Jueves, 29 de Septiembre de 2016
13:58 CEST.
Revistas

Un proyecto hecho con bolsas de cemento

Recientemente se realizó la presentación de P-350 —digamos que una "revista alternativa"— en el estudio de Yornel Martínez, combinada con una mesa sueca donde se intentaba hacer un link con la última revista anarquista que existió en Cuba, Solidaridad Gastronómica.

Es de lamentar que la "revista" P-350 no sea más conocida, a cinco años de haber sido concebida y luego de varias presentaciones. La primera en la sede del grupo de teatro El Ciervo Encantado, en agosto de 2010, con una performance de los actores de este grupo y una lectura poética de Omar Pérez y Luis Eligio de Omni. La segunda, en el Museo de Arte Contemporáneo de Pinar del Río, en abril de 2011, con un taller para hacer revistas. En mayo de 2013 se hizo la tercera presentación en Cristo Salvador Galería, con un panel sobre revistas culturales impresas en Cuba durante los años 80 y 90,  donde debatieron Ricardo A. Pérez, Magaly Espinosa, Lázaro Saavedra y Omar Pérez, y donde se podían consultar revistas como Naranja Dulce, Albur, Credo, Lo que venga, Memoria de la Posguerra o Diáspora(s).

La cuarta presentación de P-350 fue, también durante el año 2013, en Torre de Letras, espacio que lleva Reina María Rodríguez, donde Jamila Medina disertó sobre editoriales cartoneras y gestiones editoriales alternativas en Latinoamérica. Ya en 2014, se realizó una presentación en el Pabellón Cuba, durante el IV Encuentro de Jóvenes Escritores Latinoamericanos, donde se trató la autogestión editorial como alternativa y fueron expuestas distintas editoriales independientes, cartoneras, manufacturadas. También en este año hubo una presentación de P-350 en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (como acción del VI Salón de Arte Cubano Contemporáneo, a cargo de Elvia Rosa Castro y con intervenciones de Rito Ramón Aroche y Dimitri Prieto) y otra en la muestra El libro de artista, en la Plaza de Armas, a propósito de la Feria Internacional del libro de la Habana.

Durante esta presentación más reciente, la octava, relacionada con una revista sindical anarquista de gastrónomos desaparecida mucho antes de la revolución, se dispusieron las típicas hojas de P-350 como un mantel sobre la mesa, donde se colocaron los platos, de manera que, durante la comida misma y la larga sobremesa, se fueron acumulando sobre el mantel de papel diversos residuos, manchas, huellas (incluso alguien escribió sus recetas sobre el mantel). Todo eso, más una pequeña nota editorial que aclaraba lo que había sucedido sobre esas páginas, terminó conformando un número más de la publicación donde la comida como acto fraternal se convertía, además, en un inusitado gesto editorial.

Resulta lógico que, por ahora, P-350 no sea conocida por muchos, pues su naturaleza misma hace que sea limitado el acceso, pues estamos hablando de un hecho artístico muy peculiar y difícil de definir. Podría llamársele revista por cuenta propia, revista alternativa, revista collage, y aun puede ni llamársele siquiera revista. Cada número es un ejemplar único que no se distribuye, lo cual significa que el alcance a un gran número de lectores no entra en el concepto de sus realizadores. Pero ese concepto, sin embargo, no puede resultar más amplio, pues su fundamento es constituirse en espacio donde pueda fraguar la creación abierta en todas direcciones, sin distinción de credo artístico.

En el impreso para la última presentación, P-350 era descrito así: "un soporte físico, una revista o block creativo con colaboraciones abiertas, un trabajo en progreso. La variedad de números que conforman ya la colección deja ver la diversidad de intereses y la creatividad de las personas que colaboran con este proyecto. Los números no se venden, circulan de mano en mano y los modos de realización son disímiles: esténcil, poesía visual, caligrafía, collage, garabatos…, lo que la convierte en un objeto atractivo en sí mismo. Puedes encontrar en sus páginas desde un poema de Artaud hasta un ticket de ómnibus. Es una publicación con cierta propensión al collage y al cortocircuito".

Lo diverso de la creatividad y los intereses se explica porque los creadores de cada número pueden ser lo mismo artistas de la plástica que críticos de arte, escritores que bailarines o actores. De hecho, los tres principales gestores de P-350 evidencian el amplio rango del proyecto: el artista plástico Yornel Martínez, el poeta y traductor Omar Pérez y el ilustrador y escritor Amílkar Feria.

Este último aclara más la motivación del proyecto cuando dice que "a veces uno quiere decir y hacer cosas para las que no existe un espacio preciso; cosas de todos los días, extrañas, fugaces, que casi siempre terminan por perderse en los registros de la memoria. Sobre un envoltorio de material para la construcción (cemento), estas ideas comienzan a 'fraguar'», terminando por ser 'edificantes'".

P-350 consta ya de unos 60 números, todos con el mismo tipo de papel que otorga homogeneidad al proyecto, "a medio camino entre una revista, una publicación seriada y un libro de artista. El término revista es un poco pretencioso, porque cualquiera piensa en la serialidad", resume Yornel Martínez, "pero hay total libertad para editar, cortar, pegar, poner, quitar o borrar. Cada cual puede hacer su propia revista".

Yornel insiste de todos modos en que se trata de una revista de poesía: poesía entendida como esa fuerza primaria y sutil inherente a todo acto creativo. No una revista de poesía cubana, ni de un grupo determinado de poetas. No hay orientación ideológica a priori, ni se da primacía a credo alguno, a una estética o ética específicas, como tampoco se intenta sentar ningún manifiesto.

"A veces me cansa la falta de inmediatez que hay en las publicaciones nacionales", dice el artista. "Creo que una revista debe ser una cosa más fresca, donde la noticia esté actualizada. Las revistas en Cuba salen a veces con tres meses de atraso, completamente desfasadas de lo que está sucediendo y esto se siente. Por otro lado, creo que, si una revista debe hacer algo, es mantener frescura en la visualidad, en el diseño. La mayoría de las publicaciones nacionales cada vez son más encartonadas y no creo que sea por falta de creatividad de los diseñadores. A veces están abarrotadas de textos o son picotillos de información o hay artículos muy dispares. Muy pocas revistas en Cuba han logrado un perfil visual, estético, como hicieron Orígenes, Naranja Dulce y otras pocas."

Si hojeamos los números amontonados de P-350 —manufacturado cada uno por un pintor, un escritor, un grafitero o hasta un blogger—, podemos encontrar lo mismo un poema inédito de un joven poeta, un anuncio de clases de yoga, un texto de ficción, la Letra del año, un testimonio personal, una entrevista a Lezama Lima recortada de alguna publicación o un fragmento de una vieja revista desaparecida. De hecho Yornel se dedica a coleccionar números de revistas como Albur, El antidiestro, Enema o Naranja dulce, que, como él dice, "por algún motivo 'se fueron del parque'". Debido a eso, asegura, "P-350 es también un homenaje a esas revistas, como Diáspora(s). Muchas veces quisieras tropezar con publicaciones que te muevan el piso, cosas difíciles de clasificar y que molesten también, con las que puedas estar en desacuerdo".

P-350 es también, en palabras de este artista y activista cultural, de alguna manera, una revista "que hace un 'pase de revista' de lo que hay, donde cada persona es responsable de lo que pone en su número; una publicación con un criterio puramente horizontal, sin una jerarquización de lo que aparece. P-350 nace de una carencia, de un vacío y, mientras haya cartuchos de cemento para construir, vamos a seguir construyendo y echando adelante P-350".

Curioso gesto artístico, pertinente, coral y personalísimo. Y sobre todo estimulante.

'P-350', un proyecto de publicación único

El artista plástico Yornel Martínez, el poeta y traductor Omar Pérez y el ilustrador y escritor Amílkar Feria son los principales gestores de P-350.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

P-350, muchos éxitos!