Miércoles, 28 de Septiembre de 2016
14:20 CEST.
Cine

Una dura pared de Fernando Pérez

Acaba de estrenarse en los cines cubanos La pared de las palabras, del director Fernando Pérez. Como en sus filmes anteriores, Pérez no se propone arrancarnos una carcajada fácil a costa de situaciones absurdas o incluso tristes relacionadas a nuestra lucha por la subsistencia.

Tras haber explorado la historia de Cuba a través de filmes como Clandestinos y José Martí, el ojo del canario; el período, más nefasto que especial, de los años 90, con Madagascar, y el poco esperanzador inicio del siglo XXI, con Suite Habana, Pérez nos enfrenta a una historia que podría ocurrir en cualquier lugar del planeta.

Luis sufre una distonía que le impide la comunicación a través de palabras o gestos; su madre le ha dedicado toda su existencia, al punto de dejar su propia vida y cualquier otro afecto a un lado. El sentido de sacrificio de esta madre y los conflictos y frustraciones que experimentan los personajes son los que experimentaría cualquiera, en iguales circunstancias, en cualquier parte del mundo.

Esta es una película dura, de desolación, transportada al contexto cubano: precariedad en el sanatorio donde los pacientes se bañan con agua fría, apagones que allí logran evadir con una planta eléctrica… a veces, dificultades para trasladarse en el transporte público, y hasta en el privado, columnas agrietadas que intentan sostener la ciudad. O sea, un contexto duro y desolador.

Pero esta desolación no carece de belleza; al igual que en otras de sus películas, en La pared… hay una cuidadosa fotografía y dirección de arte.

En La pared… tienen un alto protagonismo las actuaciones. Isabel Santos, quien contribuyera a esa legendaria la ópera prima del director, Clandestinos, también ahora, con el personaje de la madre, aporta al carácter conmovedor del filme. Laura de la Uz, también presente en otros filmes del director, regala varias de las mejores escenas de la película, en el cuerpo de una loca obsesionada con la revolución y el Partido.

Por su parte, Jorge Perugorría sorprende en el personaje de Luis, y devuelve las expectativas creadas veinte años atrás con el Diego de Fresa y chocolate.

Resultan además dignos de mención los actores que interpretan al resto de los enfermos en el sanatorio, y la de Maritza, joven con síndrome down que interviene en el filme.

Los desempeños de la estelar Verónica Lynn (abuela materna de Luis), Manuel Oña (médico del sanatorio) y Carlos Enrique Almirante (hermano de Luís), resultan acertados en personajes que no les exigen demasiado.

Aunque La pared… no alcanza la altura de otras películas del mismo director, y esta espectadora siente que sobran las palabras de Luis al final, el filme posee la virtud de dirigir nuestras miradas a conflictos que nada tienen que ver con las carencias materiales y los deseos de abandonar el país.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Felicitaciones a fernando Perez, nuestro mejor director vivo... Ya la vi en un CD. Desoladora y a la vez de un humanismo enorme.