Miércoles, 28 de Septiembre de 2016
00:58 CEST.
Televisión

Del paquete y la propaganda inútil

La principal preocupación de las autoridades culturales cubanas tiene un nombre: el paquete. Debido a su rápida expansión durante el pasado año, el Noticiero Nacional de Televisión en su resumen anual hubo de dedicarle un gran espacio a este nuevo y sui géneris producto audiovisual. En dicho reporte, aunque el oficialismo reconoció alguna de las causas de por qué el paquete ocupa un gran espacio en los momentos de ocio del cubano las críticas de siempre no se hicieron esperar: banalidad, superficialidad y un exaltamiento de las supuestas "sociedades de consumo".

En varias de sus intervenciones el comisario cultural Fernando Rojas ratificó que debe y tiene que ser el Estado y sus instituciones quienes dicten y orienten qué productos culturales y bajo qué patrones estéticos e ideológicos debe consumir el cubano.

La ofensiva descalificadora contra dicho producto —concebida de manera muy solapada— ha tenido su continuación en el recién finalizado Consejo Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), donde los comisarios culturales mostraron una gran preocupación por la rápida aceptación entre los cubanos del paquete y llamaron a los dirigentes juveniles a contrarrestar esa "ofensiva de banalidad" entre los jóvenes, "tomar una distancia crítica" y buscar desesperadamente opciones alternativas para exaltar los supuestos "valores humanistas" del régimen. Es de esperar que en varias de las publicaciones culturales oficiales continúe la campaña contra el paquete y sus "nocivos" efectos.

Lo que se pretende hacer es la misma estrategia que se ha seguido cada vez que aparece una iniciativa o proyecto al margen de las instituciones: o se clausura sin explicación alguna o es penetrado y cooptado por los organismos oficiales para cercenarle su autonomía y evitar —a mediano o corto plazo— cualquier espacio mínimamente independiente. En el caso del paquete esta estrategia ya no es posible y la sugerencia ha sido "contaminarlo" con los productos audiovisuales generados por los organismos culturales del régimen.

El régimen comprende o acepta a regañadientes que no es posible eliminar el paquete pero sí trata de penetrarlo, y de paso siembra el temor entre sus distribuidores, quienes siempre se han cuidado de no introducir en sus ofertas programas de corte político o resúmenes de noticias de la prensa independiente.  

Obviamente el fracaso de los comisarios en su intento de control está asegurado, pues tratan de luchar contra los efectos y no las causas del problema. Grandes y continuados operativos desde los años 90 contra las antenas parabólicas y altísimas multas por su posesión no han podido impedir que muchos cubanos busquen alternativas para consumir la televisión hispana de EEUU o cualquier producto audiovisual de su interés.

La ofensiva propagandística contra el paquete es un ejercicio de futilidad de una política cultural arcaica anclada en el pasado y sin una real comprensión de las dinámicas de la era digital en pleno siglo XXI. El "paquete" ha llegado para quedarse y solo será sustituido cuando los habitantes accedan a la televisión satelital y por cable y decidan libremente que desean ver desde la comodidad de sus hogares.

Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

Los tontos andan por doquier Mira este lo q dice. Q lejosok de Cuba andan y q poco saben

Imagen de Anónimo

Pero si *El Paquete* es un producto de la propia Dictadura, a otro con el cuento de que semanalmente un Alan Gross entra por el Aeropuerto toda esa cantidad de datos y los distribuye por todo el país sin que ellos lo sepan.

Cada vez creo mas en el dicho que: CADA PUEBLO TIENE EL GOBIERNO QUE SE MERECE

Imagen de Anónimo

Buenooo,lo del consumismo se resuelve rapido,que lo pongan por la libreta 1 cada 45 dias y veremos a las viejas corriendo cuando alguien de barrio grite....¡¡¡LLEGOOO EL CAARRO DEL PAAQUETEEE!!!

el  bobo alipio*'+

Imagen de Anónimo

Muy buen análisis. Es exacto.