Lunes, 26 de Septiembre de 2016
01:47 CEST.
Arte

La Bienal de La Habana espera la participación de 223 artistas

Artistas emergentes de una veintena de países de América Latina y el Caribe acaparan el programa de la XII Bienal de La Habana, que se celebrará entre el 22 de mayo y 22 de junio, informa EFE. Este año el evento enfrenta también la polémica por la represión del régimen contra la artista Tania Bruguera que ha motivado el rechazo de artistas que han decidido no participar.

A pesar de ello, en esta edición participarán 223 artistas individuales o colectivos, procedentes de 43 países de América Latina y el Caribe, África, Asia y Europa, continente este último que cada vez cobra más fuerza en el plantel de artistas de esta bienal.

"El objetivo era mantener el reto, adecuarlo a los nuevos tiempos y al tipo de arte que se hace en cada momento", explicó este miércoles en la presentación del certamen el director del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam de La Habana, Jorge Fernández, que forma parte de equipo de curadores de la muestra.

En sus inicios, la bienal cubana quería representar a los artistas del Tercer Mundo o de la "periferia" geopolítica, "un concepto caduco en el actual contexto" que explica la presencia cada vez más frecuente de artistas de países como España, Alemania, Bélgica, Noruega, Austria, Bélgica o Canadá.

A pesar de este cambio del contexto geopolítico y sus repercusiones en el arte, Fernández señaló que el propósito sigue siendo "poner a dialogar a artistas de diferentes regiones y dar voz a quien no la tiene".

A pesar del empuje de creadores europeos, la presencia de artistas de países Latinoamericanos sigue siendo la más notable y destaca Cuba, con 26 artistas; además de Argentina, Brasil, Chile y México, con seis participantes cada uno.

El lema de la XXI edición de la bienal es "Entre la idea y la experiencia", que busca indagar en el "proceso de creación de los artistas", además de la relación con la obra, "no solo del artistas, sino también del contexto en el que se crea", lo que convierte la obra en algo mutable que va más allá del simple objeto, indicó Fernández.