Viernes, 30 de Septiembre de 2016
13:00 CEST.
Cine

'Reembarque', el documental

De la autoría de la cineasta Gloria Rolando (1912: Voces para un silencio; Paisajes del corazón y la memoria…) y producido por el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), Reembarque es ante todo un documento antropológico, sociológico e histórico de primer orden. Se trata de una memoria de los haitianos cortadores de caña en Cuba, desde su llegada en los años 30 —bajo leoninos contratos de las compañías norteamericanas dueñas de ingenios azucareros—, hasta su posterior reembarque o deportación en 1937, durante el gobierno de Grau, que antes había estipulado que solo se podía contratar el 50% de mano de obra extranjera.

El trato de semiesclavitud dado a los jornaleros haitianos en los cortes de caña y cafetales de las provincias orientales es expuesto concienzudamente por la directora mediante documentos de la época, entrevistas a historiadores cubanos y haitianos, autoridades de gran prestigio como Suzy Castor, Michel Héctor o Graciela Chailloux. Sobre todo, las realizadas a los protagonistas de la odisea, los que aún viven en Cuba, ya ancianos, y los que regresaron a Haití y todavía guardan recuerdos, anécdotas, nostalgias: Evelio (Banes), Anastasia, la Cubana (Les Cayes, Okay en creole), señora conocida de todos los médicos que allí están en misión, quien aprendiera el español durante los años vividos en la mayor de las Antillas.

Con 58 minutos de duración, el mediometraje se sustenta en una investigación rigurosa, que atañe tanto a los archivos de una y otra orilla a los asentamientos y comunidades —Camagüey, Santiago de Cuba, Holguín, Guantánamo…—, así como a los cantos, danzas y platos típicos (como esa sopa de hojas de calabaza) a la vez que busca tocar el corazón del espectador, en ese subterráneo estilo emotivo que caracteriza a la directora, siempre en búsqueda y tras las huellas que conforman el ajiaco nacional, que es a su vez, ajiaco caribeño.

Caminando

Estructurado con sencillez, en una línea del tiempo que abarca de los años de acogida al vergonzoso regreso, con retrospectivas pavorosas, hasta la vida actual en Cuba, de los que aún quedan vivos y sus descendientes, integrados estos últimos a la nación en que nacieron, el filme, realizado en 2013, ha tardado casi un año en llegar a las pantallas, dada su cuidadosa postproducción.

Y si en el sur de Haití (Les Cayes) donde se filmó parte importante del documental, la cineasta solo dispuso de una cámara y una semana para el rodaje y la búsqueda de quienes darían su testimonio; en Cuba filmar cuestiones de zafra azucarera en sitios donde han desaparecido centrales y bateyes, donde la industria, sencillamente "ha sido destruida", fue cuestión de mucho oficio, de profesionalidad casi rayana en la magia (y un poquito de ficción). Interesante la entrevista con Jorge Risquet, referida al decreto Ley que él impulsó y logró cuando era Ministro del Trabajo sobre el retiro o jubilación de cientos de haitianos indocumentados, así como el reconocimiento ciudadano a aquellos que iban de finca en finca, empleándose sin protección legal alguna, sin documentos, en las labores más rudas.

Los Castro

Evelio habla a la cámara sin timidez. Explica cómo llegó a Cuba muy niño, con su padre, y comenzó a trabajar en "los Castro". Sí, en la finca del padre de Fidel y Raúl, con quienes jugó pelota, porque "ellos eran los únicos que tenían guantes, los equipos: de todas las colonias venían a jugar". Evelio jugaba segunda. Fidel primera. Tantos haitianos había en el corte de caña, trabajando para Ángel Castro, que a la hacienda le decían "la Haití chiquita".

Al otro lado de la vida

Víctimas de la miseria, la ignorancia y la confusión de la época (II Guerra Mundial), estos jóvenes y niños haitianos entran en la temporalidad histórica de la nación, fluyendo en su identidad, tema caro a la cineasta, razón de las migraciones.

La fotografía y la música, espléndidas, gobiernan la mirada a la naturaleza, al entorno de estos hombres que rinden culto a la madre y a los muertos, a los animales, las religiones (vudú, evangelista).

Entre lo simbólico y la realidad, Reembarque es un relato de traumática dureza sobre el desgarramiento familiar y sobre el fracaso: la Isla grande, idealizada por ellos, desde las primeras décadas del pasado siglo XX como país de oportunidades, de riqueza, de cambio de vida, a la larga resultó un fraude doloroso: pobres vinieron y pobres continúan.

Comentarios [ 9 ]

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------Y de las guasimas de los linderos moviles de Biran donde el gallego que nunca debió nacer.colgaba haitianos como si fueran globos de cumpleaños ¿no dice nada?,miren el nivel de vida que tenian que ninguno podia comprar ni un guante para jugar pelota,solo podian usar los de Fidelo y Ruul,que cuando el equipo de ellos estaba perdiendo,amenazaban con llevarse guantes, y pelotas entonces enseguida empezaban a ganar,el arbitro era el mayoral de la finca con un revolver en la citura,los dueños de los guantes nunca se ponchaban ni se les sacaba out,cuando alguien del equipo contrario protestaba un strike,el mayoralse ponia la mano en el revolver y le decía,¡¡este es strike y las dos bolas que vienen atras tambien lo son!!,tampoco el documental dice que las libras de harina y frijoles que vendian en el sultanato Biranes,estaban lleno de gorgojos y eran de trece onzas,me crie entre haitiano y su vida era grimosa--------

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solavaya! lo mejor que pudo pasar es que los sacaran y no los dejaran entrar más. República Dominicana sufre el habérse aprovechado de ellos y ahora no sabe ni puede quitárselos de arriba. Son una plaga. De Haití llegan armas, drogas y todo cuanto de contrabando se puede mercadear. Los casos de asesinatos más sangrientos se dan con éstos y ni qué decir cómo han destruido su propio hábitat. Los que quedan en Cuba, al menos en las montañas de la Sierra Maestra, son desconfiados y ni siquiera capaces de indicar bien una dirección aunque la conozcan. Así que a llorar a la capilla y los Haitianos que vayan para Francia, Canadá y esos países que tanto gritan por ellos.Vean ademñas los que están estudiando en Cuba..la mejor muestra de esa nacionalidad

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La parte histórica del comentario tiene dificultades en la investigación. Las oleadas de emigrantes haitianos cominezan a llegar a Cuba en la antesala de las denominadas Vacas Gordas, y se produce un gran escándalo, primero de índoles racistas y después por asuntos laborales. Segundo en 1937 Grau no estaba en el poder, y la la ley del 50% de empleados nacionales correspondió al primer gobierno de Grau, 33-34. Fue en 1937, con  Laredo Bru que se aprobó la Ley de Coordinacion Azucarera. Revise la historia de Cuba antes de escribir y verá que es cierto lo que digo.

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muy bueno parece ser pero una pena no publiquen esto con ni tan siquiera un trailer!!!

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La ley del 50% de empleados nacionales fue en el primer gobierno de Grau, 10 Sept 1933/14 enero 1934. En 1937 gobernaba Federico Laredo Bru, 24 Dec 1936/ 10 Oct 1940, en el gobierno de Laredo Bru se aprueba la Ley de Coordinacion Azucarera una de las mas equitativas e importantes de esa industria. Antes venian los pobres haitianos a buscarse la vida y a que los explotaran, ahora van los cubanos en misiones a Haiti, para traer cuanto pueden a los casi haitianos que dejaron atras, ademas lo usan como trampolin los peloteros para salirse de la caja cuadrada y jugar con pelotas redondas en grande$ liga$. La vida es del caraj.

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Estoy seguro que el filme no dice nada del sistema de esclavitud feudal al que Ángel Castro sometió a los haitianos. Por lo tanto, sin esa grande e importante verdad, el documental pierde todo su valor.

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Los vínculos de Cuba con su más cercano vecino: Haití, que se encuentra a solo 77 Km, son mucho más importantes de lo que se pueda imaginar. Muy interesante que se haga este documental.

En la triste inmigración haitiana hubo al menos un caso muy positivo, el de la cantante Martha Jean-Claude, que hizo carrera en Cuba, donde falleció en 2001. Ella grabó en Cuba su primer disco 1956, gracias a Celia Cruz, una joya de la discografía de la época. Seguidamente se convirtió en un verdadero puente cultural entre ambos países. Aunque se integró al sistema totalitario, Celia Cruz volvió a cantar con ella en 1986 en Port-au-Prince, después de la caída de la dictadura de Jean-Claude Duvalier.

Imagen de Anónimo

Queda pendiente la segunda parte, basada en los médicos cubanos que van al extranjero, a trabajar en condiciones de semi-esclavitud .

Imagen de Anónimo

Gracias por esta reseña. Interesante tema. Esperamos que se pueda ver pronto el documental en internet.