Miércoles, 28 de Septiembre de 2016
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Sociedad

Norman Foster evoca la arquitectura cubana de los años 40 y 50 como reflejo de las ganas de vivir

El arquitecto británico Norman Foster ha subrayado la "fuerte identidad" de la arquitectura cubana de los años 40 y 50, en torno a la cual se generó un gran optimismo porque evocaba la mirada al futuro y las ganas de vivir de la sociedad pasada, informa Europa Press.

Eso puede justificar, según ha dicho, el resurgimiento de la arquitectura de entonces y el mayor interés por la misma, basado en la creencia de que lo de antes puede enseñar algo a los ciudadanos de hoy.

Foster, Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009 y galardonado con el Pritzker en 1999, ha vinculado esa misma situación a los vehículos.

"Los de hoy son más seguros y silenciosos y gastan menos, pero creo que algo se ha perdido, ahora ya no nos evocan unos tiempos futuros", ha considerado.

El arquitecto ha participado este domingo en el Hay Festival, de Segovia, en la presentación del libro Havana. Autos and Architecture (Editorial Ivorypress), inspirado en sus viajes a la capital de la Isla y en su fascinación por la relación del país con los coches clásicos.

El acto, que ha tenido lugar en la Iglesia de San Juan de los Caballeros, ha sido presentado por su esposa, Elena Ochoa, fundadora y directora de Ivorypress, y ha contado con la presencia del periodista Mauricio Vicent, autor del libro; el fotógrafo Nigel Young y el director de cine David Trueba, quien ha actuado como moderador.

Según Ochoa, esta publicación es un homenaje al libro y a la ciudad de La Habana, así como una "historia de amor" ya histórica e irrepetible, en la que los vehículos lucen matrículas hoy desaparecidas.

La arquitectura y los coches de los años 50 se fusionan en él para recopilar y contar la historia de la Isla, en la que se da la contradicción de encontrar una ciudad, La Habana, convertida en "museo viviente" del automóvil americano, pese a que el embargo procede de Estados Unidos.

"Esto es único, no existe en ninguna parte del mundo", ha apuntado Norman Foster, fascinado por el espectáculo que ofrecen aún aquellos coches anticuados que pueblan la capital cubana, restaurados una y otra vez "porque no queda otro remedio" y reciclados hasta conseguir aparentar lo que no son.

El británico, que ha llegado hasta San Juan de los Caballeros en un vehículo clásico Hispano-Suiza, cedido por un coleccionista, ha subrayado que los coches marcan estatus dentro del entramado social y son reflejo de la sociedad de consumo.

Según ha dicho, están siendo sustituidos por modelos más modernos porque envejecen y quedan obsoletos, una tendencia que no obstante está siendo desafiada en Cuba, en un momento social en que se intentan diluir las diferencias entre los individuos.

Entre el caos y la perfección, Foster se ha mostrado embelesado por otra de las contradicciones que se dan en la Isla, donde los últimos coches, junto con las piezas de repuesto, entraron en los años 60.

"Es caótica, pero de ella sale un objeto perfecto", ha señalado en referencia a la capacidad para hacer salir de un viejo taller un vehículo incluso más perfecto que cuando estaba nuevo.

Según Vicent, el parque de vehículos en Cuba supera las 200.000 unidades, un tercio de las cuales son antiguos. El "increíble" ingenio de los cubanos, que llegan a fabricar piezas en tornos artesanales, ha permitido mantenerlos e, incluso, estos facilitaron que en la época dura de la crisis el país siguiera funcionando, pues sirvieron como transporte público.

"Volvemos a la contradicción. El coche del enemigo hizo que el país no se parara en la peor época", ha apostillado este periodista, partidario de hacer un monumento a un elemento que se ha convertido en una parte esencial de la historia de La Habana.

Comentarios [ 8 ]

Imagen de Anónimo

Yo creo que no se ha dado cuanta de nada, está alabando la creatividad del cubano, para mantener esas antiguedades caminando, porque no conoce la historia de agustia detras de casa una de las piezas del carro, una visión muy europea, muy edulcorada de la dura realidad cubana, al menos reconoció, la grandeza arquitectónica cubana de la primera mitad del siglo XX, después llego el "coma andante" y mando a parar.

Imagen de Anónimo

En muchos países hay coleccionistas de automóviles antiguos y un par de veces al año sus dueños los sacan a la calle en un bonito desfile.

Lo de Cuba es otra cosa, la necesidad ha hecho que la gente se tenga que apañar con lo que hay. Si esos desgraciados Castro no hubieran destrozado la isla, muchos automóviles de los que hoy circulan estarían en museos o en garajes particulares, pero la gente tendría sus coches modernos y por supuesto mucho más seguros.

Imagen de Joshua Ramir

esto es unico, hay que mantener ese parque jurasico

Imagen de Anónimo

A estas alturas el Sr. Foster acaba de descubrir el côté creativo del cubano y, gracias a Dios, también la arquitectura pre-Castro. Qué fina percepción! Será a causa de una inspiración divina llegada via Escuelas de Arte?. Ay, Señor, Señor!

Mme. de Gaubertin.

Imagen de Anónimo

La dictadura de Castro detuvo el desarrollo de la nación cubana y el pueblo ha tenido que ingeniarselas para sobrevivir pero el cubano pasa mucho trabajo, inseguridad e insertidumbre para vivir dia a dia y no saber que podrá comer mañana. Los carros de los cubanos son los carros de los abuelos que vivieron en la primera mitad del siglo XX.

Imagen de Anónimo

Yo te garantizo que si los cubanos pudiesen comprar autos modernos, toda esa ta requiera vieja, salvo los auténticos antiques, se iría al reciclaje. Detrás de tanto auto antiguo hay una necesidad enorme.

Imagen de Anónimo

Una visión con tufo colonialista: Ay, qué exótico este Buick del 51. Puaf

Imagen de Anónimo

Un Sr que se ha dado cuenta del desarollo de Cuba hasta que llegaron los nuevos dictadores