Jueves, 29 de Septiembre de 2016
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Cine

Sí habrá más penas y olvidos

Unos amigos me han avisado que recientemente, en tres ciudades españolas —Zaragoza, Las Palmas de Gran Canaria y Teruel— se ha exhibido, casi de manera simultánea, en eventos organizados por universidades o entidades culturales dedicadas al cine, Los pájaros tirándole a la escopeta. Ha sido algo casual, no planificado. Pero este suceso me ha animado a recordar algunas cosas sobre la comedia que me convirtió para algunos en un cineasta popular, y para otros en un populista redomado:

En mayo de 1984 se estrenó en Cuba Los pájaros tirándole a la escopeta. En apenas un par de meses cumplirá 31 años. Es mucho tiempo, al menos, más que los 20 que cita Alfredo Le Pera en el clásico tango "Volver".

En cines convertidos hoy mayoritariamente en ruinas, la vieron cerca de tres millones de personas. Se dice y no se cree, pero las estadísticas no engañan. Y si sumamos los televidentes que la consumen por los pases que todavía realiza la televisión cubana, no imagino la cifra que podría arrojar. Son hechos.

Como suele suceder (todo tiempo pasado fue mejor) solo tengo excelentes recuerdos de aquellos años de juventud en que la película fue realizada, y aunque ya el fervor militante y revolucionario estaba comenzando a perder gasolina (se iniciaba un cansancio interior que se hizo patente unos cinco años después) todavía teníamos ganas de reír. Por ello, recordar Los pájaros tirándole a la escopeta, la escritura de su guion, su rodaje y exhibición, dentro y fuera de Cuba, sólo trae aire fresco a mis pulmones.

Hubo algo inexplicable, telúrico, en la conformación de aquel equipo, del técnico y de los actores, que permitió preparar y rodar esta comedia. Por razones obvias no puedo ponerme a nombrar uno por uno a todo el que trabajó, con tanto amor, en la película, pero no recuerdo nada que tuviera que ver con rupturas o malos rollos. Quizás esta apreciación dulzona esté permeada por el transcurrir de los años, pero la escribo con la sinceridad de quien ve los cercanos 70 sin necesidad de prismáticos.

Por lo expresado hasta aquí podría parecer que el autor de este artículo, por demás director y guionista de la película de marras, está hablando de una suerte de Casablanca del cine caribeño. Soy consciente de que apenas realicé una comedia ligera que intentó reírse del machismo y de otros prejuicios aun imperantes en nuestras culturas. Quizás por ello y por diferentes elementos que intentaré exponer de inmediato, ha tenido la extraña suerte de mantenerse vigente en la cabeza de los cubanos a pesar de que hoy en día el sexo de un hijo se puede conocer muchísimo antes de que la mujer lo alumbre.

Creo que son varios los elementos que hacen "soportable", aún, la película: El desenfado con que fue rodada es uno de ellos, curiosamente, quizás el hecho de que fuera mi primera película de ficción, me permitió abordarla (contrario a lo que todo el mundo piensa de una opera prima) desde una tranquilidad casi absoluta. Le tenía muchas ganas. Me veo obligado a pensar también que en ello tuvo mucho que ver la cantidad de cortos documentales que había rodado y, sobre todo, la cantidad de pies de negativo 35mm que había "tirado" en funciones de realizador del Noticiero ICAIC Latinoamericano, lo que me hizo familiarizarme con las cámaras ARRI, sus lentes, los tipos de planos y sobre todo, con la gente.

Y algo totalmente esencial para un rodaje: un productor, Evelio Delgado, un director de fotografía, Pablo Martínez y un jefe de sonido, Germinal Hernández, que se metieron en el alma de la historia y volcaron en ella toda su experiencia.

Pero todo eso no hubiera valido de nada sin los actores: Alberto Pujols, Beatriz Valdés, Reinaldo Miravalles, Consuelo Vidal, Silvia Planas y Néstor Jiménez. Ellos le dan a la película un carácter, una personalidad, un tono que la mantiene, a pesar de los años, vigente.

El otro elemento que ayuda a esta comedia ligera, insisto, a permanecer viva, es la música. Sin Juan Formell la película hubiera sido otra cosa. En su momento hubo colegas, gente del gremio que se acercaron para decirme: "Pero cómo vas a encargar la música de una película a una orquesta popular bailable". Yo respondía, "no puedo ver esta historia sin esa sonoridad". Para mí, su ritmo, su manejo del tempo, su cadencia narrativa estaba muy ligada al estilo musical  de Los Van Van. Aquí hay que sumar la mirada de otro creador insustituible, el editor Jorge Abello.

Pero me queda un elemento más al que hacer justicia; mi entorno cotidiano, mi barrio, mi familia al completo, mis amigos y mi suegra que aportó, con su peculiar gracejo, y sin saberlo, el título del film extraído de su interminable manejo del refranero popular.

Es cierto también que si me alejo de las buenas maneras con que miro en esta semblanza a Los pájaros…, podría escribir que por muchos años casi llegué a rechazarla. La realidad es que después realicé En tres y dos, que si bien cumple con lo que mi gran amigo, su guionista Lichi Diego, llegó a visionar —el trozo de vida que hay en jugadores de béisbol imprescindibles en la historia del deporte cubano—, no levantó el vuelo que hubiéramos deseado. Le siguió el desencanto de La vida en rosa, sin duda, y quizás por pretenciosa, mi peor película.

Todo quedó listo para que a las puertas de los años 90, mi particular desengaño del proyecto nacional y mi salida del país hiciera que vetaran para los cubanos mis películas posteriores: Melodrama (seleccionada al Forum del Festival de Berlín), que estilísticamente continuaba una búsqueda cercana a la mirada de Los pájaros…, pero rodada con un sentido de la ironía y la chanza mucho más agudo y "maldito", quedó en el olvido.

Ignoraron también Si me comprendieras (igualmente presente en el Forum de La Berlinale) filmada en Cuba, pero ya con una productora española, y Cercanía, hecha en Miami, y presente en el Festival de Los Ángeles, que hablaba de cosas que directamente afectaban al cubano. Estos procederes hicieron que para los cubanos yo sea, casi únicamente, "el de Los pájaros tirándole a la escopeta".

Buenos amigos me insisten en que olvide esos percances y me coloque en la postmodernidad que vivimos. No lo puedo hacer, quizás porque por mucho que trate de romper mis prismáticos tirándolos contra el piso, no lo consigo y observo, de manera pertinaz a través de ellos, un futuro que siempre me traslada al pasado.

Pero sí he conseguido llevar un poco de calma a mis expectativas (soy de los partidarios de la mejora de relaciones Cuba-EEUU), por ello me veo, algún que otro día, o mejor más temprano que tarde, caminando por Centro Habana, por alguna calle de Camajuaní, o de Palma Soriano, volviendo a hablar de Los pájaros tirándole a la escopeta a sus admiradores, pero con buenas copias de Melodrama, Si me comprendieras y Cercanía bajo el brazo, invitando a los vecinos que quieran sacar sus carcomidas sillas a la puerta de sus casas, diciéndoles que traigo una pantallita conmigo, donde podríamos ver las otras películas que hice y ellos, aun, no conocen. Y es que, ni en el mejor de los escenarios del corto ni del mediano plazo, imagino los pocos cines que quedan en mi país estrenando mis "otras" películas. Cosas del pesimismo.

'Los pájaros tirándole a la escopeta', de Rolando Díaz

El filme en un par de meses cumplirá 31 años.

Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

Gracias Rolando, es una sorpresa muy agradable saber que todavía los acordes de “ Y Que tu Crees? “ junto a la Silvia Planas con sus pruebas de embarazo, todavía tienen vida en las pantallas, como nos enseño tu película.Cuantos mas van a ver a Miravalles, Albertico, Betti y Consuelito, en sus avatares, La recuerdo con la nostalgia y la alegría, y te diría que mas que vigente, nunca va a envejecer, porque fue una película hecha con mucho amorTutti

Imagen de Anónimo

Disfruté mucho esa película cuando se estrenó y la he visto como seis veces.  Sin duda, "Los pajaros tirandolse a la escopeta" es una de las mejores comedias del cine cubano de todos los tiempos y una de las mejores de América Latina, pese a su abrumadora cubanía, pues machismo hay de sobra en toda la region. Y ciertamente, la musica de Formel fue igualmente genial

Rolando Diaz con esa comedia pasa a ocupar un lugar destacado en la Historia del Cine, como lo ocupa Billy Wilder con "Some like it hot"(Algunos prefieren quemarse).

Gracias, Rolando, por esa obra extraordinaria.

Anibal

Imagen de Anónimo

Guardo muy gratos recuerdos de "Los Pajaros...", tuve la dicha de verla cuando la llevaron a Tashkent en la ex URSS, creo que en aquel 1984 y la proyectaron a la comunidad de estudiantes que alla estabamos, otros tiempos sin dudas, pero para mi, una gran pelicula, bien hecha y con buenas actuaciones.

¿Donde podemos encontrar las peliculas posteriores que Ud. menciona?, estan en Internet?. Gracias por esa gran pelicula.

Imagen de Anónimo

tengo 38 anos, vi los pajaros tirandole a la escopeta de nuevo hara cuestion de un ano, junto a mi esposa, y nos volvimos a reier y emocionar, entre otras cosas porque ahora vivo en lawton y me reconoci en esos paisajes, ahora, como todo, mas destruido. La pelicula es grande por todo lo que dice su director, atrapa como algunas otras buenas peliculas de esos anos, a esa epoca que, despues de tanto descredito posterior, sera tan dificil de contar a nuestros hijos o nietos o a la propia Historia, queda como testimonio de una inocencia y una felicidad -contrapunteable por supuesto- que quedara muy oscurecida en las letanias para denostar los grandes errores y los ?grandes? hombres. Gracias Director, por aquella pelicula, y por esta fe. Un abrazo