Sábado, 1 de Octubre de 2016
01:17 CEST.
Televisión

Una esquina distinta… pero no tanto

De septiembre de 2014 a marzo de 2015, una telenovela nacional fue transmitida cada martes, jueves y sábado a las 8:30 de la noche. Como espectadora, llegué tarde a La otra esquina, dirigida por Ernesto Fiallo e interpretada por actores como Blanca Rosa Blanco, Tamara Castellanos, Paula Alí, Julio César Ramírez, Fernando Echevarría, Raúl Pomares (recientemente fallecido), Enrique Molina y Alexis Díaz de Villegas, entre otros.

Lo que me decidió a ver La otra esquina fue la actitud de mi madre, atrapada como no la había visto en mucho tiempo por una telenovela cubana. No fue la única televidente fiel; algunos incluso la llegaron a preferir a la brasileña Paraíso tropical, también recién finalizada. En las paradas, colas y esquinas, se hablaba de esa "otra" que parece tan cercana.

Y es que los personajes y conflictos eran los de muchos barrios habaneros: matrimonios fracasados, frustraciones, borrachos, gente desesperada por partir y gente dispuesta a aprovecharse de esa desesperación, alguien que tiene o tuvo una relación con un extranjero, gente que vive del trabajo o del invento. O de ambos. Casi todo visto en otras telenovelas cubanas.

¿Qué tuvo La otra esquina de diferente?

Los personajes eran de carne y hueso; ni buenos perfectos, ni malos diabólicos. La protagonista Silvia (Blanca Rosa) no era una buena madre; Marcel (Julio César Ramírez) era un marido infiel, pero un gran padre. Me preocupaba Cristina (Tamara Castellanos), que se las arregla con mentiras para invadir la casa del padre de su hijo con el muchacho a cuestas, manipula a Alexander (Alexis Días de Villegas) y chantajea al amigo de este. Para colmo, su hijo, el adolescente negro de la novela, le roba al padre.

Pero el director no maneja las cosas de manera tan simplista. Gradualmente vemos que Cristina solo es víctima de las circunstancias: ha tenido que criar sola a su hijo; el machismo, tan presente en nuestra sociedad, la relega a limpiar un taller y le impide ganarse la vida como mecánica. Su hijo muestra sinceridad y coraje cuando el momento lo requiere.

Incluso Miky, el malo, se muestra tremendamente vulnerable al confesar su fracaso y arrepentimiento por irse de Cuba y dejar a la mujer que amaba.

¿Y en qué se parece esta esquina a otras telenovelas cubanas?

Primero, en que nuestra realidad se refleja solo a medias. Nada de la precariedad y las carencias materiales que sufren muchos cubanos. Nada de las desigualdades cada vez más profundas. Se puede reflejar nuestra realidad, pero solo hasta un límite. Como en otras telenovelas, el que abandona el país se arrepiente y en el mejor de los casos se resigna a la vida que eligió. Y el denominador común más notable: los negros no son protagonistas.

¿Por qué la negra no podía ser la abogada y profesora universitaria, en lugar de la oriental abandonada por el novio (blanco) que cría sola al hijo, que al final decide quedarse con el padre que no lo atendió nunca?

¿Obtendrán algún día las actrices y actores negros cubanos un protagónico en una telenovela?

A la vez, las relaciones interraciales en la saga dan la impresión de que eso no es conflicto en Cuba. Aparentemente en esta sociedad no hay prejuicios raciales. Ningún padre blanco se alarma porque su hijo o hija tenga relaciones amorosas con un negro o una negra. Ya estamos más allá de eso, aunque el Partido haya tenido que admitir, en los últimos años, la existencia de racismo en esferas mucho más preocupantes que las relaciones amorosas.

La novela terminó con un final previsible y deseado (el malo castigado, las parejas unidas, suegra y nuera viviendo en armonía), un tanto ingenuo (que Miky creyera que podría irse tranquilamente en el avión sin que lo relacionaran con la desaparición de la niña, e incluso regresar a Cuba de visita), y tedioso tras la aparición de la niña y la detención de Miky, como si al director se le hubiese acabado la gasolina.

Pero Ernesto Fiallo, quien ya anuncia una próxima serie, puede dormir con la satisfacción del deber cumplido: entretuvo. Es todo lo que le pide un público que, llegada la hora del descanso, desea un rato de "sano esparcimiento", sin pensar en el reflejo de nuestra realidad, y mucho menos la presencia o no de actrices y actores negros en nuestras pantallas.

Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

La proxima telenovela sera un culebron contradictorio sobre un Kinkong cubano huyendo de las selvas del oriente con mucha accion, robo , sexo y abuso de material etilico....y que al final en su desarrollo, pasa de negro oprimido y borracho, a engreído ,petulante, informante mari-nero, de la Poli...Se estudia la accion de hacerlo morir buceando heroicamente en la contaminada desembocadura del Almendaris por exceso de...follaje...pero no se descartan otras propuestas originales  que genere el publico...CUBAVISION SIEMPRE AL SERVICIO DEL PUBLICO...

Imagen de Anónimo

Otra telenovelita castrista de mierda mas. Con una historia y director mediocres.

Imagen de javier monzon velazques

Coincido con la mayoria de los comentaristas. Yusimi, con ese nombre no podia esperarse algo de mas altura, ha dejado claro que es racista. Su articulo es muy simplista.

Imagen de Anónimo

Yo queria que el protagonista fuera un tranvesti. La próxima telenovela la escribe Yusimi para que salga perfecta. Esta estuvo muy buena, con todos los ingredientes del genero.

Imagen de Anónimo

El dia q escriban una novela,con diferentes temas como,un gran ladron,deportistas ,músicos o santeroa entonces el protagonista será un negro

Imagen de Anónimo

Tremendo mojón la novelita, lo mismo con lo mismo.

Imagen de Anónimo

Anónimo de las 7:30 Su comentario, aparte de poco edificante, es bastante racista. ?Quién que las novelas cubanas de hacen para vender? Este género no es demasiado profundo, aunque creo que no demasiado superficial. Tratándose de una tele novela cubana, pues es muy claro que TIENE que haber presencia de actores negros o de cualquier otra etnia -no me importa si este es protagónico o no-. Un actor o actriz -si es bueno y convence- no depende de su color de piel para hacer atractivo el formato de su trabajo. Ejemplos sobran en otras filmografías. A lo mejor fue una broma suya -!ojalá!- ,pero; a estas alturas de la vida que haya personas pensando tan primitivamente da pena. El Lapón Libre.

Imagen de Anónimo

No se trata de racismo sino de realismo. ¿A quien le van a vender una telenovela con un protagonico bien negro? ¿A Nigeria,  Brasil o Jamaica, que ni siquiera hablan español? Hay que ser realistas...No hay que temerle a los papeles secundarios...Le dan fuerza a la trama con variedad de enfoques y colores...Si no se piensa en la demanda para VENDER una telenovela, no amerita hacer una proxima...y seguiran con la tontera marxista arruinandoles la cabeza y vaciandoles el estomago...

Imagen de Anónimo

Ser plantean algunos problemas de forma superficial pero no se señalan las causas o motivos reales que ocasionan los problemas. La gente tiene la culpa pero el gobierno no. Una constante de todas las telenovelas cubanas. Jugar con la cadena pero no con el mono. Es otra mediocre telenovela cubana.