Sábado, 1 de Octubre de 2016
23:57 CEST.
Cine

Más divulgación para el cortometraje cubano

Muchos son los artículos y las reseñas periodísticas que se le dedican a las películas cubanas, devenidas crónicas de la realidad social de los últimos cincuenta y tantos años. Sin embargo, no abundan tanto los artículos y reseñas dedicados a los cortometrajes.

Esto se deba, quizás, a que una buena parte de ellos circula casi furtivamente entre el público,  ya que no solo las temáticas que abordan, sino la manera de concebirlas, han de resultar demasiado arriesgadas para el gusto (o la orientación que reciben) quienes diseñan las programaciones de los cines y de la televisión.

Sin embargo, el corto de ficción cubano merece más de una glosa, porque se ha convertido desde hace tiempo en una de las formas estéticas que con mayor calidad y franqueza ilustra quiénes y qué tal somos,  permitiendo a sus realizadores, con la habitual dosis de sátira como coartada, exorcizar los demonios de la decadencia y la frustración que poseen a nuestra gente.

Filmar un video para enviárselo al hijo que vive fuera de Cuba puede hacer que afloren contradicciones y nostalgias, pobreza y amor, ideologías y sentimiento, todos conjugados y pugnando en un solo espacio, en una casa, en una familia cubana. De eso va Video de familia (2001), con guión y dirección de Humberto Padrón. Un excelente corto de Producciones Achepé, con la colaboración del ICAIC y Bay Vista, al que yo considero en cierta medida precursor de una serie de sugerentes realizaciones.

Ese fue posiblemente el punto de partida para que estos proyectos independientes, escenificando la miseria nacional a través de conflictos familiares y crisis de todo tipo, ganaran la preferencia de los espectadores. Y se marcaría una nueva etapa en el audiovisual hecho en casa, para que cortos como Utopía (2004), de Arturo Infante recibiera el calificativo de genial.

Porque es justamente una utopía que somos el pueblo más culto del mundo. Porque el subdesarrollo está enraizado en la médula de nuestra sociedad como un incurable tumor maligno. Porque en una partida de dominó en un barrio cualquiera del país, acompañado de tragos de mal ron no se puede sostener una coherente discusión sobre estilos arquitectónicos sin que termine en sucias palabrotas y bronca sangrienta. Porque en una escuela de estudios especiales no se puede pretender impartir latín y que una retardada mental entienda y declame un poema de Borges, como si fuera una estudiante de Filología o de Historia del Arte. Porque dos mujeres vulgares no pueden polemizar de arias de ópera sin acabar tirándose de los pelos.

Este mismo año, parodiando los métodos poco ortodoxos de dos agentes de la Seguridad del Estado que intentan poner dos micrófonos en la casa de un ciudadano, se estrenó Monte Rouge de Eduardo del Llano. Y así comenzó su ya famosa saga de Sex Machines Producciones, contando las absurdas peripecias que tiene que enfrentar el singular personaje Nicanor O’Donnell, que se hace plural en cada nuevo contexto dramatúrgico: HighTech (2005), Photoshop (2006), Homo sapiens (2006), Intermezzo (2008), BrainStorm (2009), Pas de Quatre (2009), Aché (2010), Pravda (2010) y Exit (2011). Todas parecen narrar situaciones absurdas, pero ¡cuidado!, no hay que dudar de que la realidad siempre supera a la ficción.

A Utopía, Arturo Infante ha sumado títulos como El intruso (2005), Flashforward (2005), Gozar, comer y partir (2006), también muy originales y propicios.

El corto de ficción cubano confiesa la orfandad cotidiana. Y no siempre con mero sarcasmo ha hecho estocadaen la zona más lúgubre de nuestras memorias. Un ejemplo es Camionero (2012),  cortometraje dirigido por Sebastián Miló, producido por Indunnu Music and Visual Arts  y Malas Compañías. Multipremiado en distintos certámenes cinematográficos nacionales e internacionales, su trama es una tragedia contemporánea que tiene lugar en una escuela de régimen interno. Y que, al decir del crítico de cine Juan Antonio García Borrero, "pasará a la historia del audiovisual cubano como el primer filme que se enfrentó a este asunto del abuso escolar de manera frontal y sin eufemismos".

Profesionales del largometraje como Juan Carlos Cremata Malberti tampoco descartan al corto para hacer catarsis. Basado en hechos reales, con Crematorio (2013) el absurdo nuestro de cada día, traducido en un hilarante patetismo, muestra el velorio de viejo comunista y a su familia, que nada tienen que ver con el "hombre nuevo".

Muchos son ahora mismo los aficionados, estudiantes y egresados de las escuelas de arte y de cine que incursionan en la producción de cortometrajes. Hay eventos y certámenes donde se exhiben y compiten los cortos de ficción que se hacen en todo el país.  Pero la promoción de ellos sigue siendo una tarea pendiente. Como lo es para los realizadores hurgar más en nuestra historia reciente. Se le deba quizás un corto a las víctimas de la UMAP, o los días del éxodo del Mariel, o tantas otras cosas…

Tráiler de 'Camionero', un filme de Sebastián Miló

Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

Le falto mencionar "La muerte del gato" de Lilo Vilaplana con mas de 150000 visitas en youtube.

Imagen de Anónimo

Tienen mucha tela por donde cortar:

Asesinados en el Remolcador 13 de marzo

Asesinados en el barco que salia Rio Canimar

Catigados universitarios en Pino del Agua

La guerra de Angola y sus (dicen) 5000 muertos

El cordon de la Habana

La pangola

Los 10 MM de tn de azucar 1970

NO me alcanza el espacio ..........................................

Imagen de Anónimo

Lo vi y es muy real, pero armonizar la sociedad cubana despues de estos 56 años va a ser una tarea muy compleja, tememos que tener claro que el "fidelismo" destruyo mucho el tejido social en el pais, todas las instituciones de la dictadura estan diseñadas no  en funcion de las personas sino en funcion del Estado_gobierno_ partido unico y de ahi las relaciones antagonicas entre la familia, los vecinos, en los trabajos. Una doble moral que se convirtio en el modus vivendi y una perdida del concepto de ciudadano. Los cubanos no cuestionamos al estado como ciudadanos y dia a dia ese mismo estado te repite que todo lo que eres y tienes se lo debes a la "revolucion" ahi te despoja de tu capacidad para destruir un sofisma y la vez que el pais carece de instituciones que velen por los intereses de las personas, solo hay instituciones para los fines del gobierno. Puede que nominalmente te digan que plantees una queja pero solo es un tramite la solucion no existe. Cuba es un estado totalitario, disfuncional corrupto empobrecido y asi es tamhien la sociedas. Claro siempre hay excepciones

Imagen de Anónimo

Gracias por Esta reseña o artículo. Claro y muy necesario. Con respecto a nuestra pobreza moral enraizada; creo que esa es la mayor deuda que el pueblo cubano tiene para consigo mismo. Tenemos que poner entre todos ( de derechas, de izquierdas, de centro; ateos o religiosos)  y pasar por encima de circunstancias políticas atroces e incoherentes; dejarlas a un lado  por momentos y enfocarnos en esta deuda moral que tenemos con nuestros compatriotas.