierten a todos los que intervinieron en ese proceso sin ser castristas o comunistas y que se enfrentaron luego al régimen, como Huber Matos o Sorí Marín, y que fueron ejecutados o encarcelados por Castro, en peones de éste. Eso es tan terrible como decir todos los que se opusieron a Stalin o a Hitler eran stalinistas o nazis.

Imagen de Amadeus

La Revolución nunca tuvo base pluralista porque todos sus protagonistas eran marxistas  con las fantasías de una sociedad como la china o la soviética. Y en eso se contradice Rojas ya que como bien él mism apunta, todos estaban tapiñados por el marcarthismo y el anticomunismo de la época. Y la prueba fue la voladura de La Coubre, cuando Sarumán en una oportunidad de oro, no perdió un segundo en proclamar el "caracter socialista de la Revolución".

Imagen de Anónimo

 Mónologo interior: - Yo no te digo que la Revolución tenía que haber cogido este o aquel camino; sino, si tú quieres que te haga el cuento de la buena pipa... De eso vive la Academia, y yo...y otro grupo de personas más... Esta pesadilla parece no acabar más ¿y los muertos o asesinados o encarcelados forman parte de ese rumbo equivocado ingenuamente y que hay que devolver a su camino inicial para refrescarlo como a un daiquirí? - que le pregunten a las familias de las víctimas, porque ellos no pueden hablar para defenderse, como no pueden hablar miles de víctimas de todo tipo y de cuarenta proyectos, ideas o miserias de esa mal llamada Revolución o Embauque mayor de la nación cubana. Sinceramente, los que quieran seguir viviendo del cuento que se vayan con él para otra parte y que acabe ya esa pesadilla... sin segunda ni tercera parte...¿para qué...? si segundas partes, se sabe, que nunca fueron buenas.

Imagen de Anónimo

La lucha contra Fulgencio Batista fue tan ilegítima (desde una perspectiva de respetar las vidas) como su propio golpe de Estado y sus elecciones amañadas para dejar al doctor Rivero Agüero en la presidencia y esfumarse con los millones robados al pueblo. Una sociedad civilizada hubiera aceptado la mediación de los moderados para resolver políticamente la crisis de inconstitucionalidad que vivía el país. Pero la solución, como en otras ocasiones, fue el terrorismo mediante explosión de bombas en lugares públicos, llegando hasta cien detonaciones en la capital en una noche, y una sublevación armada que trajo más muertos, mutilados y dolor en actos de guerra, a los ya sumados por el terrorismo antibatistiano, más la secuela de fusilamientos anunciando la nueva era antidemocrática. Los cubanos parecen estar mejorando su tradicional forma de lucha, dando paso al terrorismo de las palabras. Al menos ahora hay menos muertos.

Imagen de Anónimo

Negar que ese churro es la idea de un sociópata, cuya infancia de hijo natural cambió los destinos de Cuba, es negar que la historia, de la que tanto se habla aquí, está llena de hombres que han influenciado, para bien, o para mal, sobre el inmenso ganado que son los pueblos. Sin esos hombres no hubieran ocurrido tantas desgracias: llámese Calígula, Nerón, Tiberio, Iván el Terrible, Lenin, Hitler, Stalin, Trujillo, Duvalier, Sadam Hussein, Hugo Chávez. Y naturalmente ese hijo de la grandísima Lina que hoy es el decrépito y Máximo Tirano: Fidel Hipólito, que no Alejandro, Castro Ruz. Lo demás son tontadas, blablablaes para tontos inútiles. Masturbaciones mentales. Elucubraciones. Rojas es un fiasco.

Imagen de Anónimo

Si la Revolución Cubana es sólo la revolución de Fidel Castro, como asegura un anónimo, en qué historia entran tantos revolucionarios (Directorio, auténticos, ortodoxos, católicos, socialdemócratas...) que no pelearon bajo las órdenes de Castro o que, a pesar de pelear bajo las órdenes de Castro, tenían ideas distintas sobre cómo organizar el gobierno. ¿No formaron parte también de la Revolución todos los sectores de la sociedad civil cubana que se opusieron a Batista entre 1956 y 1958, incluso por vías pacíficas?

Imagen de Anónimo

El libro de Rojas es una refutación de la falsa identificación entre Revolución y castrismo en que han incurrido siempre los castristas, es decir, los vencedores. Para ellos y para algunos en el exilio la Revolución fue obra exclusiva de Castro, borrando a muchos que lucharon contra Batista y que no compartían las mismas ideas o a quienes se opusieron a Castro después de 1959 y que jamás han contado en la historia oficial. Lo curioso es que esa idea central de la historia oficial la repiten no pocos en Miami, como algunos reconocibles anónimos que escriben aquí y que machacan y machacan esa falsedad que no empezó con Herbert Matthews sino con el propio Castro.

Imagen de Anónimo

Dejen la distorsión. Rafael Rojas es un historiador y un ensayista, las dos cosas. Escribe ensayos como "Tumabs sin sosiego", pero también investigaciones académicas históricas, desde que se doctoró El Colegio de México con su tesis "Cuba mexicana", como alguien mencionó. Algunos libros académicos de historia reconocidos en universidades de Estados Unidos, México y Europa de Rojas son "La escritura de la independencia", "Las repúblicas de aire" y "Los derechos del alma". Me juego lo que sea que ninguno de los anónimos que dice que Rojas no es historiador ha leído esos libros, ni los debates que han provocado entre historiadores profesionales hispanoamericanos. Sugiero a los interesados que vayan a su blog www.librosdelcrepusculo.net y miren los links de la derecha y que no hagan caso de los anónimos difamadores. 

Imagen de Anónimo

Rojas no es un hitoriador. Es un ensayista de izquierda (como el ha dicho) disfrazado como historiador, que vive de lo que le pagan las univerdades de la elite de la derecha, mexicana o norteamericana.

Imagen de Anónimo

Guajiro de Guamuta, ¿has leído el libro "Cuba mexicana. Historia de una anexión imposible"? Ahí verás en las sección de Fuentes y Bibliografía bastante archivo, incluido el Archivo General de Indias de Sevilla. No sé a quién no cita Rojas pero la sección de Bibliografía de sus libros suele ser bastante extensa.