Viernes, 30 de Septiembre de 2016
19:50 CEST.
Cine

Documental cuenta la historia de un argentino que fue espía de Castro y de Washington

Como su admirado Ernesto Che Guevara, el argentino Guillermo Gaede quiso viajar a Cuba en su adolescencia, pero le denegaron el visado. Años más tarde, instalado como ingeniero en Silicon Valley, se le ocurrió otro modo de colaborar con Fidel Castro: hacerse espía.

El documental El Crazy Che, de los argentinos Pablo Chehebar y Nicolás Iacouzzi, reconstruye la vida de Gaede, desde su infancia en la periferia sur de Buenos Aires a su carrera como doble agente cubano y estadounidense y su posterior paso por la cárcel por espionaje industrial, reporta EFE.

Con el testimonio del protagonista, amigos, familiares y expertos en seguridad e informática, documentación y la narración animada de algunos hechos, los directores presentan en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) una historia que descubrieron por casualidad, y que los absorbió durante tres años.

"Queríamos hacer un documental de los científicos argentinos que vivían fuera", dijo a EFE Chehebar, y en esa búsqueda localizaron a Gaede en Alemania, donde ejerce como profesor de Física desde hace más de una década.

Tras investigar su experiencia, abandonaron el proyecto inicial y se volcaron en contar la historia de este "self-made man que quiso ser espía, a su manera medio loca, haciendo cosas que nadie pensaría", señaló el codirector.

Entre las acciones inesperadas que llevó a cabo está el modo en que ofreció sus servicios a las autoridades cubanas: llamando al timbre de su embajada en Buenos Aires, primero, y de la embajada checoslovaca en Washington, después.

En ambas ocasiones ofreció entregarles "desinteresadamente" los secretos tecnológicos para fabricar los circuitos integrados de Advanced Micro Devices (AMD), la compañía para la cual trabajaba.

Una vez establecido el contacto, el ingeniero argentino pasó datos e información y la relación se profundizó hasta que fue invitado, junto a su esposa, a pasar 15 días en Cuba para conocer a Fidel Castro.

Bill, como todos lo conocen, cuenta en la cinta que el viaje fue una "gran desilusión" y derribó sus ideales sobre el socialismo, lo que le llevó a dar el siguiente paso: ofrecerse a la inteligencia estadounidense para ayudar a derrocar a Castro.

"Existe una mitificación de los servicios secretos, donde todo es perfecto, más allá de la exageración de Tom Cruise, que ni transpira. En realidad todo es mucho más normal, al menos en la historia de Guillermo", agregó Chehebar.

Durante sus años como doble agente entró en contacto con varios espías cubanos descontentos con el Gobierno de la Isla, como Rolando Sarraff Trujillo, liberado por La Habana en diciembre de 2014, tras 20 años de cárcel, como parte de un canje de prisioneros que incluyó a tres agentes del régimen presos en Estados Unidos y al excontratista estadounidense Alan Gross, encarcelado en la Cuba.

El nombre del documental, El Crazy Che, procede del apodo con el que Gaede era conocido en la cárcel a la que fue a parar en 1995, tras ser acusado de vender los secretos del chip Pentium de Intel, valorados en más de diez millones de dólares. Su caso sentó jurisprudencia en cuestiones de espionaje industrial.

Expulsado de Estados Unidos tras cumplir condena, el argentino optó por irse a Alemania y cambiar de vida, aunque quienes les conocen creen que, de tener oportunidad, volvería a repetirlo.

"Para él es un juego", coinciden su hermano, su cuñada y un amigo entrevistados para el documental.

"No es que yo lo planifiqué, me llevaron las circunstancias", se defiende Gaede y, al rememorar su infancia, dice ante la cámara con una gran sonrisa: "Yo quería ser un músico, es todo lo que quería ser".

Tráiler de 'El Crazy Che'

El documental, de Pablo Chehebar y Nicolás Iacouzzi, narra la historia de un argentino que quiso ser espía de Castro y luego de Washington.

Comentarios [ 7 ]

Imagen de Anónimo

Por si no lo sabían, este argentino fue el tipo que obligó a EE. UU. a promulgar una ley contra el espionaje industrial.

Imagen de Anónimo

asi les pasa a todos estos ilusos, viven pensando que la fantasia comunista (esa que nunca jamas han vivido en carne propia) es la gran maravilla y trabajan como tontos utiles para la misma, hasta que un dia la ven de frente y se asustan al notar el monstruo que han estado alimentando.

Imagen de Anónimo

Pero el director del filme parece que no es muy creativo, porque llevar a la pantalla la vida de un pendejo fracasado, devenido en un deleznable don nadie, no anima a nadie a perder su tiempo ante la TV y mucho menos pagar por ver semejante porqueria. 

Imagen de Anónimo

La tenía clarita este boludo conchadesumadre, "si me atrapan los gringos voy preso, pero los cubanos me matan". Cobarde por partida doble.

Imagen de Anónimo

El tipo este es un comemierda con muy poca autoestima . Brindarse de espia como una prostituta a ambos lados para acabar como un ladron

Imagen de javier monzon velazques

Ser espia dentro de USA no es complicado ni muy arriesgado: te capturan, te encarcelan (en condiciones de privilegio), y al poco tiempo estas en la calle (vease la historia de los espias de la Red Avispa). Pero serlo, o parecerlo, dentro de Cuba, si es un problema, Gross sin serlo estuvo varios años en prision, y otros que si lo eran, fueron a dar unos al cementerio, y los mas "afortunados"  a podrirse en la cárcel junto a los peores criminales, esto ùltimo como parte del castigo.

Imagen de Anónimo

SINVERGUENZA ARREPENTIDO? HP, OPORTUNISTA