Miércoles, 28 de Septiembre de 2016
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Festival de cine francés (I)

Costa-Gavras: «Preguntar, hacer pensar es lo que hace el arte»

El Festival de Cine Francés en Cuba llegaba a su 18 edición con una fuerte presencia de autoridades cinematográficas galas, productores, directores, actores y 26 filmes, algunos de estreno, programados para proyectarse en 13 provincias del 1 al 20 de mayo.

Considerado el mayor festival de cine francés fuera de Francia, este evento, que comenzara como Semana de Cine en La Habana, en 1997,  fue creciendo en importancia y extendiéndose a las capitales provinciales gracias a la tenacidad y entusiasmo del director Christophe Barratier y el proyecto Cinemanía, junto a la Cinemateca de Cuba, y la capacidad organizativa y entrega de sus especialistas, entre ellos, Antonio Mazón Robau, programador de excelencia.

Acuerdos, convenios y astucias políticas

En los primeros tres días del Festival, se firmaba un importante acuerdo de colaboración entre el Centro Nacional de Cine de Francia (CNC), UniFrancefilms, y el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), a saber: se acordaba incrementar las coproducciones entre ambos países —el año pasado llegaron a seis—, preservar y pasar a tecnología digital filmes cubanos realizados en 35 mm, dado su estado de gran deterioro —algo que ya había realizado Francia años atrás al conservar una selección de Noticieros ICAIC Latinoamericanos, dirigidos por Santiago Álvarez—, y por primera vez, el CNC asumía la restauración de una sala de proyecciones fuera del territorio nacional galo: el cine La Rampa será objeto de este remozamiento.

Entre los títulos a exhibir, Regreso a Ítaca, del director Laurent Cantet, filme censurado en el pasado Festival Internacional de Cine de La Habana, era de los primeros en ser mostrados en la emblemática sala Charles Chaplin, con lleno total, dadas las expectativas creadas y la ocasión de ver al equipo completo junto a su director. La película solo tendrá otra proyección en la misma sala. Así, no será exhibida en ningún otro lugar: la astucia de las autoridades de "aprovechar" el Festival para lograr que el filme sea visto no deja de tener límites.

El capital de Costa-Gavras

Presidente de la Cinemateca francesa, el conocido cineasta griego Constantin Gavras (Z, Missing, Estado de sitio, Edén al oeste…) presentaría la más reciente de sus realizaciones, Capital (2013), última de una trilogía poco conocida en Cuba.

En el cine 23 y 12, actual sede de la Cinemateca nacional, Gavras sostendría un diálogo con el público asistente, es decir, con la reducida, escuálida hueste de cinéfilos habituales a la Cinemateca, y los "espectadores" convocados por el Partido, los CDR y otras organizaciones de masas afines, con los que se acostumbra a llenar estos espacios para evitar preguntas embarazosas o cualquier desliz político.

Y en eso nos quedamos: un diálogo bien politizado sobre un filme mejor humorado, tragicomedia sobre el complejo mundo de las finanzas y los bancos, cuya tesis bien simplona es cómo el poder lo detentan ahora quienes roban a los pobres para enriquecer a los ricos.

A los que pidiero solución a este dilema, Gavras respondió con sensatez: "el arte no ofrece soluciones: preguntar, hacer pensar es lo que hace el arte". El cineasta ofrecerá una clase magistral en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Veremos cómo se las arregla en otro contexto.