Sábado, 1 de Octubre de 2016
01:17 CEST.
Censura

La historia que nos quitan

Desde hace un tiempo, tengo la sensación de ser una detective clandestina que hurga entre trazas borradas, lo que es mi país.

Indicios que me llegan aleatoriamente: un nombre que alguien menciona o con el que tropiezo en un audiovisual, un mensaje electrónico, un artículo de la prensa independiente pasado de USB a USB.

El primero fue María Elena Cruz Varela, cuyos poemas escritos a máquina leí por azar en casa de una amiga que la conocía, por los años 90. Lecturas atropelladas que me dejaron una especie de golpe en el plexo y el deseo de seguir un rastro que desaparece en el vacío.

Luego descubrí a un Reinaldo Arenas del que pude leer poemas sueltos, de un pesimismo devastador. Un Guillermo Cabrera Infante que testimoniaba sobre los horrorosos UMAP en el documental Conducta impropia, y del que me llegó casi enseguida La Habana para un infante difunto.

Por otro documental sobre cubanos que viven en edificios en ruinas, supe de un Antonio José Ponte sentenciado al silencio oficial aún no sé por qué. Refiriéndose a su caso Reina María Rodríguez aplicó el término exacto: "muerte por silenciador": asesinato con el ruido mínimo para que otros no se enteren, mientras el tiempo y la insolidaridad se encargan de dispersar el estallido.

Poco a poco, he ido reuniendo huellas, bosquejando un inmenso rompecabezas al que aún le faltan montones de piezas. Nombres que me llegan sin rostro, datos básicos que (a falta de internet), busco ávidamente en la Wikipedia, pero ahí tampoco aparecen todos:

Raúl Rivero, Néstor Díaz de Villegas, Alessandra Molina, Manuel Díaz Martínez, Damaris Calderón, Joaquín Ordoqui, Rogelio Saunders, Rolando Sánchez Mejías…

Día tras día llegan voces esclareciendo ecos casi perdidos en mi memoria: Jesús Díaz, Chely Lima, Daína Chaviano… Muchos son prácticamente de mi generación, compartimos tantas referencias físicas, sociales, culturales. Hasta me pregunto si alguna vez coincidimos en cualquier lugar de esta Habana que contempla inmutable cómo desaparecen sus hijos.

Mientras las editoriales del país publican obras de cuyos autores nos separan países y siglos, la distancia de un mar se ha tragado ya ¿qué porciento del legado que nos pertenece como herencia directa? De cubanos escritores, pintores, dramaturgos, músicos, pensadores. Cubanos que le soñaron a la Isla un futuro distinto a la mutilación y al aborto.

Me siento ignorante y deudora de las almas que fundaron lo que pretenciosamente llamamos Patria y simbolizamos con tres franjas, la escisión del triángulo y la estrella "que ilumina y mata".

Hasta Martí boga entre sus obras picoteadas y ha visto hundirse en la omisión cuerpos y objetos, mientras los sobrevivientes del naufragio practican todas las comodidades de la ignorancia o el olvido. 

Sin embargo, últimamente dudo de si los que sobreviven son ellos, los que quedan a la vista. Los que firman presentaciones públicas en Cuba, los que aparecen en la TV o en la prensa y aseguran sus viajes apostrofando a quienes tienen el valor de decir lo que piensan; los que deciden o acatan qué es o no publicable o exponible, quiénes entran o no al regazo incestuoso de las instituciones.

Los que no tienen obra y viven de lealtades pasadas, de indolencias presentes; los que ven desteñirse sus obras tras las vidrieras de las librerías.

Los que preparan su relevo con egresados de la mentira, que pagan con mentiras su ubicación laboral y hasta el acceso a Facebook. Ante estas generaciones que no se cuestionan los parches porque no sienten respeto por una historia editada, lejana de sus experiencias y sus egoísmos, se ven débiles, inconsistentes como fantasmas.

Tienen miedo de las voces que no han dejado de vibrar bajo los borrones y las tachaduras. Tienen miedo de que un día estallen, irrumpiendo en el espacio sonoro de esta Isla, porque ni censores ni oficiales de aduana tienen poder contra algo tan intangible como el pensamiento.

Y quizás ese día ocurra lo que augura Chely Lima en su poema "Lo que les dijo el licántropo":

 

Atrás, cazadores de colmillos embotados.

Atrás, pastores trémulos y perros ovejeros.

No hay una sola bala de plata en vuestras escopetas

mercadas con el sudor de las frentes.

 

Y ténganle mucho miedo al plenilunio,

que un día

las plazas, las playas, los santuarios,

las autopistas de vértigo,

las estúpidas oficinas,

las discotecas de plástico

de esta inmunda ciudad

se llenarán de aullidos.

Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

Creo que el anonimo de las 12:49 pm no entendió el texto. Verónica Vega se refiere a las voces de los intelectuales cubanos EN EL EXILIO, que el gobierno ha robado a su propio pueblo. No se habla de ellos en círculos oficiales. Y cuando se mencionan, es casi en secreto o en círculos restringidos. Habla de la pérdida que esos nombres y sus obras representan para el ciudadano común. encerrado en la isla. No importa si las obras de estos artistas tienen o no un contenido político, el simple hecho de que se hayan exiliado los convierte en parias políticos a ojos de la dictadura. 

Imagen de Anónimo

Bueno...Alguien tiene que decirlo,  y yo asúmo....El asunto cubano (e internacional tambien)  es que los intelectuales  han creado siempre la desconfianza  en los demas ciudadanos.....Hasta hoy "ningún intelectual"  aboga por los ciudadanos normales y de a pié; que dicho séa de paso....son tambien cubanos!  Pero los intelectuales son la mismisima copia del "eliecer avila"  solo pensando en su mundo y los intelectuales piensan en su mundo....e ignoran que existe ya un mundo donde todos estamos adentro; pero hasta ahora los intelectuales se han plegado a quien les de "el favoritismo de ser alguien".....Por ejemplo la Sra Veronica  que conoce todo lo que pasa en cuba; solo habla de los intelectuales....y  yo me pregunto: cual es la diferencia con Mariela Castro....que solo aboga por el derecho de sus Gay y Lesbianas.....Y  olvida e ignora a todo lo demas que ya afecta a lo no Gays  desde hace decenas de años.....una muestra es Por que no habla claramente?   Siempre con ese tejido verbal lleno de curvas "imnecesarias" cuando se habla sin escondríjos......Mas claro....Si le dan oportunidades a los intelectuales "entoces todo está bien?"   y  los  cocineros, choferes, maestros de escuela, carpinteros, campesinos y demas....que?.......Los intelectualöes y los artistas lo que quieren es que les den "DEL LOBO UN PELO" Y  particpar del FESTÍN   

Imagen de Anónimo

Gracias Verónica por traer a luz tan importantes cuestiones. Este ha sido el drama de miles de intelectuales y científicos cubanos que han querido hablar con voz propia en los últimos 57 años. 5 décadas de castración y silenciar a personas dignas y grandes de Cuba. 5 décadas !!!! Los que aún logrado escapar y los que aún quedan con dignidad dentro tenemos el deber y la obligación de seguir escribiendo; de seguir poniendo las ideas sobre el papel; algún día está pesadilla tendrá que formar parte de la memoria de todos. 

Imagen de Anónimo

Llevamos décadas viviendo así. Todos los sistemas regulan y quizá se reescribe la historia en elguna medida en casi todo el planeta pero lo nuestro es esperpéntico.

En una ocasión, alguien hizo una referencia a Dulce María Loynaz como viva y me sorprendió tanto pue creia que había muerto.. Tenía la suerte de tener a  Arturo Doreste como vecino  y le pregunté: Sí, muy viva, me contestó con mucha alegría en los ojos  y cierta ironía en la voz.

Teresa Cruz

Teresa 

Imagen de azayas48

Muy bien escrito y sobre todo, muy bien sentido. Felicidades, Verónica. Y me encantó el verso. Gracias!