Sábado, 1 de Octubre de 2016
17:42 CEST.
Bienal de La Habana

Artistas y críticos debaten medidas de presión por el caso Bruguera

Artistas y curadores internacionales se debaten entre los llamados al boicot y las propuestas de presión sobre las autoridades de la Bienal de La Habana como una forma para solidarizarse con la creadora Tania Bruguera. La autora está retenida y amenazada con un proceso legal en la Isla por intentar el pasado mes de diciembre celebrar en la Plaza de la Revolución la performance El susurro de Tatlin.

El llamado al boicot defendido con más vehemencia llega por parte de Paul Ramírez Jonas, un artista radicado en Nueva York, quien ha anunciado públicamente el deseo de que su obra sea retirada de la exposición Wild Noise: Artwork from The Bronx Museum of the Arts and El Museo Nacional de Bellas Artes. El anuncio lo hace en el marco de un debate sobre el caso de Bruguera que se desarrolla en la página web de la Fundación Cisneros, dedicada a la promoción del arte en América Latina. 

Se trata de una acción significativa, dado que esta exposición, que se presentará en La Habana en el marco de la Bienal, ha sido descrita como un hito histórico del intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos. La muestra "representa el mayor intercambio de artes visuales entre ambos países desde hace más de 50 años", señala The Bronx Museum en su página web.

"Le pido al museo [Bronx Museum] que retire mi pieza mientras no se haya liberado a Tania Bruguera, y le pido a mis compañeros dentro de la exposición que hagan lo mismo. No sean espectadores pasivos", pide Ramírez Jonas en su escrito. 

El artista asegura que le hace "muy feliz" el diálogo actual entre La Habana y Washington y subraya que "esta apertura implica que ahora podremos tener intercambios culturales donde finalmente estarán incluidas nuestras simpatías y diferencias".

"Formo parte de una expo llamada Wild Noise, —escribe— y eso es justo lo que quiero: hacer ruido", añade el creador.

Por su parte, el historiador, curador y crítico Gustavo Buntinx, que ya se había pronunciado sobre el caso, también se ha sumado al debate y ha pedido a la organización de la Bienal "que asuma una elemental defensa de la libertad, artística y ciudadana".

"Pedir lo imposible (mayo 68) vuelve a ser un acto de realismo político. Y poético. Es mi convicción, pero no un mandato que pretenda imponer. Otros tendrán ideas distintas de cómo mejor avanzar la noble causa. Yo simplemente asumí una actitud personal, procurando una coherencia ética con algunos principios esenciales que creo deben enraizarse también en la praxis estética", escribió Buntinx en la página de la Fundación Cisneros.

El curador aseguró que le subleva "recibir una invitación para el foro teórico de la Bienal de La Habana en el momento preciso en que las entidades responsables de ese encuentro participan en la represión generalizada sobre el pensamiento y la praxis disidente en Cuba".

En su texto afirma sentir "tristeza" por su generación, "forzada por la historia a extremar sus juventudes en resistencias arduas contra las dictaduras de derecha. Y ahora, arañando la ancianidad, exigida por la conciencia a resistir con toda militancia contra las dictaduras de izquierda. Aquellas que se han apropiado de nuestros mejores ideales para perpetuarse en el poder e imponernos los sistemas más oprobioso".

Para el autor, "la tarea revolucionaria actual es redimir la palabra 'revolución' de cualquier connotación opresiva y totalitaria" y agrega que no ve "horizonte ético posible para la izquierda latinoamericana sin una ruptura profunda con las tiranías de Cuba y Venezuela".

Oposición al boicot

Contrario al boicot se manifiesta el artista y teórico Luis Camnitzer aunque admite que "uno puede discrepar de la posición que el Gobierno cubano tiene con respecto a la libertad de expresión, con cómo se controla la disidencia, de la definición cubana de democracia y, en general, de las desviaciones de la utopía prometida por la Revolución". 

"Pero de ahí —asegura— a tratar de eliminar la actividad cultural más abierta del país [la Bienal], la que sirve para esos diálogos que están por encima de la mezquindad de los bloqueos externos y de las represiones internas, me parece que solamente le puede servir a los extremistas fanáticos, dañar a los artistas y al público cubanos, y no tener mayor efecto político".

Para este teórico, "los propulsores de un boicot a la Bienal no tienen empacho en participar en las bienales organizadas en países tan o más represivos que Cuba (China, Turquía, Rusia,  Emiratos, para citar solamente algunos), cosa que le quita la seriedad a la propuesta". 

La periodista y crítico de arte Laurie Rojas, por su parte, cree que el boicot "tendría que ser una respuesta real y poderosa a la situación de artistas como Tania Bruguera".

En este sentido, la autora escribe que "los patronos del MET y el MoMa deberían dejar de visitar los estudios de La Habana, y los artistas de renombre —Anish Kapoor, Daniel Buren, Tino Seghal— deberían rehusarse a exhibir su obra allá" porque "se necesita desacreditar al evento y su supuesta descentralización, colaboración e inclusión social".

Para la periodista "hay que disipar la idea romántica de que la Bienal actual sigue siendo parte de 'un sitio histórico de resistencia'".

De no ser así, "la única auténtica alternativa" para mostrar solidaridad con el caso de Bruguera, "es hacer acto de presencia y brindar un apoyo crítico, a sabiendas de que la Bienal no puede transformarse desde afuera y mucho menos si las condiciones en Cuba no cambian".

Finalmente, al debate se suma Carmelita Tropicana, artista de performance, escritora, actriz y docente. "El boicot me remite a los viejos bloqueos, y es por eso que prefiero participar [en la Bienal]", escribe.

Esta artista cree que "quienes vayan a la Bienal pueden apoyar la causa de los artistas cubanos, ya sea presionando a los programadores del evento o estableciendo un diálogo con otros países sobre la libertad de la expresión artística". 

Dice la autora que "Cuba no es el único país que censura a sus artistas" y recuerda que "en los 90, en Estados Unidos estuvimos metidos en el embrollo de las Culture Wars". Es por ello, añade, que su decisión será, "como acto político, ir a la Bienal y encontrar maneras de conectarme con el problema".

En las últimas semanas, Tania Bruguera ha anunciado que denunciará al Gobierno cubano por una campaña de difamación orquestada por los medios oficiales que la acusan de "mercenaria". Diversas acciones globales han puesto el foco sobre su caso, mientras que artistas cubanos que participarán en la Bienal —consultados por DIARIO DE CUBA— han preferido guardar silencio y no posicionarse sobre la situación en la que se encuentra la artista.

Comentarios [ 7 ]

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Y esa foto es una actuacion artistica?????

wow!

Imagen de Anónimo

Hoy la solidaridad es con una bara de 10 pies y con mucho cuidado.

En los tiempos de la lucha de Castro contra Batista era a plomazos, candela y sabotajes, con hombres y mujeres dispuestos a morir. Por eso derrocaron a Batista.

Imagen de Anónimo

Lo importante es manifestarse de cualquier manera, hacer ruido. A ver  si se atreven a hacerles actos de repudio o confiscar pasaportes de artistas extranjeros que participen en la Bienal y se expresen a favor de Tania Bruguera o El Sexto. Vamos a ver si los tildan de mercenarios, los reprimen o los encarcelan. Deberían manifestarse en plena Bienal, con carteles y todo, para que le den una buena lección de valentía a los artistas cubanos cómplices del régimen totalitario y fascista de Cuba.

Imagen de Anónimo

Cualquier posición que adopten curadores y artistas vinculados a la Bienal de La Habana ante el caso Bruguera es válida. Tanto retirarse del evento, como haciendo saber su opinión a favor de la libertad de expresión artística, aún si participan en el evento. Lo importante es no quedarse callados, como los artistas cubanos consultados por DIARIO DE CUBA. Estos últimos demuestran con su actitud que viven en un régimen represivo y obedecen a una ideología fascista que les ha impuesto la infame política de "con la revolución todo, contra la revolución nada".

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 "que asuma una elemental defensa de la libertad, artística y ciudadana"

Ja, ja, ja, Buntinx está loco. Los organizadores de esa Bienal no son ciudadanos, son esclavos.

KT

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lo que tienen que hacer es ir a la bienal y exigir por la libertad!!! son los performances que la bienal merece!!

Imagen de Anónimo

A mi juicio debe tratarse de incluir no excluir, para no emular la tactica represora del regimen cubano.  Me explico: incluir protestas in situ a favor de la libertad expresiva y cradora.  Incluir acciones solidarias con Tania Bruguera.  Incluir reclamos ( por escrito) a instituciones nacionales e internacionales para liberar las restricciones (pasaporte) y cargos legales inmerecidos  impuestos a TB.