Viernes, 30 de Septiembre de 2016
23:11 CEST.
Cine

Fernando Pérez y el dolor de las palabras

"No quiero que La pared de las palabras tenga una sola lectura, mi intención fue que se abriera a múltiples interpretaciones, que no se quedara solamente en el plano del drama familiar y que cada espectador pudiera establecer asociaciones con nuestro contexto social ", expresó a DIARIO DE CUBA el Premio Nacional de Cine Fernando Pérez sobre su reciente filme, laureado en el XXXVI Festival de La Habana, que pronto se exhibirá en el circuito de cines de estreno de la Isla.

Entre la desesperación y los angustiosos gritos de una institución mental transcurre gran parte de la acción del filme, clasificado por su creador como "un drama humano".

El amor maternal, la entrega, el dolor, la comprensión, la resignación y la esperanza, funcionan como aristas inequívocas de la historia, que gira en torno de la disfuncionalidad de una familia de la Cuba de hoy provocada por la extraña enfermedad neurodegenerativa que padece Luis, uno de sus miembros.

Como un inventario de angustias apreciamos el largometraje, el octavo de la filmografía del director de Suite Habana, aunque el primero en su vasta y diversa trayectoria en realizarse de espaldas a la decadente industria del cine en Cuba. Protagonizado por Isabel Santos, Jorge Perugorría, Carlos Enrique Almirante y Laura de la Uz, el filme funciona como una suerte de ensayo intimista y personal de su creador, que apoyado en un guión de Zuzel Monné hizo aportes a la trama desde su propia perspectiva y dolor.

Al ser interrogado por nuestra publicación sobre la decisión de filmar de forma independiente —Pérez pertenece al grupo G-20, cineastas que reclaman una Ley de Cine en Cuba—, respondió que a pesar de las posibles lecturas censurables de esta obra, el tema que aborda no constituyó el esencial motivo para decidirse a filmar por su cuenta y riesgo. "Traté de economizar tiempo y evadir las trabas burocráticas que tanto obstaculizan la producción audiovisual en el país", declaró.

Pérez filma cada cuatro año, "ese es mi destino", afirma entre risas y se sabe afortunado, pues tal y como están las cosas en Cuba, esa oportunidad significa todo un privilegio. Este prominente cineasta es un hombre modesto, sencillo en extremo, al que la vida no se lo ha puesto fácil. El filme posee inevitables matices autobiográficos en lo que a entrega y sacrificio se refiere. Quienes le conocemos y hemos sufrido con él, entendemos lo que esta película simboliza y lo que le costó hacerla, quizá como exorcismo.

Con esta entrega, una vez más Pérez filma a Cuba, a su Habana, ciudad de sus sueños, pesadillas, regocijos, nostalgias y desvelos, mientras filma sobre sí mismo. Múltiples lecturas, miradas, subjetividades encontradas, paralelismos, metáforas, guiños, intertextualidades aparecen en escena a lo largo de la cinta que puede asumirse además como una declaración de principios. Es una obra compleja que te empieza a doler desde los primeros planos henchidos de desesperación, es violenta y tierna, bella y cruda, poética y álgida al unísono.

Según Pérez, "no hice concesiones, traté de abordar el tema de los enfermos y las instituciones psiquiátricas tal y como es. Explorar emociones y las complejas situaciones por las que transitan los enfermos y los familiares de estos fueron los principales propósitos del filme. También quise que el espectador se acercara a este mundo que con todo derecho y razón solemos repeler y percibir con cierto miedo o temor. Mostrarlo, darle voz a esos seres a veces olvidados, demostrar que también existen y que su realidad es dura aunque no llegan a perder sus aristas emotivas. Estoy preparado para cualquier crítica, posibles interpretaciones y proyecciones del público. Pero… ¿qué es el arte sino riesgo?"

Sobre el título, Pérez comenta que "la comunicación es uno de los principales temas que aborda la historia y es precisamente su falta lo que más se critica. Luis, el protagonista, todo el tiempo se quiere comunicar y no lo logra efectivamente como quisiera porque carece de las palabras, nadie lo entiende. Sin embrago los familiares sí tienen las palabras y tampoco se comunican, son otras las barreras de la comunicación las que a éstos les impide entenderse correctamente. El personaje de la loca que interpreta de la Uz es la protagonista del segundo conflicto del filme, del micro, porque el macro es el de esta familia disfuncional. Ella enloquece porque no la entienden, porque quiere poner un orden e implantar una lógica en esta sociedad caótica y no lo logra, quiere arreglar lo que no ve bien y no se lo permiten ni la comprenden. A ella también la pared de las palabras la afectó. No siempre las palabras son las encargadas de expresar lo que queremos transmitir. En ocasiones el ejercicio de la comunicación humana encuentra muros,  paredes, obstáculos que le impiden fluir. Más allá de las palabras, la verdadera comunicación está en las emociones y la forma en que las transmitimos y percibimos".

La pared de las palabas fue realizada con un presupuesto de 115.000 CUC. Ni Pérez ni el protagonista Perugorría cobraron un centavo por su trabajo. La motivación de ambos fue más allá de lo monetario, al igual que la de Yoan Capote, artista plástico que puso al servicio del filme su obra Mar de noche, un personaje más que tanto apoya a la trama y que muchos pensamos que nunca veríamos en pantalla, pero que al final aparece.

Este es el tema del filme: la comunicación y sus barreras a todos los niveles, tanto entre familiares como entre los miembros de la sociedad. El filme, como todas las entregas de este maestro, no se borrará rápido de la memoria de quienes lo sepan apreciar, interpretar y hacer suyo, porque son muchos los temas con los que no es difícil involucrarse e identificarse, más allá de las palabras.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Entonces, tanto Perugorría como Fernando hicieron aquí solo trabajo voluntario? Así, literalmente por amor al arte? Va bene, si non e vero, e ben trovato.

Marco Polo

Imagen de Anónimo

Pronto recibiré una copia. Fernando es hoy nuestro mejor director de cine. Y esta última de sus películas, por el argumento, sé que es un drama muy personal. JPS