Viernes, 30 de Septiembre de 2016
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Opinión

La última lección de Oliver Sacks

Oliver Sacks publicó un artículo extraordinario en The New York Times sobre su muerte próxima. Tiene cáncer en el hígado, irreversible e imparable, como consecuencia de un melanoma en un ojo que hizo metástasis. Tiene 81 años y goza de una personalidad mucho más grata que su menguada salud.

Lo sorprendente del artículo es el tono sereno con que el autor reflexiona sobre su inminente desaparición. La muerte es un tema de mal gusto en Estados Unidos. La palabra cáncer suele ser sustituida por el absurdo circunloquio "una larga y penosa enfermedad". La gente "pasa a otra vida", se "va". Vale la pena leer el clásico de Philippe Ariès, Historia de la muerte en Occidente, para entender cómo un hecho tan absolutamente natural como morirse, esa "costumbre que suele tener la gente" —dice la milonga argentina—, se ha convertido en un tema tabú.

Sacks es un médico neurólogo, nacido en Inglaterra, profesor de su especialidad en la Universidad de Nueva York. Hace tres décadas publicó un libro que de inmediato se transformó en un best seller: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. En un lenguaje sencillo, propio de los sabios, contó 20 historias de personas que padecían otros tantos problemas neurológicos en el que abundaban las alucinaciones visuales y auditivas.

Quienes disfrutan de las célebres conferencias TED pueden verlo y escucharlo. Por él descubrí que muchas personas normales tienen ("padecen" no es el verbo adecuado) alucinaciones que se diferencian de las que sufren los dementes. Las alucinaciones benignas son silentes y la persona no se siente amenazada. Las malignas, que afectan, por ejemplo, a los esquizofrénicos, son terribles porque las visiones y las voces interpelan agresivamente a quienes las experimentan.

Al final de la charla, el propio Sacks reveló que su cerebro, de vez en cuando, fabrica autónomamente figuras geométricas que se instalan en su imaginación sin consecuencias posteriores. Parece que se deben a los problemas de la vista que lo aquejan. El melanoma lo privó de la visión de un ojo y ve con gran dificultad por el otro. Los ciegos o casi ciegos son quienes con mayor frecuencia perciben estas alucinaciones benignas elaboradas por el cerebro.       

En todo caso, la existencia de este hombre ha sido extraordinaria, así que no me sorprende que se despida de ella de la misma manera. En lugar de llorar o rasgarse las vestiduras de dolor, hace un breve recuento de la dicha de haber vivido muchos años de apasionante creación, lucha y, a ratos, felicidad. 

Inmediatamente, nos dice cómo va a emplear el tiempo que le queda y revela el cambio sustancial de sus prioridades. Lo que la víspera del fatal diagnóstico le parecía importante, súbitamente queda relegado a un segundo plano.

Creo que de las muchas lecciones que ha dado este excelente profesor, la mejor es esta última: enseñarnos a morir sin aspavientos, felices por haber sido criaturas inteligentes y sentientes (la palabra la acuñó el filósofo Xavier Zubiri) que hemos podido gozar de lo que ninguna otra especie ha percibido nunca: entre otras maravillas, la belleza, el humor, la ironía, el amor, el conocimiento del pasado o la anticipación del futuro.

Es muy curioso (y lamentable) que en Occidente interpretemos la muerte como una especie de desgracia o maldición evitable y no como lo que realmente es: el cierre de un ciclo por el que hemos tenido la inmensa suerte de pasar, pese a las escasas posibilidades que teníamos de nacer y convertirnos en seres humanos.

Nadie nos enseña nunca todo lo que es genuinamente importante: cómo vivir en pareja, cómo criar una familia, cómo cuidar y tratar a los hijos o a los ancianos de nuestro entorno, cómo ayudarlos a morir, cómo afrontar la soledad cuando esto sucede. Por último, cómo enfrentar las enfermedades y la muerte con naturalidad. Todo eso debemos descubrirlo por nuestra cuenta, a lo largo de la vida, cuando hubiera sido mucho más sencillo que nos lo enseñaran.

Como ha hecho Oliver Sacks, por ejemplo.

Comentarios [ 13 ]

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Gracias CAM. Despues de leer su articulo en El Nuevo Herald busque el del NYT y me parecio estupendo. El suyo es de gran lucidez.

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Para Anónimo - 22 Feb 2015 - 4:33 pm. Te agradezco tus consejos de corazón, pero a estas altura del campeonato me mantendré como forista, hace ya mucho tiempo le decía a Jorge 66, que en paz descanse, en este mismo foro en defensa de Yoani “que cada perro con su hueso que lo importante era  roerlo bien y que ella (Yoani) había sabido escoger bien su hueso”, a pesar de lo que tú digas y pienses de Esopo él ha sabido escoger su hueso no sabe si lo roe bien pero hasta ahora a saciado su hambre de ayudar a Cuba a su manera, Larga vida para CAM para que siga también royendo su hueso por el bien de Cuba, COMENTARIO de Esopo.

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Sera buen texto, pero yo perdi la confianza en el aspecto humano de Carlos Alberto Montaner despues de acusar de antisemitas a los que criticaron los excesos de la armada israeli contra los civiles y ninos palestinos. Podra rebuscar las palabras mas bellas y humanas del mundo pero a mi ya no me dice nada. Tampoco se que se trae con que Occidente esto y lo otro, unas veces apunta como para salvar los valores  Occidentales, otras veces (como ahora) parece denigrar esos valores porque segun el es "lamentable" que Occidente no ensene... Ademas, Carlos, el culto a la muerte esta bastante diseminado en muchos paises de Occidente, el simbolo de la carabela y los huesos esta hasta en los juguetes infantiles. Y otra cosa, no todos los seres humanos  tenemos una nocion igual sobre la muerte, porque imaginate que ahora todos tengamos que aprender el significado nuevo que tu propones.  Nadie en el mundo, y ninguna ensenanza quitara el pesar que siente alguien por la muerte de un ser.  querido. Si te referistes al cancer, a una enfermedad "penosa", estoy de acuerdo que debe asumirse mientras se tenga vida, pero asimilar la muerte tiene otros significados Carlos Alberto. Que hay despues de la muerte? Es otro debate interminable cuya resolucion posiciona a las personas frente a la vida o ante el suicidio (muerte).

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maravilloso artículo, gracias

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carlos te felicito todo lo que escribes es maravilloso sigue asi 

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¿Por qué "Esopo" no se embulla y escribe TEXTOS PROPIOS en lugar de estar revoloteando como molesto moscardón en los textos ajenos con una arrogancia insufrible para incrustar sus "reflexiones" y admoniciones? Anímese, Don Esopo, que el que empuja no tropieza... Por otra parte, admirable texto de Montaner, que lo confirma como un filósofo sereno, a ratos melancólico, pero siempre profundamente humano, como en sus columnas de temas actuales.

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Gracias a Carlos Alberto Montaner por abordar este fundamental tema.  Oliver Sacks, es un genio y sabio.  Su articulo en el NYT nos ha tocado a mucho.  Para los que pueden leer ingles, se los recomiendo.

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CAM...dedicaste a esto. Es lo mejor que has escrito. En el tema del liberalismo; estás perdido..Lo de hoy es lo que mejor que has escrito en tu vida. 

También gracias. FcoG. 

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CAM, buen artículo, mientras leía pensé que estabas hilvanando alguna treta para entrarle al mono-tema cubano, talmente parece que CAM se está transformando o está mostrando una faceta de su personalidad desconocida. Por otro lado me parece que sería beneficioso para CAM, mantenerse en un compás de espera hasta tanto las aguas cojan su nivel en el presente escenario, para evitar más desgaste y mientras tanto publicar artículos como este que son buenos para la salud y para tranquilizar el espíritu de los lectores en estos momentos de tensión, incertezas y espera, COMENTARIO de Esopo.

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Admirable escrito, pero a mi juicio lastrado por la carencia de la Fe. La muerte es, para quienes tenemos la dicha de tener ese don, sólo un paso hacia otra dimensión de la vida que no termina y sólo tendrá su culminación cuando la promesa de resurrección de Jesús se cumpla. No es que en Occidente y otras partes se trate de disimular la muerte; es que la temen quienes la ven como el fin de todo.