Domingo, 25 de Septiembre de 2016
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Música

Educadora de Miami aspira al Grammy Latino con una historia infantil sobre la emigración

La trovadora cubana Rita Rosa Ruesga utiliza ritmos caribeños como el danzón, el cha cha chá y la conga para contar una peculiar historia de inmigración en Rumba Flora, la historia de Uva y Garbancito, nominado al Grammy Latino al Mejor Álbum Infantil.

"Es la misma idea de Pedro y El Lobo pero con una onda caribeña", explicó la cantautora y educadora, radicada en Miami desde 1991, reporta EFE.

Rumba Flora, la historia de Uva y Garbancito se inspira en los ritmos afrocaribeños y en personajes creados a partir de los instrumentos, al estilo de la legendaria obra sinfónica del compositor ruso Sergei Prokofiev.

Para este álbum instrumental, la idea de Ruesga es que los niños escuchen cómo suenan los instrumentos musicales más conocidos en el Caribe y disfruten las historias de semillas, granos y plantas que "emigraron alguna vez al mar Caribe procedentes de otras tierras".

Es así como se escuchan instrumentos como la flauta, el tres, los tambores jamaiquinos y percusiones como el chéquere, la conga, la clave, las maracas y el güiro.

El cuento está dividido en nueve fragmentos y cada uno de ellos empieza con un ritmo caribeño diferente, ya sea el danzón, el cha cha chá o la conga, según lo que suceda en la historia, que narra las aventuras de Uva y Garbancito y su proceso para aprender a convivir en armonía en sus nuevas casas, rodeados de nuevos amigos y una cultura diferente.

La autora explicó que en su obra y, en particular, en el sonido de Rumba Flora, la historia de Uva y Garbancito, influyeron las características que aporta el haber nacido en Santiago de Cuba.

"Tú estás en tu casa y siempre escuchas una conga sonando de fondo. Donde más gente de raza negra hay en Cuba es Oriente y todo esa influencia afro es muy común", explicó.

Ruesga, que este año ganó el premio International Latino Book Awards con su libro Los Mariachis, estudió Dirección Coral en la Escuela Nacional de Arte de La Habana y emigró a Miami, vía México, donde residió durante un año.

La trovadora, que en Cuba trabajó en el programa de televisión Arcoíris Musical, en el que grababa canciones infantiles, retomó su carrera al llegar a Miami, donde hizo coros para artistas como Ricky Martin, Celia Cruz, Olga Tañón y Laura León.

Pero lo suyo siempre fue estar cerca de los niños y actualmente enseña música a estudiantes de Riviera Day School, La Piazza y Creativa, de Miami.

Esta maestra de cientos de niños tiene claro la importancia de la vertiente docente de su obra y la necesidad de fomentar las "raíces hispanas".

"Lo que más me impulsa no es ganar sino poder fomentar el español en los niños de Estados Unidos. Si no es a través de la familia o una persona que vaya a la escuela y les haga un concierto, se pierden las raíces, y eso es lo que me interesa, tratar de mantener las raíces hispanas en los niños. La comunidad latina está creciendo mucho y cada vez hay más demanda y si no hay quien lo haga se va a perder el idioma", indicó.

Por ello, este álbum, su cuarta nominación al Grammy Latino tras En el patio de tu casa (2009), Insectos y bicharracos (2010) y Canciones de agua (2012), está acompañado de tarjetas ilustradas para servir de herramienta de enseñanza a maestros de música y español.

Los otros candidatos al galardón este año son la mexicana Thalia, la brasileña Xuxa, la colombiana Marta Gómez y el estadounidense Mister G.