Martes, 21 de Noviembre de 2017
23:50 CET.
Música

'El canto de la mujer provoca lujuria'

El Teatro Martí de La Habana fue ayer sede del concierto Donna in Música, dedicado a la obra de las compositoras italianas de los siglos XVI y XVII Maddalena Casulana, Barbara Strozzi, Francesca Caccini y Vittoria Aleotti.

El espectáculo, que formó parte del programa del Festival Leo Brouwer de Música de Cámara, comenzó en el exterior de la sala de teatro con una flashmob a cargo del grupo Gigantería y la compañía Danza-Teatro Retazos.

Gigantería inició llamando la atención del público con su conga y sus pintorescos personajes. Piratas, bufones, damas con coloridos trajes tomaron posesión de la calle frente a la entrada principal del teatro.

A continuación, Retazos, la tropa de Isabel Bustos, se adueñó de los jardines del Martí. Con una coreografía llena de expresividad y bailarines que cuentan una historia con cada movimiento, Retazos fue el punto más brillante de la tarde. Bailaron lo mismo a Vivaldi que danzas renacentistas, y su ejecución dejó fascinados a los asistentes, quienes no se apuraron en pasar a la sala para el inicio del concierto.

Las danzas renacentistas fueron tocadas en vivo por jóvenes y talentosos músicos con sus instrumentos: fagot, chirimía, requinto, violín, percusión y flauta dulce.

Ya dentro del teatro, el maestro Leo Brouwer presentó el concierto y a la artista invitada, la soprano italiana Anna Aurigi, quien fue acompañada por su compatriota Giovanni Bellini en la tiorba y la cubana Anolan González en la viola da gamba.

Aurigi inició su actuación citando las palabras de un manuscrito florentino del siglo XVII, redactado por un sacerdote jesuita que afirmaba que el canto de la mujer es peligroso, porque provoca lujuria.

La soprano hizo gala de su hermosa voz y su gran talento, a pesar de estar sufriendo de gripe adquirida en su viaje a Cuba.

Luego se presentaron también el Ensemble Vocal Luna, dirigido por Wilmia Verrier y Audinos, con Maykel Iglesias al frente.

Interpretaron obras de las cuatro compositoras italianas homenajeadas y se unieron todos en el escenario para cerrar el concierto bajo la dirección de Wilmia Verrier y con Anolan González en el bajo continuo, para interpretar "Gli amante falliti", de Barbara Strozzi, pieza que arrancó bravos del público.

Solo dos manchas tuvo este sol vespertino. Una, la intérprete que se encargó de traducir las palabras con las que Anna Aurigi presentó las obras de Barbara Strozzi: el público entendió mejor el italiano de la soprano que el español al que intentó traducirla la intérprete. La segunda mancha fue el seudo desfile de modas del diseñador italiano Angelo Ricci, que se introdujo entre las actuaciones de cada músico. Si bien los vestidos eran hermosos, no armonizaban con la viola da gamba y la tiorba, ni tenían nada que ver con los siglos XVI y XVII.

Con todo, el espectáculo probó con creces lo que es el Festival Leo Brouwer de Música de Cámara: un espacio inteligente, con buen gusto y, sobre todo, plural.

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