Domingo, 25 de Septiembre de 2016
16:00 CEST.
Censura

La censura que no censura

El 2003 fue un año de muerte en Cuba. En marzo el Gobierno lanzó una guerra abierta contra sus ciudadanos. En escasas horas, más de 100 opositores pacíficos y periodistas independientes fueron arrestados de una punta a otra de la Isla. A la postre, la prensa internacional llamó a los más notables como la causa de "Los 75", pero muchos otros fueron reprimidos meses antes y también después de esa "Primavera Negra".

Jorge Alberto Aguiar Díaz tenía por entonces 36 años y era un traficante de libros en Centro Habana. Su biblioteca era magistral. Impartía gratis talleres literarios que él llamaba "laboratorios" y "clínicas de escritura": era un delirante post-deleuziano. Su público era numeroso y entusiasta, yo incluido entre ellos. Conformábamos una audiencia que a ratos confundía a JAAD (por las siglas de su nombre) con una especie de gurú generacional. Y lo era: JAAD diríase salido de un entrecruzamiento entre los deseos rabiosos de Charles Bukowski y un toque neurótico de Roberto Arlt.

Yo era su pupilo preferido (o peor). JAAD nos liberaba con su verbo vivo en una Habana que era cada día más cárcel y más cementerio. Pero JAAD colaboraba con sus columnas de opinión para la agencia de prensa contestataria Decoro. Así que en su casa se le aparecía a cada rato la Seguridad del Estado, siempre de dos en dos sobre una única motocicleta Suzuki, agenticos secretos en ropa de civil. Uno de ellos, por cierto, es hermano de una poeta exiliada en USA devenida ahora académica, a quien JAAD reconoció y prefirió callarlo (y solo por eso lo callo ahora yo).

En otro frente de batalla estaba sentado en su trono de talibán Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro. JAAD había ganado en 2001 el Premio de Cuentos Pinos Nuevos con su libro Adiós a las almas. Como parte de dicho premio, Adiós a las almas debía ser publicado por la editorial Letras Cubanas. De hecho, se publicó en 2002. La censura en Cuba se ha hecho especialista en eludir los escándalos, en ahorrar los daños colaterales, en no consagrar más mártires.

Pero, en secreto, las presiones y chantajes comenzaron a caer sobre JAAD tanto desde el Ministerio del Interior (la policía política a sueldo del clan Castro) como desde el Ministerio de Cultura (los sargentos literarios a sueldo de Abel Prieto y Miguel Barnet). Al final, Adiós a las almas se presentó en la Feria Internacional del Libro de La Habana y aparentemente comenzó a circular. Sospechosamente, el libro de súbito resultó ser un best-seller, a pesar de que no hubo ninguna campaña de promoción oficial. En apenas semanas, los 1.000 ejemplares se agotaron en las librerías de La Habana y ya no se supo nunca más de sus ventas. Hummm…

Los amigos de JAAD lo felicitábamos por su éxito. Pero él no lo celebraba. Tenía una intuición que a la postre resultó premonitoria. La Seguridad del Estado opera siempre en el reino de lo invisible. Nunca da la cara. De ahí lo siniestro de toda dictadura de izquierda. Y JAAD no quería olvidarse de cuánto lo presionaban para que, en tanto escritor crítico, dejase de publicar como miembro del grupo Decoro en el portal Cubanet.

En 2004, tras no pocas advertencias y amenazas, el Gobierno autorizó a JAAD a viajar a España, por haberse casado con una mujer de ese país. Antes, ya le habían advertido que podrían encarcelarlo junto a "Los 75" por el delito de propaganda enemiga. O que algo desagradable podría ocurrirle a su familia más cercana, incluida su hija. Querían librarse de su presencia en Cuba. Y lo lograron por fin.

Horas antes de tomar el avión, a JAAD lo llamó un anónimo: "Ven de inmediato a esta dirección… Trae dinero. Te conviene".

Y JAAD, el trapichero de libros y aventuras, no pudo dejar de ir. Fue. Soy testigo.

La dirección resultó ser un almacén de la empresa distribuidora de libros, adscrita al imperio estatal de Iroel Sánchez. Allí lo esperaba un viejo conocido de su centrohabanero barrio. El muchacho le dijo: "Siéntate o te vas a caer de espaldas" (esta es una mala transcripción mía por autocensura: en realidad el muchacho lo que dijo fue que JAAD se iba a "caer de nalgas").

Entraron al almacén. En una de las naves fueron hasta un par de contenedores metálicos. Solo uno de ellos estaba cerrado con candado. El muchacho sacó su manojo de llaves, eligió una como al azar, y lo abrió. Dentro estaba una especie de álef, el irrepetible universo concentrado en algunos metros cuadrados del municipio más densamente poblado de La Habana.

En efecto, en la barriga de aquel contenedor clausurado relucía la tirada intacta de Adiós a las almas. Una tirada no solo intacta, sino inédita. El libro de cuentos de JAAD se había publicado en Cuba a todos los efectos públicos, pero en la práctica estaba retirado de la circulación: por eso habían regado el rumor de que su obra había sido un best-seller y ya estaban agotadas las ventas.

El muchacho tenía órdenes expresas de clasificarla como "libros deteriorados" y mandarlos a hacer pulpa para reciclar el papel. Palimpsesto perverso del despotismo tropical en un régimen arcaico que desprecia cualquier cultura libre cubana. El muchacho había estado un buen tiempo sin atreverse a cumplir su tarea destructiva de Adiós a las almas. Su duda no era por solidaridad con el autor, no. Su indecisión era simplemente monetaria. Ya ese muchacho también tenía mercantilizada de muerte su alma.

Así el asalariado de Iroel Sánchez le pidió a JAAD un dólar por cada libro Adiós a las almas que quisiera salvar. Tremendo dilema para un escritor: ¿cuántos libros propios recuperar y cuántos ver triturados con impotencia?

JAAD tenía ahorrado unos cuantos euros para viajar ese día, una moneda por entonces todavía de estreno en la Isla, pues no era nada frecuente verla circular. Así que compró casi medio millar de ejemplares, unos 300 euros en total. Los metió en una caja y cargó con ellos para su casa en un segundo piso de la esquina de San Miguel y Escobar.

Por poco se le hace tarde para partir en taxi hacia el aeropuerto. En Madrid lo esperaba su esposa más reciente (ya no lo es en la actualidad). En La Habana dejaba la mitad de la tirada de un worst-seller llamado Adiós a las almas, su único libro incluso hoy. JAAD siempre entre dos aguas, como un cristo de tramoyas totalitarias. Entre la pasión de los cuerpos y el apasionamiento del texto.

De un lado, el Estado mentiroso al punto de la maldad: gastando los recursos del pueblo cubano, en un ciclo inútil de imprimir y reciclar los libros "problemáticos", sin siquiera pasar por el lector. Del otro lado, el placer como sucedáneo de la muerte y una vida en la verdad: emprender la fuga de un Fidel fósil y pretender ser un intelectual lejos de su materia prima natural, La Habana.

Casi nadie en el mundo sabe esta historia sin histología de cómo el Estado cubano recicla los libros que publica pero nunca pone a circular. Le recomiendo a los escritores cubanos de fama que no estén tan confiados con sus publicaciones en la Isla. Leonardo Padura y Pedro Juan Gutiérrez, por ejemplo, acaso han sido así también censurados sin censurarlos.

Una década decadente después, JAAD deshabita ahora en España abandonado por el Estado y por Dios, donde padece 1959 calamidades sin quejarse. Los cuentos de Adiós a las almas siguen siendo una joya exclusiva que casi nadie posee. Ojalá los lectores cubanos dentro y fuera de Cuba nos acordemos, antes de que sea demasiado tarde, de salvar a este autor. Con un euro por libro basta.

 

Comentarios [ 38 ]

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo

Pueden descargar gratis en pdf el libro de cuentos ADIÓS A LAS ALMAS de Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD) en este enlace:

https://www.scribd.com/doc/53534540/Aguiar-Diaz-Jorge-Alberto-Adios-a-la...

Imagen de Anónimo

Lástima que no se dijera nada de la calidad del libro y todo el articulo gire sobre la anecdota,pero sea como sea, muy bueno.

Imagen de Anónimo

Me gusta mucho lo que escribe olpl !!me resulta fresco e interesante y veraz ..no leo mucho es la verdad y menos de intelectuales cubanos . En general sea cualquiera de las artes .los artistas cubanos para mi todos han sido bien complices y oportunistas en general .exeptuando a dos o tres .el resto mira hacia otro lado o hacia su ombligo .el arte cubano y artistas .estan demaciado contaminados .y leerlos ,escucharlos o percibir su arte me resulta y me hace ser parte de eso q no quiero ser .ni que mis hijos sean .

Imagen de Anónimo

Un fuerte abrazo para mi hermano Jorgito, el más sensible de mis amigos: ¿unos garbanzos al infiernillo?...Todavía recuerdo el aguacero en Obispo 360, las muchachas sin paragua: aquella negra bella, muy sexy, siempre en minifaldas que tanto le gustaba ir contigo al almacén: a mí mirarle la vida flexionada!

Chama, sabes dónde estamos.

OLPL, Olguita, Olga Espinosa V, no era, no fue, ni es solamente eso que no nombras bien...lo demás está bonito, te felicito, me gusta sentir tu cariño por el amigo.

Pdta: Ponte, hace un rato hablamos, este sí que soy yo; apunten la chapa, los demás son de cartón!

Imagen de Anónimo

Olvide firmar mi comentario del 16 de febrero, 2015 a las 10:11 pm. Lo haré ahora y aunque se que los consejos se dan cuando a uno se lo piden me voy a atrever a sugerirle al   autor de este artículo, OLPL, que ignore a este frustrado que lo ataca de forma anónima, destilando veneno y aunque ni lo reconozca, una gran envidia, en mi pueblo a ese tipo de ataques se les calificaba de "bajo y sucio" y así es el susodicho (anónimo 10:11 y 11:11 pm). hay de todo en este mundo, este sufre con sus éxitos, pobre de el. Y sobre toda su conferencia sobre los trabajos en las universidades norteamericanas, el conoce bastante, pero le faltan muchos detalles en los que precisamente están los que permiten a personas preparadas de cualquier país enseñar en las universidades (Aunque no sean graduados de EU, o no tengan un Ph.D.)No es fácil, pero el que puede, puede y seas lo que seas antes de impartir una clase universitaria hay que prepararse muy bien. ¿No se por que a esta persona le ha molestado tanto que OLPL desempeñe ese trabajo? Lo lógico es alegrarse por el, pero la envidia es el peor de los sentimientos.

Maritza.

Imagen de Anónimo

Sí, Reinaldo Arenas. Eres profesor de Brown. Mira que comes catibía. Profesor en USA, en esa universidad nada más y nada menos, es el equivalente a catedrático. Serás un simple lecturer, un TA. o teaching assintant, pero profesor, no. Enano, no hables eso en público para gente que sepa. Das pena. Aunque te felicito por el puesto. Ojalá y te dure, pues generalmente son transitorios y luego hay que buscársela cuando no se tiene un Ph.D. de USA. Con muy raras execpciones, como es la de un célebre latinoamericano de esa universidad donde enseñas, aunque no sea profesor. Los puestos permanentes, Tenure aquí, de las universidades más importantes, los dan en plazas que salen a nivel nacional, con alto nivel competitivo aún para plazas de universidades pequeñas. Mas para Brown, y otras Ivy League, tienes que ser graduado de Harvard, Yale, Cornell, etc. ¿Lo eres tú? Mide lo que dices, pues voy a pensar de que sabes ni dónde estás parado. Esa respuesta es muy superficial, además de arrogante. Típica de ti, of course.

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo

Para Anónimo - 16 Feb 2015 - 9:47 pm.

Con toda la información que tienes de mí (acusación de castrista, de autosuficiente, del desnudo deslumbrante de 2008 que nadie ha visto pero del que todos hablan -no es esa foto que circula por ahí-, la asociación con Cabrera Infante -a quien no leo y, cuando lo leo, me sabe a paleoliteratura-, la mención de ser hijo único -dato privado-, el atacarme como si tú estuvieras en el exilio, la increpación de que me ponga a trabajar como si ser Profesor en Brown University no fuera un trabajo y duro, etc.), con toda esa información que desde 2007 están paleando sobre mí, te falta todavía un dato escondido.

Yo soy libre. Tú todavía no.

Imagen de Anónimo

Para anónimo 16 Feb, 2015; 9:47 pm

Que  viva la libertad de expresión! por poderla ejercer y disfrutar, escribo que yo soy de esa otra gran parte del exilio y el pueblo de Cuba que admira y respeta a Orlando Luis Pardo, me gustan sus fotos y sus escritos, mucho. Además lo considero un joven sincero y valiente que respalda con su nombre lo que piensa y opina, no se oculta detrás de sobrenombres o "anónimo", como otros. Pienso que se puede criticar sin insultar o tratar de desprestigiar,  esa táctica es sólo un boomerang que siempre golpeara al que lo lanza. Gracias OLPL por este artículo, sigue generando y allá los que sufran con tus éxitos.

Imagen de Anónimo

Orlandito, se te huelen varias cosas: la falta de respeto, herencia castrista, junto con la autosuficiencia, propias ambas del Hombre Nuevo que no sé si podrás quitarte de encima. Es inherente a ti. No se llega a gran escritor posando desnudo y escribiendo como otros que ya lograron su grandeza. Me explico, tratando de escribir como Cabrera Infante, con sus barroquismos que a ti, por repetirlos y no ser genial, como él, ni original, no te pegan. No hay que ir hasta ti. Respuesta propia de hijo único que se cree rey del mundo. Lo serás de tu madre. Y para de contar. No hay que rendirte pleitesía. No hay que ir hacia ti, porque eres un don Nadie que trata de epatar. No escribo para que me respondas. Es para que sepas la opinión que muchos en el exilio tenemos de ti. Claro, a ti eso no te importa. Tú no sabes lo que es ser educado. Ser un aristócrata. Jamás llegarás a ser nada de lo anterior. Y dudo que escritor con obra importante. Déjate, pues, de cursilerías y arrogancias. Y ponte a trabajar. Das lástima. Pena. Y hasta vergüenza de que seas cubano. No caigas más. Aunque me tiene sin cuidado cuan profundo te hundas. Vaya, me da igual. Cuando yo salí de Cuba tú no pensabas ni nacer.

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo

Zoraida Marrero, lo dije como una provocación pública. No hard feelings at all.

Pero sí cuenta con mi amistad y mis respetos de autor atroz. 

Un abrazo cubano, por ahora digital.

OLPL