Viernes, 30 de Septiembre de 2016
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Obituario

Muere en Miami el cineasta Alberto Roldán

El cineasta exiliado Alberto Roldán, director del filme La ausencia, murió en Miami esta semana a los 81 años de edad.

En los años sesenta, el director rodó los documentales Médicos de la Sierra (1961), Colina Lenin (1962), Primer carnaval socialista (1962) y Una vez en el puerto (1963). La ausencia (1968) fue su único largometraje de ficción.

"Fue uno de los fundadores del ICAIC, con una obra documental que sigue siendo una de las más interesantes de esa década", recordó desde la Isla Juan Antonio García Borrero.

El crítico de cine consideró que la obra de Roldán "es injustamente una de las menos estudiadas del cine cubano, y es obvio que en ello ha influido su ruptura con el ICAIC en 1969, su salida de la isla en 1981 y la militancia anticastrista que mantuvo hasta el final de su vida".

"Confío en que en algún momento se regresará, ya sin prejuicios, a ese conjunto de imágenes que Alberto Roldán supo rodar con gran pasión", añadió García Borrero.

Por su parte, el crítico exiliado Alejandro Ríos calificó La ausencia como "un largometraje raro y notable en la cinematografía cubana".

Además, dijo que los documentales de Roldán fueron "apuntes adelantados sobre lo que ya se iba quebrando y perdiendo en el devenir desastroso de la revolución".

Alberto Roldán era hijo de un músico y sobrino del maestro Amadeo Roldán.

El cineasta Orlando Jiménez Leal dijo en julio pasado, en una entrevista en DIARIO DE CUBA, que Roldán "empezó a tener serias dudas sobre el rumbo que iba tomando la 'justicia revolucionaria'".

"A diferencia de Gutiérrez Alea, no se calló e hizo público su descontento (...) Cayó en desgracia (...) Fue despedido y encarcelado brevemente. Después, en la mejor tradición soviética, fue asignado a trabajos menores: fue albañil, electricista y enterrador, entre otras cosas", contó el codirector de Conducta impropia.

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Imagen de Anónimo

Alberto Roldán... un soñador, un creador, un espíritu refinado que necesitaba libertad para realizar todo lo hermoso que llevaba en su mente y en su corazón. Inadmisible en el medio enrarecido de ICAIC. Sufrió duros castigos por destacarse, por aspirar a expresarse de manera personal. Al final, los largos tentáculos de la tiranía lograron frustrar lo que podría haber sido una brillante carrera como director de cine. Lo mismo que sucedió a otros que se negaron a ser comparsa y vocero de la tiranía. Descanse, activamente, en el paraíso de los cineastas.

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la cultura del olvido, ese otro gran legado de la dictadura. Descanse en paz Roldán, otro cubano