Miércoles, 28 de Septiembre de 2016
13:35 CEST.
Opinión

Padura, Cuba, Paris Hilton y la isla que vive en farsa

La realidad cubana nunca ha sido trágica. Ni siquiera en los períodos supremos de su historia. Cuba ha carecido del protagonismo sobredimensionado de héroes, semidioses y reyes enfrentados a la adversidad del destino.

Lo más cercano a un héroe trágico fue Maceo (su cuerpo, surcado por heridas de todo tipo, resurgía como fénix de cada batalla sangrienta, para darle un aura de invencibilidad e inmortalidad), pero su muerte, poco gloriosa, le quitó esa dimensión, al no estar a la altura de sus grandes batallas.

Lo más cercano a un semidiós fue Martí, pero su muerte melodramática (queriendo demostrar lo que no era), predecible y adornada con los ribetes de farsa con los que nos la han vendido tanto el relato histórico como la iconografía del momento de su muerte (montado en un caballo blanco, vestido de negro y a pleno sol, como blanco perfecto para los disparos españoles), lo han convertido en ícono de mármol, manipulable por todos y para el beneficio de muy pocos, desde la era republicana hasta la actualidad.

Lo más cercano a un rey ha sido Fidel Castro (gobernó con delirio demencial, impiedad sanguinaria, alocadas campañas militares, fallidas obras faraónicas, despotismo cobarde, personalidad psicopática e iracunda crueldad), pero la diverticulitis de colon, que no lo mató, pero puso fin a su reinado, sin el pedigrí histórico de los monarcas (no fue derrocado, ni murió en su cama en ejercicio del poder, ni le clavaron una daga, ni lo guillotinaron, ni lo envenenaron), lo convierte solo en un feo, patético y loco anciano, que es parte del reparto de una opereta en la que todos los personajes se burlan de él.

Por eso, cuando Leonardo Padura dice que la realidad cubana actual es "descarnada y trágica" (EL PAIS, 9 de marzo de 2015), no solo demuestra que desconoce los géneros dramáticos, sino que vive fuera de la realidad cubana, o al menos, que la ve de una manera poco real, tal y como su exitoso, edulcorado y poco creíble detective Mario Conde.

La realidad cubana es una farsa en toda la extensión del género. La concepción que tiene Padura de ella es la mejor evidencia. Para el autor de El hombre que amaba los perros, con el castrismo "al principio había una expectativa de futuro". Esta sentencia es la exageración de una acción, porque para Padura ese principio parece extenderse desde 1959 hasta el inicio de los años noventa, cuando "lo que se impone es la lucha por sobrevivir, la opción por el exilio que muchos escogen, el tratar de resolver e inventar para poder comer, vestir o sostener al resto de tu familia".

Las circunstancias descritas son las que le duelen a la generación de Padura —no es la generación de los creyentes decepcionados, sino la generación de los estafadores en silencio; la de los que se apropiaron de cuanto espacio les concedió el castrismo, hicieron usufructo de ellos, y a cambio simularon laborar arduamente en las trincheras cavadas por la gran farsa social del mundo orweliano en el que vivían, como complacientes, convenencieros y cómplices hacedores.

Pero en realidad, para ser justos, estas circunstancias solo son la repetición cíclica de las que toleraron otras generaciones a lo largo del llamado "proceso revolucionario", subyugadas por la repetición infinita de los mismos hechos históricos, desde la génesis del castrismo hasta hoy. Incluso el cine cubano, a pesar de su, por lo general, mala calidad cinematográfica, ha sido capaz de recrear esas repeticiones, con mayor o menor acierto, en La muerte de un burócrata (1966), Memorias del subdesarrollo (1968), Alicia en el Pueblo de Maravillas (1990), Fresa y chocolate (1993) y Juan de los Muertos (2010). Y no es casualidad que tres de estas películas sean auténticas farsas (aunque nos las presenten como inocuas y catárticas comedias) y dos sean melodramas, el verdadero espíritu nacional en nuestra era republicana.

Tiene razón Padura cuando afirma que todo el drama de su generación atraviesa su obra. Quizás por eso es mayormente melodramática, impostada y complaciente con el dibujo de la realidad que pretende mostrar. Y es que trata de ser realista, descarnado y trágico, pero no lo logra, porque la realidad cubana que busca retratar no lo es. La realidad cubana exagera su genuino melodrama, la festividad de su cotidianidad y su felicidad, a través de las acciones de sus personajes, para alcanzar ese carácter grotesco que inspira una lastimosa comicidad —cuatro ejemplos cercanos en el tiempo son: el grito libertario de "jama" del ya mítico Pánfilo; el cartelito de Mariela Castro que rezaba Obama give me five; el risible y patético acto de repudio de las Damas de Blanco a una de sus compañeras; y la foto del primogénito de Fidel Castro con Paris Hilton—, y adentrarse en los misteriosos y truculentos artificios de una demoledora farsa social.

"Mucha gente se dejó vencer", dice Padura, con una travestida nostalgia que posee un tufo de justificación innecesaria. Todos los cubanos sabemos que nadie se dejó vencer. Sencillamente nos trituraron en una poderosa y eficiente maquinaria totalitaria. Una maquinaria de la que la generación de Padura fue una importante rueda dentada. Padura mismo un importante diente de esa rueda.

El reduccionismo del escritor para definir el fracaso de la Cuba castrista, es tan paternalista como irreal. Si al menos dijera "Mucha gente se volvió cínica", entonces estaría reflejando el sentimiento dominante de la Cuba actual, el entendimiento de que ante un fracaso sociopolítico tan desgarrador, como el que le impuso el castrismo a la nación cubana, salvarse a través de la fuga, era no solo la opción más deseada, sino la más razonable, para un pueblo que no ha dado ni héroes ni semidioses —tampoco filósofos, por cierto—, y sí muchos sacerdotes del hedonismo.

Padura presume el cinismo del homo castrista, cuando con el mismo impudor con el que construye sicologías, establece que en la relación Cuba-EEUU ha habido "demasiado tiempo de desentendimientos de todo tipo". Como si Cuba se hubiera sumido en su largo infierno por "desentendimientos".

Al final, Padura evidencia que no solo desconoce los géneros dramáticos, sino que a la hora de encontrar los móviles dramatúrgicos que definen la realidad cubana, se deja vencer por la frivolidad. Tal vez si fuera un aficionado al habano de lujo, hubiera logrado su selfie con Paris Hilton. De esa manera sería un hombre común caricaturizado en una situación irrisoria, para diversión de los espectadores. Su realidad no sería ni trágica ni descarnada, pero al menos entraría en el círculo de la comedia, que, como la tragedia, también es un género mayor.

Comentarios [ 92 ]

Imagen de Anónimo

Lamentable articulo, dan ganas de vomitar. Los que menos hacen por Cuba son los que mas critican. USTED ES UN RESENTIDO y esto que escribe es muestra de su mediocridad. Marti y Maceo se ganaron su sitio en la historia. A ti mañana te recordará de lo insignificante y prescindible que eres.

Imagen de Anónimo

Raúl Dopico, escritor, gran poeta, y hombre sin pelos en la lengua. Le cerraron todas las puertas en Cuba por atreverse a decir lo que muchos callaban. Su versión de "El Perseguidor" de Cortázar fue uno de los mejores guiones que alguna vez leí en años de dramaturgia. Si no ha sido más publicado o llevado a la pantalla, es porque no es de "piñitas", que las hay, lo mismo dentro que fuera de la isla. Dopico siempre fue un outsider, y es además, un talento.Suscribo además lo muy bien escrito por otro comentarista: "La lectura de este articulo me ha producido tanto placer intelectual, que no menciono los puntos en los que tal vez pudiera discrepar de su autor. Simplemente, brillante. "El texto es mucho más que un artículo, o mucho más que una crítica, es un gran ensayo... y aún si soy de las que gusta leer a Padura, aún si mi espíritu martiano me hace chirriar cuando me tocan "al mejor de todos los cubanos", no puedo más que decir que el autor ha dicho lo suyo de manera elocuente. Sí, el texto es brillante nos guste o no su contenido.Espero que DDC continúe publicando los excelentes escritos de Raúl Dopico.Gracias.

Imagen de Anónimo

Empecé a leerme este bodrio, pero no pude terminar. Es lamentable el torpe fanatismo y la ausencia de escrúpulos de alguien que no se reconoce ni siquiera en el heroísmo de los próceres de nuestra independencia. Lástima de tiempo perdido.

Imagen de Anónimo

Raul Dopico: no sera que le tienes tu rabia a Padura? Fijate que si hubieses dicho lo mismo sin mencionarlo a el, no habrias podido argumentar tu tesis que era demostrar que en Cuba nunca la realidad ha sido tragica... De verdad que crees eso? O ese fue tu 'pie' para citar a Leonardo Padura? Y decir que Padura no sabe de los generos dramaticos!! No es que no respete tu articulo, si lo hago, lo que no respeto es que te escudes detras de argumentos manidos para criticar a un autor de exito y merito innegables. Pero... ya se, criticar es facil, muy facil cuando se hace a figuras conocidas, sobre todo, si tienen cerebro y lo demuestran una y otra vez en el plano intelectual...

Imagen de Anónimo

Oye, tú, 4.00 am: ¿y para opinar DE CUALQUIER COSA hay que saber afilar machetes y limpiar zapatos? No sabía que hay una "Licencia para Criticar". A lo mejor tú "tienes la llave" (como El Cerro).

Imagen de Anónimo

Por cierto, la foto de Padura está fulastre: parece que lo metieron en la escena del pasillo del hotel en "El resplandor"... "Rojo que te quiero rojo"...

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Sencillamente brillante !!!

Imagen de Anónimo

Anónimo 18 marzo 2.44 am, tú detestas la mediocridad de la tele y me parece bien. Yo también la detesto pero además detesto la mediocridad de tu comentario

Imagen de Anónimo

BRAVO!!!, : Dopico ya no eres solo "dopico" sino TRES Y PICO, porque tu escrito es la afirmacion de todo el proceso que comenzo en un "pueblo rendido y AGOTADO "  por alla por el 1959 (suena como hace tres SIGLOS) y ha continuado hasta estos dias,por toda la segunda mitad del fin del siglo XX y comienzos del milenio, el CINISMO como estilo de vida, la apatia,  la desilusion y el oportunismo simbolos de una sociedad de ZOMBIES CUBANOS, pero que tambien ha llegado a las costas de Florida en los rostros HIPOCRITAS, de los ultimos "emigrantes ECONOMICOS" un personaje que habla en un nuevo idioma; "LA JERIGONZA" reguetonera producto de consumir demasiada (eso mismo que ud ya penso y ADIVINO`) exactamente; MORINGA y que solo cantan y bailan esa obra "intelectual" que se llama "el chupi-chupi" , yo particularmente a Padura con  sus"perros" no lo he leido, realmente no tengo ninguna curiosidad por hacerlo, ni tampoco he visto a "alicia y su pais MARAVILLA" , yo conozco y conoci a las "siete maravillas del MUNDO" (especialmente las COLAS ) cuando estaba en la isla y todas la obras "CUMBRES" de " nuevos" trovadores y el rollo de las peliculas "curtisismas" , etceteras, y vi las obras "trepadoras" de los reptiles, esa fue la VERDADERA CUBA, asi que el SR; Dopico ha expuesto lo que prevalece aun despues que el "viejito" de los PAMPERS se retiro para moringuear y le dejo la "batuta" al pitcher relevo el viejito ,el cuartico esta IGUALITO.Gracias,..., Rudy

Imagen de Anónimo

Y este señor -- que imagino  no serviria ni para afilar el machete de Maceo o limpiar los zapatos de Martí -- para que tiene que inmiscuir a ambos en un articulo, bastante medicore por cierto, donde lo que quiere es criticar a Padura.