Viernes, 30 de Septiembre de 2016
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Literatura

La editorial Stella Maris publica 'La Habana, mon amour', de Zoe Valdés

Como "una terapia, una cura" califica la escritora Zoe Valdés su último libro, La Habana, mon amour, que considera el más intimista y en el que reescribe con nostalgia la ciudad que la vio nacer y a la que, dice, le costará "recuperar la decencia", reporta EFE.

"Estaba en una especie de letargo por varias cosas que me habían sucedido y necesitaba esta sacudida" explica Valdés, quien vive desde hace 21 años en el exilio, y asegura que le ha resultado muy enriquecedor haber podido "viajar espiritualmente" a La Habana que conoció ya que no lo puede hacer físicamente, dijo.

Un viaje de regreso que no realizará hasta que haya libertad y democracia en Cuba, insiste Zoe Valdés (La Habana, 1959), que no ve con muchas esperanzas el acercamiento a EEUU y considera "una pena" que "después de haber sufrido durante más de cincuenta años el comunismo, caigan en el peor de los capitalismos".

Según la autora, a La Habana le costará mucho recuperar su esplendor, "y todavía costará mucho más recuperar la decencia" tras la "prostitución moral" a la que se han visto obligados los cubanos durante años y que "ha socavado generaciones".

La Habana que escribe Valdés en este ensayo novelado, editado por Stella Maris, es la de sus recuerdos de niñez y juventud, sus juegos, lecturas y sus primeros amores, acompañados por "fantasmas muy reales", como su madre y su abuela o "el hombre del paraguas negro", con el que se casó a los 17 años y conoció París, ciudad en la que vive actualmente y en la que hay muchos sitios que se parecen a la capital cubana, dice.

Entre muchos recuerdos de su infancia, asegura que sigue echando de menos la época en la que fue trapecista del Circo Nacional y la experiencia de volar a diario. De los más oscuros, los momentos duros y violentos que vivió en un albergue junto a la casa Bacardí.

Valdés relata también la "impresión" que de niña le produjo la casa de José Martí, encontrarse con sus manuscritos y sus cartas, el momento en el que sintió "energía literaria".

"Si La Habana tiene que tener una voz, además de la de mi madre, es la de José Martí", dice la autora, que explica que ella escribe "de toda la vida".

"A los 11 años empecé un diario y a los 17 por primera vez un libro de poemas llamado muy pretenciosamente 'Respuestas para vivir' porque a esa edad, incluso a la de ahora, lo que hay son preguntas y no respuestas", dice Valdés.

Asimismo, recuerda "olores, colores y sabores" de esta ciudad en la que personas como su abuela, que fue actriz de teatro, hicieron del arte "una forma de evasión", indica, "la rutina era muy dura y para reinventar la realidad hacía una especie de cuento" que siempre acababa bien. Lo que querían era llevar "una vida normal", explica Valdés. "Ir a una librería, comprarse un libro sin tener que esperar a que te lo presten, si no está en la lista de los libros prohibidos".

La autora, que dice que La Habana "nunca se ha ido" de ella, explica que desde el exilio la nostalgia se mezcla con "cierta angustia" por "el distanciamiento y la reubicación de los espacios, la memoria de los personajes".

Este volumen de Valdés es el primero de la colección "Ciudades y Letras" de la editorial Stella Maris, con la que pretende ofrecer a sus lectores una visión subjetiva de sus escritores sobre algunas urbes del mundo.

Comentarios [ 23 ]

Imagen de Zoraida Marrero

Nada, que hay quien vive de vender calabaza coloreada con rojo aseptil como si fuera puré de tomate, otros venden ropa horrenda con las letras CK y algunos se la compran, y parece que hay quienes venden un ajiaco de ripios literarios, chistes mal contados y malas palabras intercaladas como si fuese literatura.

Imagen de Anónimo

Por lo visto en los comentarios, Zoe ha hecho un verdadero arroz con mango de su vida y la verdad no juega el número con el billete...

Imagen de Anónimo

Su literatura o letras escritas no me gustan, no me gusta su estilo ni nada de lo que dice, o mejor dich, cómo lo dice. Ha tenido suerte pero lo que escribe es pésimo.

Imagen de Anónimo

Hay un error de edades: si Zoé nace en 1959 y va a París con el marido en 1984, entonces no tenía 17 sino 25 años.

Imagen de Anónimo

A José Antonio González, alto funcionario del ICAIC le decían "Pepe Kruchov" porque era tremendo extremista. Aparece en un documental dándole golpes a los que estaban en la cola de la Oficina de Intereses en el Malecón en 1980. Y cuando eso estaba casado con Zoé Valdés. Después creo que murió en un accidente de aviación camino a Italia, pero antes hasta lo condecoraron por su "combatividad".

Imagen de Anónimo

Conocí a Manuel Pereira en el curso délfico de Lezama y puedo afirmar que se trataba de un auténtico intelectual, excelente escritor y respetuoso de los valores literarios nacionales. Vale aclarar que en aquel curso recalaron también gentuzas como un tal Bianchi Ross y un joven de Ciego de Ávila, aspirante a ensayista, cuyo nombre ahora no recuerdo.

Es una pena ver el nombre de Manolito asociado a esta escritora, por obra y gracia de un ya lejano matrimonio. Ella ha escrito en algún lugar, que él la envió a que "alguien" la "desvirgara" pues era una tarea tediosa para él. Sobre Wendy Guerra, es sencillamente una cuasi-pornógrafa, si tomamos en cuenta los asuntos que aborda y el tratamiento que les imparte; aunque en estas lides creo que Zoe Valdés le gana por una cabeza.

Nota para los curiosos: el curso délfico era una locura más de Lezama, nos daba tres o cuatro libros de su extraordinaria biblioteca, a veces auténticos tesoros, los cuales debíamos leer y después comentar con él. Eso era todo. Con los años se ha querido presentar ese curso como algo formal, pero no es cierto, aquello tenía la expontaneidad, fragilidad y desafortunadamente, la volatilidad del Lezama poeta, no la del abogado o editor.

Imagen de Amadeus

PARA Anónimo - 1 Mayo 2015 - 6:46 pm.

No se guíe por las órdenes y condecoraciones que detrás de ellas hay mucho chanchullo y manipulación como en los concursos. Quien tiene conecciones expone, publica e interpreta y con un poco de suerte le dan un premio o una orden.

Sin embargo, pesar de su "pasado", Zoe Valdés ha mantenido una indudable coherencia política y eso cuenta para la causa. Su obra no es trascendental y como la de la Wendy Guerra, es coyuntural por la obviedad de la situación política cubana que demanda una contracultura.

Dentro de algunos años cuando haya que hacer historia, ambas serán una anécdota en la literatura cubana: a una se le recordará por lo bretera y malhablada y a la otra por encuerarse.

Imagen de Anónimo

Ella lo dice bien claro en la entrevista. El hombre del paraguas negro fue su primer marido, Manuel Perera, con el que se casó a los 17 años. No tiene nada que ver con wendy guerra. Perera publicaba en Cuba mucho antes de que wendy supiera soplarse los mocos.

Imagen de Anónimo

Para Anónimo - 1 Mayo 2015 - 4:50 pm

El "Hombre del paraguas negro" todo el mundo sabe quién es (No pongo el nombre aqui porque DDC censura el mensaje) Pero todo lo que ha publicado en los ultilmos tiempos se lo debe a la Guerra. Algo increibe, vivir en Francia desde hace 20 ans y depender para todo de alguien que vive en Cuba !

Imagen de Anónimo

¿valiente?¿convicciones? Por dios!!!.... que mientras estuvo en Cuba solo supo vivir a la sombra de Alfredo Guevara y escribir articuluchos en la revista Cine Cubano. Yo podre ser una pioja envidiosa, pero eso no va a salvar a esta mujer de ser una pesima escritora.

Olga del Volga