Sábado, 1 de Octubre de 2016
20:32 CEST.
Literatura

Una gran libertad festiva

Con una delirante, simbólica lectura de poemas, Juan Carlos Flores, el poeta de Alamar, celebró su 52 cumpleaños: nacido un 28 de octubre pero inscrito un 29 de noviembre. Llega a esta edad desmesurado, enfermo, limpio de rutinas, caminos marcados. A la vez, dejaba inaugurado el espacio "El Ingenio" en la Biblioteca Municipal Rubén Martínez Villena, en La Habana Vieja, "espacio para debatir, dialogar sobre la realidad actual de nuestro país, el entorno que nos rodea", según declaraba su animador principal, Karel Leyva, del Instituto Nacional del Libro.

Este año ha sido de renacimiento/reconocimiento para el poeta, luego de un doloroso proceso de separaciones, enfermedades y pérdidas. Del máximo aislamiento ha salido a luz pública con enérgica discreción: en abril fue protagonista, junto a Roberto Fernández Retamar, de un encuentro memorable en el Centro Dulce María Loynaz, a lleno completo; tiene textos nuevos como para armar dos libros y por la TV pasan un spot con su poema dedicado al Caballero de París. Lleno de proyectos para el próximo año, Juanca (para sus amigos) está reconstruyendo su casa, con gran esfuerzo personal, en la zona 6 de la ciudad dormitorio y tiene pendiente un "mano a mano" en Casa de las Américas con su presidente y amigo, el también poeta Fernández Retamar.

Ante un público escaso pero conocedor de su obra, capaz de pedirle poemas preferidos, Juan Carlos Flores llevaba hasta el extremo posibilidades y límites de la expresión poética: un tour de force verbal que se convierte por el uso (y el abuso) de la pura palabra, del ritual del juego con vocablos sin sombra, en una performance, en un happening lingüístico. Así, en la tarde noche que acompaña el sonido de la retreta en la Plaza de los Capitanes Generales, se escuchan los sonetos de Un hombre de la clase muerta; "Sed" y "La fuente", de Distintos modos de cavar un túnel; "Mea culpa por Tomás", "El castero", "Maratón",  "Mi maestro de kung fu", "La máquina licuadora", de El contragolpe.Poemas de otro de sus libros, Vegas Town. Dedica su lectura a la escritora Lizabel Mónica, a sus amigos ausentes, dispersos en dos continentes…

Es curioso el poder que ejercen sobre el lector-espectador poemas que le obligan a gozar estéticamente de textos demoledores, autodestructivos donde la trans-significación y el humor funcionan para destacar la naturaleza polivante del lenguaje, su jugosa potencialidad para generar significados según el contexto, desfamiliarizando lo familiar. El resultado es de una gran libertad festiva, cuya íntima consecuencia apunta a la anarquía.

Algunos textos parecen armados tras varias y sucias epifanías —"mi poesía es un poco sucia, rota"—, pero tal es su encanto y desafío, tan eficaz la cascada de imágenes que suscitan, que van en caída libre hacia la tierra, telúricos en su ordenación simbólica.

Es importante el sonido en su obra: muchos de sus poemas han pasado al repertorio del hip-hop nacional por sus patrones rítmicos. Dramática, cadenciosa, su voz repite palabra por palabra, repite como procedimiento común para acumular fuerza e identidad: con cada repetición surge la insistente sospecha de que se está a punto de alcanzar algo nuevo, efecto que utiliza con provecho, al otorgar a la declaración final algo de trascendencia. Crea un espacio literario propio.

Si es necesario elegir, él se encuentra entre el silencio y el artificio, es él quien los marca, en una situación marginal. Su presencia performática subraya los límites: tiene delante suyo una imagen, la imagen. Supone que a sus espaldas está el mundo. Evidente empuje nietzcheano.

Comentarios [ 6 ]

Imagen de Anónimo

José Aníbal,  imagino que cuando usted se refiere a lo peor, incluye a Cabrera Infante, Carlos Montenegro, Lydia Cabrera, Labrador Ruiz, Gastón Baquero, Eliseo Alberto, Antonio Benítez Rojo, Abilio Estévez, Severo Sarduy, Eugenio Florit, etc., entre otros que, a pesar de no contar con país alguno, editoriales y tener a la izquierda internacional en contra, ha creado una obra que ha dado, incluso, un Premio Cervantes Bueno, no sé si hablaría usted también del XIX, donde tendríamos a Villaverde, Martí, Heredia y la Avellaneda. Un conglomerado pésimo, según usted, lo peorcito del a literatura cubana.  Yo no sé quién c. es este señor. Y soy profesor univ. de literatura. Y mi opinión es que la articulista ha hablado de él por el acercamiento al teniente Retamar.

Imagen de Anónimo

Yo celebro a uno de los poetas cubanos (o mejor dicho, de habla española) más rotundos y originales del tremendo espectro de oportunistas poetizantes, neovanguardistas miméticos, cagalitrosos de efluvios perfumados, novelistas monotemáticos de agua con sal y algo de tomillo, semen seco (el que se usa para almidonar y no para pro-crear...). Que Retamar, quien ha sido un comisario de la literatura cubana, tenga que aproximarse ahora a un poeta como Juan Carlos Flores para aparentar libertad, es un problema de Retamar, no de la poesía cubana a estos niveles... Lo peor de la literatura cubana lo he leído entre los literatos del exilio...

(José Aníbal Campos)        

Imagen de Anónimo

Azucena Complacencia, te he leído hasta el final y he perdido la paciencia. Hallo mal pero muy mal tu intelectual indigencia. Pitirre el de 'Alamal'.

Imagen de Anónimo

Este texto mas provinciano no puede ser ! Hay que empezar por presentar o decir quién es Juan Carlos Flores, no creo que (sin animo de ofender) mas alla del camello de Alamar o de Retamar, no se le conozca.

No es raro que ese engendro llamado revolucion cubana acentue hasta el delirio un provincianismo insular que deja enano hasta al nacionalismo !

Imagen de Anónimo

Pero quien es este??? Amiguito de  Retamal???

Imagen de Anónimo

Parece deGranma o Caiman Barbudo esto, tronco de muelA!!!