Martes, 27 de Septiembre de 2016
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Literatura

Las cartas de Néstor Almendros

Rescatadas de los archivos de Princeton han sido las cartas que Néstor Almendros envió a Guillermo Cabrera Infante desde el momento en que partió de Cuba hasta su muerte (ed. Verbum, 2013). Una edición cuidadosamente anotada nos ayuda además a reconstruir las circunstancias de los amigos, que es parcialmente también nuestra historia, a pesar de que las respuestas del novelista no aparezcan aún. La correspondencia de este catalán que se definió como "expatriado cubano", es interesante en sí misma.

En tanto conversación entre dos exiliados, las cartas contienen no pocos expedientes que han hecho los avatares de la diáspora: el espanto por la situación en Cuba ("cada vez peor"), la distancia agraviada de la isla de "Kuba", la espera constante por noticias de Cuba… Está la perplejidad de Almendros ante la indiferencia de la opinión pública internacional con respecto a la situación en la Isla y en especial hacia la complicidad de la "izquierda". Perplejidad que a finales de los 80 cobraría la forma de los documentales Conducta impropia (1984), y sobre todo Nadie escuchaba (1987).

En 1967, Almendros escribe a raíz de un malentendido con Cabrera Infante: "Yo también jugué demasiado tiempo a las izquierdas. A veces me pregunto en autoexamen: ¿era de mi parte solo ofuscación, ingenuidad, el apoyo más o menos decidido que di a su causa o había también en el fondo un inconsciente cálculo de ciertas ventajas que una organización de tal calibre pueda proporcionar? No sé, no sé… Nobody is perfect".

Está también, en las cartas, la sostenida esperanza de que algo fuera a cambiar, animada en las excepciones que encontraba: "Me hablas de que en Inglaterra Kuba está de moda —le dice en agosto del 69—. Aquí en Francia tengo la impresión contraria, el globo se desinfla poco a poco  (…) ¿será wishful thinking mío? (…). Truffaut, por ejemplo, no ha querido ir por lo que le han contado y me ha dicho que sabe que Sartre se ha negado a hacer el prefacio a la obra de Bola-e-churre: desencantado". Y hasta en la penúltima carta registrada, en 1991: "Vaticino que en una próxima Cuba Libre, cuando vuelva a haber dinerito dentro de unos años, tal vez ya viejitos nosotros (…) sacarán una edición 'príncipe' del Holly Smoke".

Nelson Almendros vino a Cuba huyendo del régimen de Franco, y fue a Francia espantado por la revolución cubana. En París pasó hambre, esperó años para recibir un permiso para filmar, trabajó con Rohmer, con Truffaut, luego en Hollywood.

En 1978 ganó el Oscar por la fotografía de Days of Heaven e hizo su última visita a la isla, aprovechando una corta etapa de "tregua" política, que duró muy poco: "No me puedo quejar —escribe entonces— el Oscar y La Habana a la vez".

Almendros opinó que lo que pasaba en Cuba era bueno porque era malo, según la idea de purificación judía mediante el sufrimiento, y que saldríamos destruidos o mejores de este trance. No pocas veces la historia nos ha amenazado con lo primero.


El arte de la nostalgia. Cartas de Néstor Almendros a Guillermo Cabrera Infante. Dunia Gras Miravet. Editorial Verbum, Madrid.

Comentarios [ 9 ]

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Estaba huyendo del servicio militar de franco, mas precisamente. Yania :)

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Para Anónimo - 31 Oct 2014 - 4:34 pm: Compadre, no se sofoque. Escrito en estas mismas paginas:

"...y Néstor, con 18 años, llegaba de Barcelona, borracho con las teorías del director Sergei Eisenstein, pionero del cine soviético..."

¿Ud cree que a los 18 no se puede distinguir nada?

KT

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"No me puedo quejar —escribe entonces— el Oscar y La Habana a la vez"

Eso habla muy bien de sus verdaderos amores (malgré tout).

Mis respetos.

KT

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Grandisimo Nestor, huyó de tres dictaduras y siempre dijo las cosas de frente, en youtube hay unas entrevistas en television española que son para guardar. Por cierto a su padre Herminio Almendros se deben libro que manoseabamos y leíamos todos de niños en cuba, como Oros viejos y Había una Vez, de tal palo...

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Lo primero: salimos destruídos.

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Anonimo de las 4:34:

Llego cuando ya su padre llevaba algun tiempo viviendo en La Habana, como exiliado.  De algun modo, Almendros hijo estaba huyendo de Franco.

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(...) saldríamos destruidos o mejores de este trance (...) desafortunadamente para todos los cubanos, sucedio lo primero :(

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........no exactamente llego a Cuba huyendo de Franco!!!!.......llego a Cuba con su padre que si venia huyendo del franquismo!!!!!..........son dos cosas distintas, ya que a la edead que llego la Habana, no era capaz de entender nada y menos huir!!!!!...........