Miércoles, 28 de Septiembre de 2016
00:58 CEST.
Periodismo

El efecto Cardentey

Para los que conocemos bien la prensa diaria de nuestro país, el artículo de Mayra García Cardentey  "Gramsci y las cosas de intelectuales" publicado en Juventud Rebelde no se distingue mucho del resto que se sucede en el "Diario de la Juventud Cubana", que es como este medio de prensa se autodefine. Es exactamente un artículo más.

La reacción polémica de algunos intelectuales no se produce por el carácter extraordinario del artículo ni por el repudio súbito de la política informativa estatal, sino porque entra en litigio con el gremio letrado al que pertenecen los que reaccionan. Es una confrontación no carente de valor, pero se trata de una confrontación parcial.

Cualquier asiduo lector del diario Juventud Rebelde, el único de alcance nacional junto con Granma, comprueba cada día como el periodismo cubano modela sus criterios en radical consonancia con los estrechos intereses políticos y económicos de nuestra administración estatal. El resultado es una desinformación despiadada, una manipulación vergonzosa de quienes se saben impunes y se quieren únicos.

Pocos eventos perturban el orden establecido por décadas. Es el mal hacer autorizado por su duración. Y no puede ser diferente, pues para la gobernabilidad castrista el control de la noticia y sus derivaciones es vital. Los artilugios represivos de cualquier dictadura son insuficientes si no van acompañados de una narración favorable de sus desmanes.

En su artículo, Mayra García Cardentey denuncia la pedantería intelectual, la discriminación culta respecto del resto no instruido y las consecuencias que ello tiene para la población cubana que resulta marginada. Pero la intención de la autora —confiando en que no fuera aviesa— no llega a buen puerto solo por su propia impericia.

Para contrastar con aquellos intelectuales que define, Mayra García Cardentey pretende aleccionar con el ejemplo de su primo mecánico, al que describe como un ignorante. El resultado es que la autora parece —como dice Arturo Arango, uno de los que reacciona al escrito— ponderar la ignorancia y elevar conductas despreciables a elemento característico de los intelectuales.

De ahí que la reacción de Desiderio Navarro, el primero que alerta a propósito del artículo, estuvo dirigida a corregir dos errores básicos de la autora. Primero, que no hay nada que alabar en la condición de ignorante del primo, sin que ello signifique que le desprecien quienes conocen lo que él ignora. Segundo, que la ignorancia, de la que arrastramos todos, es el mejor punto de partida para su superación pero en ningún caso para la complacencia.

La polémica en torno al escrito no cesó de inmediato. En un artículo de Graciela Pogolotti publicado también en Juventud Rebelde"El intelectual y el mecánico"— aparece un nuevo elemento en la discusión, la apelación al bien del país, la necesidad de disolver viejos rencores de grupos en favor de algo superior, que para Graciela Pogolotti es "nuestro proyecto de socialismo participativo y sustentable", que si bien se asemeja mucho al llamado del oficialismo raulista de un socialismo próspero y sostenible, elimina la apelación económica en favor de la participación.

Los temas y razones que movilizan la polémica aumentan con los actores que se suman a ella y manifiestan la consciencia que de sus obligaciones tiene una parte de la intelectualidad cubana. El valor del intelectual en la sociedad, su alerta para reivindicar el respeto por su reconocimiento y desempeño, la necesidad de la cultura y de no quebrantar los intereses de la nación, fueron algunos de elementos que surgieron en la discusión.

No llevaron el análisis, sin embargo, a la condición de pasivos receptores de información a la que la prensa estatal nos ha confinado, no solamente a los intelectuales, sino a todos los cubanos, para lo que cualquier artículo de nuestros diarios habría sido suficiente.

La misma autora Mayra García Cardentey había publicado días antes del polémico escrito el artículo "Ciudad Sandino celebró sus 50", a propósito del quincuagésimo aniversario de la fundación del pueblo de Sandino en el extremo occidental del país. Como bien dice la autora, "Ciudad Sandino… fue uno de los primeros emplazamientos construidos íntegramente por la Revolución Cubana". La narración continúa describiendo la sesión en la que se reconoció a familias fundadoras del pueblo y las muchas obras realizadas para embellecerlo.

Ya la denominación de ciudad, la sobredimensión de lo que no pasa de ser un pueblo, evidencian el carácter del escrito y las reglas bien asimiladas que Mayra García Cardentey tiene para escribir en la prensa oficial cubana. El pueblo de Sandino fue menos un emplazamiento construido por la Revolución que un sitio erigido para llevar a residir por la fuerza a miles de campesinos que ayudaron, en la primera mitad de los 60, a quienes lucharon contra el gobierno de Fidel Alejandro Castro Ruz en la zona central de Cuba, principalmente en las montañas del Escambray.

Familias enteras eran desplazadas hacia Sandino, el municipio más occidental del país. Sus bienes eran confiscados y una vez reubicados debieron, durante décadas, solicitar permisos para trasladarse fuera del pueblo. De ahí la denominación reciente de "pueblos cautivos" con que se ha querido identificar esta característica en una serie de asentamientos semejantes.

Todavía una década después de terminadas las hostilidades, numerosas familias eran citadas a lugares donde los esperaban vehículos que los trasladaban, por la fuerza de las armas, a lo que sería su nuevo lugar de residencia. Ese fue el origen de "Ciudad Sandino", el pueblo que, en el artículo de Mayra García Cardentey parece una comunidad idílica surgida de la iniciativa desarrollista de la Revolución cubana.

Esto es lo más grave en la periodista cubana. Equivocar el rumbo por impericia o reflejar un diferendo social de un modo arcaico y prejuiciado, como hace en "Gramsci y las cosas de intelectuales", está mal. Pero ignorar a propósito de una celebración cínica que lo celebrado tiene una historia de impunidad, tristeza y silencio es innoble. Es negar a la nación, que es mucho más que sus intelectuales, el derecho a conocerse y a dar fe de su existencia.

El efecto producido por Mayra García Cardentey, la posibilidad de que un artículo cualquiera saque a relucir la manera abusiva como se nos administra la información a los cubanos y movilice su repudio, no parece que en esta ocasión tenga mayores consecuencias. Parte de nuestra sociedad, y con ella sus intelectuales más destacados, siguen dispuestos a entablar ligeras escaramuzas sin demandar el fin del mal que las origina.

Comentarios [ 7 ]

Imagen de Anónimo

Mientras tanto la Universidad de La Habana quedó en el lugar 701 en el QS Ranking of Universities. La UNAM quedó en el 175.

http://www.topuniversities.com/university-rankings/world-university-rank...

KT

Imagen de Anónimo

Da la triste sensacion de que la Cardentey a pesar de que tiene un titulo universitaro,es una clasica analfabeta historica,que jamas se documentado primero antes de escribir un articulo,no es que quiera distorcionar la verdad,es que su mente fue distorcionada durante su paso por la universidad,para que como una automata mas escribiera loas de lo que pudo ser y no lo fue,endifinitiva ella fue educada para eso,partiendo de la realidad en nos han envuido,de que Cuba no exitia antes del 59,que fue ese fatidico dia primer de enero cuando se produjo el Big Bang caribeno de donde emergio como finca particular y regalo de dios,a la familia bandida y mafiosa que la ostenta hoy....^";.

Imagen de javier monzon velazques

Mas interesante para el "vulgo"que esa discusion_entre "intelectuales de izquierda" que desconocen hasta el real origen de la llamada Ciudad Sandino_ seria si analizaran por ejemplo, cual sabor de helado es mas sabroso: el chocomenta o el menta chip, o quien fue primero el huevo o la gallina.

Imagen de Anónimo

Este artículo es un insoportable ejemplo para tantos intelectuales cobardes, oportunistas y lamebotas. Muy bien escrito y con dignidad, artículo más racionado que la carne de res en Cuba.

Imagen de Anónimo

Tre bien! Tre bien! si cardeney se fini, hablado está. Discutir a Gransci sin aludir a su engolamiento es cónsono con la política abierta de un soldado cubertario. Ahora bie, sí. Nunca se dijo que fuera sencillo llenar un vacio atolondrado como estaba el que construye los discursos sin anotarse al cielo. Cardeney lo ha. Sixto Habro lo dijo, sin que nadie lo siguiese. Vas, síguelo, busca el consuelo. Es una cita de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky. 1886.

Valon Suevo

Imagen de Anónimo

Excelente análisis!! Gracias Boris por hablar claro desde La Habana, dejando en evidencia a los que no lo hacen por cobardía, abulia o simple ignorancia.

Imagen de Anónimo

Muy buen artículo Boris. Me permito solo acotar dos 'cosas' que pueden parecer purismo semántico, pero en realidad no lo es: 1. Tanto Granma como Juventud Rebelde no son "periodicos" y aunque sean "diarios y de alcance nacional" no pasan -por lo menos mientras desinformen, tergiversen y obstaculicen la verdad- de ser meros panfletos oficialistas. 2. La nación cubana -como argumenta de forma excelente el sociólogo Enrique Patterson- no se limita al archipiélago Cuba. La nación somos todos los cubanos, estemos donde estemos, y buena parte de ellos desde el exilio, la diáspora o como quiera llamarse contriyen en buena parte -lamentablemente o no, según sea el caso- a la "prósperidad" de la economía cubana. Hace tiempo que Yoani Sánchez -entre otros- se dedica a aclarar esos conceptos y como no soy filólogo no me voy a extender sobre lo que es bien conocido incluso por los más 'conspicuos' de los intelectuales oficialistas. Saludos desde Miami.